Mtra. Alejandra Inés Massolo
Profesora-Investigadora titular de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, CDMX. Especialista en estudios urbanos, municipales y de género.
Exposición dada con motivo de la presentación del micrositio «Alcaldesas Veracruzanas» el 18 de agosto de 2023
Estamos cumpliendo 20 años de la publicación de las Memorias del Primer Encuentro de Presidentas Municipales que organizamos en el año 2002 y editamos en el 2003. Participaron presidentas municipales de distintos partidos políticos, mujeres políticas representantes de distintos partidos, investigadoras que presentamos nuestros respectivos trabajos de investigación. Fue un proyecto que requirió muchos esfuerzos, pero asimismo una experiencia pionera extraordinaria que espero se vuelva a repetir actualizada a la nueva etapa de las alcaldesas mexicanas.
En esos momentos era muy escasa la relevancia que se le estaba dando de manera institucional y política a la participación de las mujeres presidentas municipales, pero contamos con el apoyo y sensibilidad al tema de quien en ese momento estaba al frente del INMUJERES y logramos realizar el evento y publicar el libro, en coordinación con la asociación civil Grupo Interdisciplinario sobre Mujer, Trabajo y Pobreza (GIMTRAP), de la que en ese entonces yo formaba parte, junto con Dalia Barrera Bassols – en cuya memoria estoy haciendo hoy esta presentación del libro de Memorias – e Irma Aguirre Pérez.
Obtener datos de las presidentas municipales era un trabajo muy laborioso “de picar piedras” porque no existían las tecnologías, sitios y redes digitales actuales; en el trabajo de investigación que presentan Dalia Barrera Bassols e Irma Aguirre Pérez, la proporción de mujeres que gobernaban municipios era de 3.5% del total de municipios. Veracruz según datos de la década de los ‘90 y los ’80 encabezaba el estado con mayor número de alcaldesas, en el 2000 Veracruz tenía 16% de alcaldesas y de ese porcentaje, el 33% encabezaban municipios de menos de 5 mil habitantes. Esto lo quiero enfatizar porque es un patrón territorial, que aún se mantiene con algunos cambios significativos, no solamente en México sino en municipios de América Latina donde las mujeres tienden a gobernar municipios rurales y pequeñas ciudades.
Contamos con un bagaje importante de investigaciones y análisis que a lo largo de estas dos últimas décadas han producido investigadoras tanto de universidades como de organizaciones no gubernamentales feministas, sobre participación política y políticas de género en los gobiernos locales (ayuntamientos), en varios estados de México, pero todavía faltan muchos más trabajos y desarrollar el tema en la agenda de los estudios de género y diversidades.
Para que logremos en México – y demás municipios y ciudades de la región latinoamericana el avance del municipalismo feminista, sugiero un enfoque de tres dimensiones:
La primera dimensión es la dimensión cuantitativa que refiere a que los datos cuentan, son indispensables, como números que son mujeres, personas, diversidades, en contextos. La información cronológica y actualizada de las mujeres autoridades locales electas – me refiero a todos los cargos electivos municipales y su distribución geográfica – es muy importantes porque les otorga visibilidad pública. Por eso la importancia del micrositio de alcaldesas veracruzanas que ojalá se replique en otros estados.
Quiero destacar el efecto importantísimo en México, único país que ha introducido la paridad en las elecciones municipales y la paridad horizontal que tiene un impacto en la estructura y el patrón territorial al incorporar en la cultura institucional de los ayuntamientos y los organismos electorales la noción de igualdad de género y la igualdad de oportunidades, enfrentando la enorme brecha de desigualdad entre los géneros en el poder político municipal.
Entonces la paridad es la palabra clave que permitió que del 3.5% del 2000 alcanzara un salto cuantitativo fenomenal a casi el 30% de alcaldesas. Convirtió a México en uno de los países con mayor número de alcaldesas, superando el promedio regional de 15.5% de acuerdo a datos del Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL. El notable incremento verifica la legitimidad, la eficacia y necesidad de la paridad horizontal-vertical en las elecciones municipales, al contribuir a erradicar la profundamente arraigada discriminación de género en el acceso al cargo ejecutivo de ciudades y municipios más competitivos, importantes y disputados política y económicamente.
La paridad no es una “varita mágica” que hace saltar el 50% de la galera de un mago, es un proceso difícil y es una meta a conquistar entre alianzas y voluntades políticas democráticas y plurales. Entonces a la paridad hay que cuidarla y protegerla, evitando desprestigiarla y deslegitimarla con acusaciones o comentarios de que entran de “relleno”, son la esposa, amante, hija, nieta, comadre, etc de tal o tal otro/a. Lo que no se le recrimina a los hombres “dueños y señores” de la mayoría de los gobiernos locales.
La segunda dimensión es la cualitativa que denominamos de representación sustantiva, es decir cuando la representación de las mujeres a cargo de los gobiernos municipales es portadora, introduce, implica e impulsa una nueva cultura institucional, basada en los principios del feminismo de igualdad y no discriminación, no solamente en razón de género por ser mujeres, sino de cualquier otro tipo de discriminación en contra de personas que son discriminadas por unas u otras razones y prejuicios. El municipalismo feminista se sustenta en los derechos humanos universales; los derechos de las mujeres y niñas y diversidades genéricas consagrados en leyes y convenciones internacionales; la construcción y empoderamiento de la ciudadanía de las mujeres como portadoras de derechos y no receptoras pasivas como grupo vulnerable de dádivas y beneficios paternalistas; la prevención y atención de las violencias contra las mujeres, niñas, adolescentes, y diversidades.
La representación sustantiva convertida en una masa crítica feminista en los cargos electivos como en las funciones ejecutivas de los municipios, crea cambios sumamente significativos en la cultura y normativa institucional, así como en la calidad de vida de las sociedades locales y regionales. Va cambiando el mundo desde lo local. Entonces, el municipalismo feminista le imprime un carácter y protagonismo a los gobiernos de ciudades y municipios que se proyectan con renovadas fortalezas y capacidades de innovación. Es cierto que existen contextos muy desfavorables de fuerzas conservadoras, pero siempre las feministas y los feminismos hemos tenido que enfrentar, superar y vencer dificultades y obstáculos.
La tercera dimensión es el desafío que tenemos en América Latina de que se vaya naturalizando al municipalismo feminista. Por siglos se ha naturalizado el municipalismo patriarcal, los datos cuentan el predominio masculino. Entonces desnaturalizar ese natural predominio masculino patriarcal es un desafío que compete a todas las instituciones político-electorales, las feministas y los feminismos, la sociedad civil democrática progresista.
Entonces termino con esta última dimensión de conformar el municipalismo feminista, asumiendo el desafío de la innovación, de la creatividad, la renovación a la vez que se mantiene, fortalecen, perfeccionan las políticas y programas que han dado resultados eficaces y son ejemplos de buenas prácticas. Tanto en materia de agenda de políticas públicas y programas, como de herramientas de sensibilización, capacitación y formación, debemos reformular e innovar las estrategias políticas feministas para conformar y naturalizar el proceso de reconocimiento del municipalismo feminista.