﻿{"id":1203,"date":"2010-09-21T08:37:01","date_gmt":"2010-09-21T14:37:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/?p=1203"},"modified":"2012-12-05T16:23:08","modified_gmt":"2012-12-05T22:23:08","slug":"requiem-por-un-vocho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/2010\/09\/21\/requiem-por-un-vocho\/","title":{"rendered":"R\u00e9quiem por un vocho"},"content":{"rendered":"<p>Les voy a contar la extravagante historia de uno de los primeros Volkswagen sed\u00e1n que llegaron a M\u00e9xico procedentes de Alemania.<\/p>\n<p>Es  posible que todo esto ocurriera en 1959, pero si no es as\u00ed, los  lectores son muy libres de enmendar mi desmemoria. Alguna vez ya he  contado que, como todo ni\u00f1o mexicano respetable, yo tuve un t\u00edo orate.<\/p>\n<p>En  mi caso, la cuesti\u00f3n fue doblemente grave porque mi t\u00edo estaba loco,  pero era muy rico. Nada le gustaba m\u00e1s que comprar autos de lujo,  llevarlos a su casa, esperar la llegada del domingo, levantar el cofre  del suntuoso auto, echarle mec\u00e1nica y dejarlo inservible. Yo fung\u00eda como  su ayudante y aprend\u00ed que estos lances terminaban siempre del mismo  modo: \u00bfves, sobrino?, me dec\u00eda, estos coches son muy pacota.<\/p>\n<p>Desconozco  la etimolog\u00eda de la voz \u00abpacota\u00bb, pero s\u00e9 lo que significa. En el caso  de mi t\u00edo, equival\u00eda a r\u00e9quiem por un auto. Esto ocurri\u00f3 muchas veces.<\/p>\n<p><!--more-->Fue  entonces cuando apareci\u00f3 el Volkswagen. Como detalladamente me explic\u00f3  mi consangu\u00edneo, no era un auto de lujo, pero era \u00abalem\u00e1n\u00bb y esto, entre  los mexicanos de aquellos a\u00f1os, inclu\u00eda un total acto de reverencia  ante la superioridad aria. Yo mir\u00e9 la teutona joya y decid\u00ed que era un  coche simp\u00e1tico. Chaparrito, abombado, color borgo\u00f1a, con su ventana  posterior ovalada y peque\u00f1ita y con dos curiosos bracitos luminosos que  fung\u00edan como direccionales. Mi t\u00edo estaba altamente satisfecho: es de  los primeros que llegan a M\u00e9xico, me dijo, y se ve muy aguantador (m\u00e1s  le vale, pens\u00e9 yo). Es muy econ\u00f3mico, pero el motor est\u00e1 un poco sonso,  nada que yo no pueda arreglar. Hasta tristeza sent\u00ed por el cochecito  nuevo. Mira, sobrino, lo que es la ingenier\u00eda alemana, este coche trae  el motor atr\u00e1s y est\u00e1 tan perfeccionado que no s\u00e9 ni por d\u00f3nde meterle  mano. El alivio me inund\u00f3 mientras mi t\u00edo bajaba la vinosa tapa y pon\u00eda  cara de mexicano que se rend\u00eda ante el poder\u00edo alem\u00e1n. Por muchos a\u00f1os,  mi t\u00edo rico fue y vino por el mundo en su peque\u00f1o escarabajo.<br \/>\nCuando se hart\u00f3 de \u00e9l, se lo regal\u00f3 a mi mam\u00e1.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed  comienza la segunda y dram\u00e1tica parte de la historia. Mi venerada madre  usufructu\u00f3 varios a\u00f1os m\u00e1s este tesoro arqueol\u00f3gico. Ya en esa \u00e9poca,  la Ciudad de M\u00e9xico comenzaba a estar inundada por Volkswagen que ya no  ten\u00edan el aristocr\u00e1tico sello de haber sido fabricados en Alemania. Al  hilo de estos asuntos, yo ingresaba en la plena juventud y comenzaba mis  casi siempre fallidos escarceos er\u00f3ticos. Mi capacidad como Casanova  era escasa, por no decir inexistente. La grave tara de haber estudiado  en escuelas religiosas y exclusivamente masculinas me dejaba en grave  desventaja frente a las \u00e1vidas p\u00faberes que circulaban por la UNAM. Yo  las ve\u00eda pasar, las abordaba, presentaba desganadamente mi solicitud, la  gacela me miraba cual si fuera yo un rat\u00f3n putrefacto, romp\u00eda las  negociaciones y yo regresaba a mi solitaria vida de lector y presunto  ingeniero qu\u00edmico.<br \/>\nUn d\u00eda, por esas cosas raras de la vida, pic\u00f3  Eros: la n\u00e1yade no tan s\u00f3lo me dijo que s\u00ed, sino que subi\u00f3 la apuesta  (yo nada m\u00e1s la hab\u00eda invitado al cine) y me dijo que \u00a1\u00f3rale! y me hizo  una pregunta que podr\u00eda haber sido mortal \u00bftienes coche? S\u00f3lo un segundo  vacil\u00e9. Por supuesto que tengo, n\u00fabil doncella (licencia po\u00e9tica), vas a  tener el honor de subirte a un Volkswagen fabricado en Alemania que ya  es una codiciada pieza de colecci\u00f3n. \u00bfDe veras?, pregunt\u00f3 la ondina que,  la verdad sea dicha, estaba moen\u00edsima, pero era medio mensa. Lo vas a  ver y no lo vas a creer, le dije yo refiri\u00e9ndome al coche.<\/p>\n<p>Las  negociaciones con mi mamuchis fueron complej\u00edsimas. Ella se qued\u00f3 con la  vaga impresi\u00f3n de que en su historiado auto trasladar\u00eda yo delicad\u00edsimo  equipo de laboratorio. Cr\u00e9anme que no conozco un mejor ejemplo de  mentira piadosa. A las cuatro de la tarde zarpaba yo de CU rumbo a la  carretera vieja a Cuernavaca. Si necesitan preguntarme qu\u00e9 iba a hacer  yo por esos rumbos, no merecen leer este art\u00edculo. B\u00e1steles saber que  todo transcurri\u00f3 de manera tersa y emocionante. Con cierta ayuda de la  susodicha, me port\u00e9 como gitano leg\u00edtimo. La tragedia ocurri\u00f3 a la  salida. El Volkswagen que no sab\u00eda fallar, lo aprendi\u00f3 en el peor  momento: no arrancaba, no arrancaba y no arranc\u00f3. Todav\u00eda ahora que lo  cuento, comienzo a sudar fr\u00edo. La gacela estaba putrefacta y yo peor: no  ten\u00eda dinero y ni modo que le hablara a mi mam\u00e1 para notificarle que su  sacrosanto auto estaba en el motel Costa del Sol. El drama comenz\u00f3  hacia las siete de la tarde y termin\u00f3 pasada la medianoche.<br \/>\nFueron  horas terribles dedicadas a la obtenci\u00f3n de fondos, contrataci\u00f3n de  gr\u00faa, traslado de la unidad y de la gacela, ingreso al taller e  invenci\u00f3n de una novela en tres tomos para tranquilizar la sensible alma  de mi progenitora. Acab\u00e9 exhausto. El amor cansa.<\/p>\n<p>El auto de  colecci\u00f3n estaba desbielado. Pronto acabar\u00e9 de pagar la reparaci\u00f3n.  Nunca qued\u00f3 bien. Otra cosa hubiera sido si mi t\u00edo le hubiera echado  mec\u00e1nica (lo hubiera tronado de origen), pero mi t\u00edo ya hab\u00eda muerto y  el Volkswagen color vino ya es s\u00f3lo un recuerdo. Un hermoso recuerdo.<\/p>\n<p>Articulo: Reforma &#8211; cultura 2010-09-05<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Les voy a contar la extravagante historia de uno de los primeros Volkswagen sed\u00e1n que llegaron a M\u00e9xico procedentes de Alemania. Es posible que todo esto ocurriera en 1959, pero si no es as\u00ed, los lectores son muy libres de enmendar mi desmemoria. 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