﻿{"id":1310,"date":"2010-11-12T10:21:39","date_gmt":"2010-11-12T16:21:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/?p=1310"},"modified":"2012-12-05T16:23:07","modified_gmt":"2012-12-05T22:23:07","slug":"inteligencia-sin-palabras-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/2010\/11\/12\/inteligencia-sin-palabras-3\/","title":{"rendered":"Inteligencia sin palabras"},"content":{"rendered":"<p>Gabriel Zaid<\/p>\n<p>La inteligencia que conversa maravillosamente hace olvidar la   inteligencia muda. La vista, el o\u00eddo, el tacto, el gusto y el olfato   entienden muchas cosas sin palabras ni interlocutor. Es una inteligencia   \u00edntima, incomunicable en el acto mismo de entender, aunque despu\u00e9s sea   tema de conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sabio consejo de un entrenador de box (al poeta Julio Hubard): No   pienses. Razonar toma tiempo, por poco que sea. Te distrae de la   realidad inmediata. Y en esa fracci\u00f3n de segundo te pueden noquear.<\/p>\n<p>Hay una tradici\u00f3n milenaria que recomienda lo contrario: la   previsi\u00f3n, el c\u00e1lculo, el ponderar los pros y los contras. Actuar sin   pensar se considera peligroso, inferior. Arist\u00f3teles llev\u00f3 esa tradici\u00f3n   al an\u00e1lisis de la inteligencia pr\u00e1ctica y la deliberaci\u00f3n (<em>\u00c9tica nicomaquea<\/em>). San Ignacio invent\u00f3 un m\u00e9todo para tomar buenas decisiones y llevar el control de su cumplimiento (<em>Ejercicios espirituales<\/em>). Pascal introdujo el c\u00e1lculo de probabilidades como criterio para tomar una decisi\u00f3n (<em>Pensamientos<\/em>).<\/p>\n<p><!--more-->En el siglo XX, las ideas de estos precursores fueron convertidas en   una disciplina ampl\u00edsima que cubre desde el an\u00e1lisis matem\u00e1tico hasta   las pr\u00e1cticas recomendables para decidir, cumplir y evaluar los   resultados. Herbert A. Simon hizo en 1955 la apolog\u00eda y la cr\u00edtica de   esta \u201cnueva ciencia\u201d: las matem\u00e1ticas pueden ser tan complejas y la   informaci\u00f3n necesaria tan costosa que lo racional es proceder con una   decisi\u00f3n satisfactoria,<br \/>\naunque no sea la \u00f3ptima (<em>The new science of management decision<\/em>).<\/p>\n<p>En este contexto, se entiende un <em>bestseller<\/em> de Malcolm Gladwell, <em>Blink: The power of thinking without thinking<\/em>.   Empieza con un ejemplo contundente. El Museo Getty exhibe un kur\u00f3s:  una  estatua griega arcaica que representa a un joven desnudo, de pie,  con  los brazos a los costados y el pie izquierdo adelantado, en una  posici\u00f3n  hier\u00e1tica que recuerda el arte egipcio. Lo compr\u00f3 en siete  millones de  d\u00f3lares porque s\u00f3lo hay una docena de kur\u00f3s tan completos  (pueden verse  en Google Im\u00e1genes). Naturalmente, encarg\u00f3 estudios que  duraron m\u00e1s de  un a\u00f1o, antes de tomar tama\u00f1a decisi\u00f3n. Y, sin embargo,  un conocedor y  luego otro y otro dudaron al primer vistazo, sin ser  capaces de explicar  por qu\u00e9. Se organiz\u00f3 un coloquio internacional para  discutirlo, y las  opiniones se dividieron. Actualmente se exhibe con  un r\u00f3tulo indeciso:  \u201cGreek, about 530 bc or modern forgery\u201d.<\/p>\n<p>El verdadero tema de Gladwell es la misteriosa capacidad de acertar   de golpe, sin pensar y sin argumentos. A\u00f1ade numerosos ejemplos de muy   distintos \u00f3rdenes. Pudo haber incluido el consejo del entrenador de box.   Un buen golpe no se puede analizar, verbalizar, programar, ejecutar y   controlar con la ciencia de Arist\u00f3teles, la sabidur\u00eda de San Ignacio,   las matem\u00e1ticas de Pascal o la nueva ciencia administrativa del <em>decision making.<\/em> No hay tiempo.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 la subestimaci\u00f3n de la inteligencia sin palabras venga de   subestimar a los animales. Aunque hay una tradici\u00f3n que los admira y   hasta les atribuye capacidad de razonar, como en la f\u00e1bulas de Esopo o   el <em>Coloquio de los perros<\/em> de Cervantes, hay otra que niega su inteligencia, o se empe\u00f1a en distinguirla de la \u201cverdadera\u201d, que es la humana.<\/p>\n<p>Los animales que observan con atenci\u00f3n y exploran con curiosidad,   que se coordinan para el vuelo o el ataque, que usan palos y piedras   para lograr sus prop\u00f3sitos, que enga\u00f1an intencionadamente, que avisan de   peligros o lugares atractivos; que hablan con palabras humanas&#8230;   parecen inteligentes, pero no lo son: los loros hablan sin saber lo que   dicen.<\/p>\n<p>Para confirmar la diferencia, se acumulan distingos: El hombre es el   \u00fanico animal que razona, el hombre es el \u00fanico animal que r\u00ede,   etc\u00e9tera. Se atribuye a Mark Twain una burla sobre esta obsesi\u00f3n de   superioridad: \u201cEl hombre es el \u00fanico animal que come sin tener hambre,   bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir\u201d.<\/p>\n<p>El aut\u00f3nimo de muchas tribus (el nombre que se dan a s\u00ed mismas en su   lengua: los inuit, los maidu, los qomlik, los tlingit) es la misma   palabra que usan para decir \u2018seres humanos\u2019. Puede ser etnocentrismo (no   ver a las otras tribus como realmente humanas); semejante al de los   griegos, que llamaban b\u00e1rbaros (es decir: \u2018balbucientes\u2019) a todos los   pueblos que no hablaban griego. Pero es quiz\u00e1 antropocentrismo:   distinguirse de los animales.<\/p>\n<p>En todo caso, la inteligencia sin palabras parece menos inteligente o   racional. Es un prejuicio milenario que ignora la refinada  inteligencia  de muchas formas de entender sin palabras, por ejemplo: al  pintar un  cuadro o contemplarlo; al componer m\u00fasica, interpretarla o  escucharla;  al catar un vino.<\/p>\n<p>Un buen ejemplo son las observaciones de Daniel Barenboim a j\u00f3venes pianistas que interpretan sonatas de Beethoven (<em>Barenboim on Beethoven: Masterclasses<\/em>,   dos deved\u00e9s de emi Classics). Dice cosas de mucho inter\u00e9s para  escuchar  mejor un fragmento que se repite bajo observaci\u00f3n; pero sus  palabras no  siempre logran comunicar la observaci\u00f3n. A veces tiene que  tocar para  hacerse entender; primero, imitando la deficiencia que  se\u00f1ala, y luego  haciendo el cambio que sugiere. La inteligencia musical  tiene  refinamientos que pueden apreciarse con el o\u00eddo, pero no siempre  pueden  describirse verbalmente.<\/p>\n<p>Los diccionarios de la lengua mejoran con dibujos o fotos, porque   muchas cosas se entienden mejor mostradas que descritas con palabras.   Hay incluso diccionarios puramente visuales que no s\u00f3lo tienen esa   ventaja, sino que permiten la b\u00fasqueda inversa, por ejemplo: saber c\u00f3mo   se llama tal parte de un autom\u00f3vil. Hay uno gratis en l\u00ednea   (\/\/visual.merriam-webster.com), y abundan los biling\u00fces, como el   excelente <em>Oxford-Duden pictorial Spanish and English dictionary<\/em>.<\/p>\n<p>No hay soluciones semejantes para las cosas musicales, t\u00e1ctiles,   gustativas, olfativas. Ser\u00eda de gran utilidad un deved\u00e9 que ilustrara   musicalmente el significado de muchos t\u00e9rminos. Que mostrara, no s\u00f3lo   los instrumentos musicales y sus partes, con sus nombres en diversos   idiomas, sino que permitiera escucharlos separadamente y contrastarlos.   Que, tocando versiones comparables de un mismo fragmento, permitiera   escuchar la diferencia entre una composici\u00f3n escrita en clave de sol o   en clave de fa; entre una interpretaci\u00f3n lenta o r\u00e1pida, con mucho o   poco pedal, con rubato o sin rubato. Y as\u00ed tambi\u00e9n qu\u00e9 es el timbre, la   fuga, la tesitura.<\/p>\n<p>Abundan los ejemplos de inteligencia sin palabras en la vida cotidiana:<\/p>\n<p>-Cuando se busca a tientas algo que no se ve, el tacto sabe reconocer, por ejemplo: el apagador de la luz.<\/p>\n<p>-Observando partes de un rompecabezas, no hace falta razonar con palabras para ver d\u00f3nde van o no van.<\/p>\n<p>-Bastan unos cuantos compases para saber lo que sigue de una pieza musical, aunque no se recuerde el t\u00edtulo.<\/p>\n<p>-Frenar oportunamente para no chocar es un acto reflejo, pero   inteligente, que no da tiempo para hacer un an\u00e1lisis previo de los   actos.<\/p>\n<p>-En el futbol americano, hay jugadas planeadas y explicadas a los   participantes, pero tambi\u00e9n improvisaciones que aciertan sin plan previo   y sin palabras.<\/p>\n<p>-Muchos actos heroicos se hacen sin pensar y luego sorprenden al mismo que los hizo.<\/p>\n<p>-La madre entiende lo que quiere un ni\u00f1o que no habla.<\/p>\n<p>-Todav\u00eda no se sabe exactamente c\u00f3mo se reconoce de qui\u00e9n es una   cara, y los programas de computaci\u00f3n que lo intentan son complicados y   requieren grandes bases de datos; a diferencia de una persona que   reconoce a otra inmediatamente.<\/p>\n<p>-La misma persona no sabr\u00eda f\u00e1cilmente describir esa cara conocida   con palabras, ni siquiera apoy\u00e1ndose en los recursos para construir un   retrato hablado.<\/p>\n<p>-Tampoco es f\u00e1cil describir por tel\u00e9fono un cuadro abstracto.<\/p>\n<p>-Ni explicar a qu\u00e9 sabe un platillo ex\u00f3tico a quien nunca lo ha probado.<\/p>\n<p>As\u00ed como se habla de inteligencia artificial y de edificios   inteligentes, puede hablarse de inteligencia sin palabras en general,   pero conviene distinguir tipos de contacto:<\/p>\n<p>1. Inteligencia puramente f\u00edsica. Sensores fotoel\u00e9ctricos,   piezoel\u00e9ctricos, qu\u00edmicos, electromagn\u00e9ticos. Cosas que se entienden   entre s\u00ed: el agua con el vaso, los clavos con el im\u00e1n, la veleta con el   viento, la llave con la cerradura, la bola con el hueco de la ruleta.   Part\u00edculas, sustancias o cuerpos que responden a cuerpos o campos   cambiando de lugar, de velocidad, de forma, de temperatura, de presi\u00f3n,   de voltaje; o resistiendo, disolvi\u00e9ndose, desintegr\u00e1ndose.<\/p>\n<p>2. Inteligencia vegetativa. Adaptaciones autom\u00e1ticas de la vida al   medio. Los girasoles siguen la posici\u00f3n del sol a lo largo del d\u00eda. Las   pupilas se dilatan cuando reciben menos luz.<br \/>\nLas defensas salen al encuentro de virus y bacterias, los reconocen y los destruyen.<\/p>\n<p>3. Inteligencia sensorial. Contactos sentidos. Los ojos (los o\u00eddos,   las manos, la lengua, las narices) reciben est\u00edmulos, los retienen   (grabando im\u00e1genes ef\u00edmeras o permanentes de la experiencia sensorial),   los comparan con im\u00e1genes previas que est\u00e1n en la memoria y los   interpretan.<\/p>\n<p>El tacto se concentra en las yemas de los dedos, pero toda la piel   puede sentir calor o fr\u00edo, presi\u00f3n o vac\u00edo, formas y texturas, piquetes,   acidez, quemaduras. El medio interno tambi\u00e9n puede sentirse: hambre,   sed, palpitaciones. Las diferencias y los matices, el placer y el dolor   de las sensaciones en este tipo de inteligencia corresponden a un solo   sentido que las identifica, las diferencia por contraste y mide su   intensidad.<\/p>\n<p>4. Intelecci\u00f3n con todo el cuerpo, integrando dos o m\u00e1s sentidos   para identificar algo, situarlo en su contexto y resolver problemas del   medio externo (por ejemplo, evitar un golpe), interno (por ejemplo,   guardar el equilibrio) o ambos (por ejemplo, marchar, bailar o aplaudir   con ritmo). Implica interpretaciones y respuestas instant\u00e1neas, no   reflexivas y esencialmente mudas, aunque pueden incluir gritos, gemidos o   interjecciones.<\/p>\n<p>5. Lectura de signos naturales, no simb\u00f3licos ni verbales. Presagios   de lluvia. Presagios de un desmayo. Sonrisas. Caras de disgusto o de   p\u00e1nico. Se\u00f1ales de inteligencia.<\/p>\n<p>Un entrenador de budismo Zen aconseja (con palabras desconcertantes o   con actos inusitados que parecen no venir al caso) salir de la  pel\u00edcula  del fantaseo mental y sus razonamientos, abrir los ojos a la  realidad y  entender directamente las nubes que avanzan lentamente, los  \u00e1lamos que  menea el aire.<\/p>\n<p>No pienses. Mira la eternidad en la que estamos sumergidos.<\/p>\n<p>Tomado de: <a href=\"http:\/\/www.letraslibres.com\/index.php?art=14968\">http:\/\/www.letraslibres.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gabriel Zaid La inteligencia que conversa maravillosamente hace olvidar la inteligencia muda. La vista, el o\u00eddo, el tacto, el gusto y el olfato entienden muchas cosas sin palabras ni interlocutor. Es una inteligencia \u00edntima, incomunicable en el acto mismo de entender, aunque despu\u00e9s sea tema de conversaci\u00f3n. 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