﻿{"id":1631,"date":"2011-11-23T11:37:07","date_gmt":"2011-11-23T17:37:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/?p=1631"},"modified":"2012-12-05T16:22:42","modified_gmt":"2012-12-05T22:22:42","slug":"retrato-de-poeta-en-el-cafe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/2011\/11\/23\/retrato-de-poeta-en-el-cafe\/","title":{"rendered":"Retrato de poeta en el caf\u00e9"},"content":{"rendered":"<p>Por Enrique Krauze<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"http:\/\/www.aloj.us.es\/galba\/monograficos\/lautrec\/Obras\/retratos_lautrec\/Opisso_LautrecCafe.jpg\" alt=\"\" width=\"228\" height=\"168\" \/>Al morir Tom\u00e1s Segovia record\u00e9 dos im\u00e1genes suyas de los a\u00f1os setenta. Una pareja camina por la avenida Orizaba, cerca del antiguo Colegio de M\u00e9xico. Van abrazados, brincando grandes trechos, borrachos de alegr\u00eda como novios adolescentes. Ella lleva un vestido color caqui, es rubia, juncal y hermos\u00edsima. \u00c9l posee el rostro de un noble caballero espa\u00f1ol y pod\u00eda haber sido modelo de Vel\u00e1zquez de no ser por el atuendo juvenil y la cuidada cabellera sesentera \u2013oro a veces, otras plata\u2013 que ondulaba a su paso. Eran Tom\u00e1s y Mary. Ella debi\u00f3 de estar en sus veinte y \u00e9l cerca de sus cincuenta, pero la estela de su amor me ha llegado hasta ahora.<\/p>\n<p><!--more-->Es a Mary a quien Tom\u00e1s dedica los poemas de <em>Figuras y melod\u00edas<\/em> (1973-1976) que se recogen en el tomo de su <em>Poes\u00eda <\/em>(1943-1997) editado por el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica con motivo del Premio Juan Rulfo (2005). Se trata de poemas libres, en prosa, sonetos y pensamientos breves (\u201cFriso con desnudos escritos\u201d) que han sido la compa\u00f1\u00eda de muchos lectores enamorados, y merecen serlo de muchos m\u00e1s: \u201cMujer desnuda, lugar donde la desgarrada vida cicatriza.\u201d No son rudos poemas er\u00f3ticos (Tom\u00e1s, siempre elegante, sabe d\u00f3nde detenerse) ni postulan metaf\u00edsicas amorosas (le importa m\u00e1s el amor inmediato que sus significaciones trascendentes). Son poemas de amor \u2013de una amorosa materialidad\u2013 escritos por un hombre a una mujer en torno al encuentro de los cuerpos. Elijo un fragmento, al azar:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Toda una noche para m\u00ed tenerte<\/p>\n<p>sumisa a mi violencia y mi ternura<\/p>\n<p>toda una larga noche sin premura<\/p>\n<p>sin nada que nos turbe o nos alerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La poes\u00eda de Tom\u00e1s nos acompa\u00f1\u00f3 en la dicha amorosa pero tambi\u00e9n en el desamor, el abandono y la soledad. Para esos tramos oscuros de la vida, <em>Cantata a solas<\/em> (1985) es \u2013me dec\u00eda un amigo\u2013 casi \u201cun manual de sobrevivencia\u201d.<\/p>\n<p>La otra imagen de Tom\u00e1s me remite a un caf\u00e9 en la calle de Hamburgo en la Zona Rosa. Es una tarde y los comensales en las mesitas discuten, se miran y parten los pastelillos. Junto a ellos, un hombre solitario, con la mirada clavada sobre el papel y los dedos peinando la melena, escribe. Es Tom\u00e1s Segovia. Era su h\u00e1bitat natural, como confes\u00f3 a Christopher Dom\u00ednguez Michael (en una entrevista que publicaremos en <em>Letras Libres<\/em>): \u201cSoy un se\u00f1or que escribe en los caf\u00e9s&#8230; sin ning\u00fan pudor, sin ning\u00fan temor, sin ninguna aureola&#8230; quienquiera me interrumpe, todo mundo, y me dejo interrumpir&#8230; ando por ah\u00ed, me suenan cosas, me siento en un caf\u00e9 y escribo.\u201d<\/p>\n<p>Hab\u00eda algo nom\u00e1dico en este poeta que, para muchos, es el mejor de la camada m\u00e1s joven del exilio espa\u00f1ol. Nacido en Valencia en 1927, Segovia perteneci\u00f3 a la \u201cGeneraci\u00f3n de Medio Siglo\u201d que en los a\u00f1os de la posguerra gravit\u00f3 en torno a la escuela de filosof\u00eda en Mascarones. Los m\u00e1s j\u00f3venes del grupo (nacidos entre 1927 y 1934) abrieron los horizontes del pa\u00eds a toda la tradici\u00f3n occidental. Cercanos a la sensibilidad y la misi\u00f3n de los Contempor\u00e1neos y marcados por la presencia y la obra de Octavio Paz, estos j\u00f3venes poetas (Segovia, Montes de Oca, Isabel Fraire, Eduardo Lizalde, Gabriel Zaid, entre otros), novelistas (Carlos Fuentes, Salvador Elizondo, Juan Garc\u00eda Ponce, Jorge Ibarg\u00fcengoitia, Jos\u00e9 de la Colina, entre otros) y dramaturgos (Gurrola, Luisa Josefina Hern\u00e1ndez, Vicente Le\u00f1ero) renovaron la vida cultural mexicana. En 1959, como un Lope mexicano, dramaturgo y poeta, Segovia public\u00f3 una obra de teatro situada en el siglo XI, que a\u00fan se representa en Espa\u00f1a: <em>Zamora bajo los astros<\/em>.<\/p>\n<p>A fines de los cincuenta, Segovia relev\u00f3 a Fuentes como director de la <em>Revista Mexicana de Literatura<\/em>. En esa publicaci\u00f3n, los j\u00f3venes poetas y novelistas incursionaron tambi\u00e9n en el ensayo. Garc\u00eda Ponce reflexion\u00f3 sobre el deseo y el destino del escritor, Elizondo sobre el tiempo, la identidad y la memoria, y Segovia acerca de la pasi\u00f3n, la mujer, as\u00ed como sobre temas de antropolog\u00eda y ling\u00fc\u00edstica que siempre le apasionaron. Los ensayos de Segovia y sus compa\u00f1eros no eran prolongaciones o variaciones de los temas de Paz: eran un di\u00e1logo creativo con el poeta de <em>El arco y la lira<\/em>. Un di\u00e1logo que los volv\u00eda \u201ccontempor\u00e1neos de todos los hombres\u201d.<\/p>\n<p>La publicaci\u00f3n de las <em>Cartas de Octavio Paz a Tom\u00e1s Segovia 1957-1985<\/em> (FCE, 2008) muestra la gran afinidad entre ambos. Paz, me parece, lo ve\u00eda como su alma gemela, como su interlocutor m\u00e1s cercano: \u201cSegovia: una inteligencia espiritual, a condici\u00f3n de saber que el esp\u00edritu no niega al mundo ni a la carne. Tampoco a la vida hist\u00f3rica ni a la vida cotidiana: es la vida que reflexiona sobre s\u00ed misma. Una inteligencia er\u00f3tica, \u00e1vida de realidad.\u201d<\/p>\n<p>Paz plane\u00f3 con Segovia una revista que no cuaj\u00f3 en los sesenta y lo invit\u00f3 a ser secretario de redacci\u00f3n de <em>Plural<\/em>. En aquellos a\u00f1os los uni\u00f3 una vuelta a los socialistas ut\u00f3picos, en particular a Fourier. Los seduc\u00eda la idea de una sociedad igualitaria y humana, organizada en unidades peque\u00f1as dedicadas al trabajo placentero, al arte y al amor. En Paz, esa idea ten\u00eda ecos zapatistas; en Segovia anarquistas y rom\u00e1nticos. La nostalgia de un ed\u00e9n subvertido es el tema central de su poema mayor: <em>Anagn\u00f3risis<\/em>. Conforme avanzaron los a\u00f1os setenta, Paz ahond\u00f3 su cr\u00edtica al dogma marxista con un \u00e9nfasis que Segovia no comparti\u00f3 o entendi\u00f3, quiz\u00e1 porque sent\u00eda que al hacerlo Paz perd\u00eda la aspiraci\u00f3n ut\u00f3pica que \u00e9l, Tom\u00e1s, quiso conservar siempre. No sin dolor, se distanciaron, pero <em>Vuelta<\/em> fue su casa y sigui\u00f3 siendo miembro del consejo de redacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Me dicen que muri\u00f3 en paz, rodeado de sus hijas e hijos, sus nietas, y de su mujer, Mar\u00eda Luisa Capella, a quien escribi\u00f3 sus \u00faltimos poemas. Varias generaciones de amigos lo despedimos. Estaban los pocos compa\u00f1eros de su generaci\u00f3n que a\u00fan viven, los nietos del exilio, las disc\u00edpulas que lo extra\u00f1ar\u00e1n y la rep\u00fablica de los poetas en pleno. Todos juntos, \u201cen sus maneras de amor\u201d.<\/p>\n<p>Tomado de:\u00a0 Reforma 13\/nov\/2011<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Enrique Krauze Al morir Tom\u00e1s Segovia record\u00e9 dos im\u00e1genes suyas de los a\u00f1os setenta. Una pareja camina por la avenida Orizaba, cerca del antiguo Colegio de M\u00e9xico. Van abrazados, brincando grandes trechos, borrachos de alegr\u00eda como novios adolescentes. 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