﻿{"id":1763,"date":"2012-03-22T13:00:39","date_gmt":"2012-03-22T19:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/?p=1763"},"modified":"2012-12-05T16:22:39","modified_gmt":"2012-12-05T22:22:39","slug":"adelanto-el-fondo-de-la-noche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/2012\/03\/22\/adelanto-el-fondo-de-la-noche\/","title":{"rendered":"Adelanto: &#8216;El fondo de la noche&#8217;"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><strong>Fragmento de la nueva novela del poeta Javier Sicilia, &#8216;El fondo de la noche&#8217;.<\/strong><br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.reforma.com\/libre\/online07\/imggc\/reforma\/pix.gif\" alt=\"\" width=\"1\" height=\"5\" \/><br \/>\n<br \/><strong>Ciudad de M\u00e9xico\u00a0 (22 marzo 2012).-<\/strong>\u00a0El bosque de Borice ol\u00eda a pino. Aunque los pulmones de Kolbe estaban seriamente da\u00f1ados, su olfato captur\u00f3 una brizna de frescura y por un momento el horror desapareci\u00f3 para hacer brotar el para\u00edso del suelo insalubre de Oswiecim. La presencia de aquel universo hecho de verdes, azules, amarillos envueltos por el viento de la ma\u00f1ana y el trino de los p\u00e1jaros acentuaban m\u00e1s el absurdo en el que los nazis quer\u00edan encerrar el mundo de los hombres: Dios hac\u00eda salir su sol sobre buenos y malos y tal vez, desde donde estaba, deb\u00eda mirarlo como los hombres miraban un mont\u00f3n de hormigas devorando un grillo sobre el maravilloso equilibrio de un inmenso y hermoso campo. Vivir en ese para\u00edso &#8211;pens\u00f3 Kolbe mientras el aroma y el rumor del viento que llegaban por peque\u00f1as oleadas a su olfato y a su o\u00eddo lo hac\u00edan olvidar el furor que el encuentro con Krott le hab\u00eda despertado&#8211; era muy simple. Pero los hombres hab\u00edan preferido destrozar el equilibrio en nombre de todo tipo de abstracciones y velarlo. Quienes creyeran que estaba perdido, se equivocaban: se encontraba all\u00ed, delante de sus ojos, envolvi\u00e9ndolo todo. Bastaba con que quisieran mirarlo para que inmediatamente apareciera en toda su belleza. El pecado era simplemente el orgullo que, en nombre de la interpretaci\u00f3n, velaba los ojos y romp\u00eda el misterio de la relaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Krott dio varias \u00f3rdenes y Kolbe, apartado bruscamente de su intimidad, se dio cuenta de que el cuerpo le dol\u00eda y de que en un claro del bosque, hacia donde los SS los empujaban, hab\u00eda algunos cobertizos bajo los cuales hab\u00eda hatos de estacas, le\u00f1a, hachas y carretillas. El trabajo al que los llevaban consist\u00eda en cortar \u00e1rboles y llevarlos del bosque al cobertizo y del cobertizo a una cerca que se encontraba a doscientos metros del lugar. Lo absurdo de todo aquello no era s\u00f3lo que se realizaba en el centro del para\u00edso, sino que, a pesar del gran n\u00famero de carretillas, los prisioneros estaban constre\u00f1idos a llevar los troncos sobre sus espaldas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><!--more-->Krott dividi\u00f3 a los grupos. A Kolbe, sin embargo, lo detuvo a unos metros de uno de los cobertizos. No le dirigi\u00f3 la palabra, pero lo revis\u00f3 como si valorara la raza de un animal que comprar\u00eda y del que quer\u00eda cerciorarse de su legitimidad. Despu\u00e9s de inspeccionarlo, se par\u00f3 delante de \u00e9l y mir\u00e1ndolo a los ojos, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211;\u00bfSabes desde cu\u00e1ndo ten\u00eda ganas de tenerte frente a m\u00ed?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211;No s\u00e9 de qu\u00e9 me habla &#8211;respondi\u00f3 Kolbe con una mueca de asombro y un susurro que concluy\u00f3 en un peque\u00f1o silbido&#8211;. Ni siquiera lo conozco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211;Yo s\u00ed &#8211;dijo Krott, y al decirlo sinti\u00f3 de nuevo que, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de perseguirlo, no lo odiaba, que se trataba simplemente de un ajuste de cuentas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las nubes se hab\u00edan espesado en el cielo y una fina lluvia comenz\u00f3 a caer. En el valle, los bloques del Lager parec\u00edan una maqueta. Kolbe tosi\u00f3 e imponi\u00e9ndose a la sensaci\u00f3n de desprecio y temor que Krott le causaba, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211;\u00bfPor qu\u00e9 me odia? Como le digo, ni siquiera lo conozco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211;No te odio &#8211;respondi\u00f3 el cabo&#8211;. Es simplemente un asunto de higiene.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfHigiene? &#8211;pens\u00f3 mientras trataba de sostener la mirada en los ojos del cabo&#8211;, era una palabra espantosa, y por vez primera se dio cuenta, con un dolor y un horror parecido a la quemadura que lo desgarraba por dentro, que su Iglesia hab\u00eda hablado antes de higiene. Ciertamente desde hac\u00eda tiempo hab\u00eda abandonado los m\u00e9todos brutales &#8211;ya no torturaba ni levantaba hogueras para purificar, \u00e9sa era la palabra que usaba&#8211;, pero record\u00f3 lo que \u00e9l mismo no hab\u00eda dejado de hacer desde que sali\u00f3 del seminario y fund\u00f3 sus conventos: convertir, higienizar, sacar el estropajo de la doctrina y emprenderla con la suciedad de los herejes, liberales, comunistas, protestantes, jud\u00edos. \u00bfQu\u00e9 eran entonces los nazis si no una continuaci\u00f3n de lo que ellos mismos hab\u00edan hecho en nombre de otra abstracci\u00f3n? Y sin embargo, delante de los ojos de Krott y de la palabra raza, trat\u00f3 de capturar ese punto de luz que hab\u00eda en el Evangelio y que la llegada al bosque le hab\u00eda desatado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211;Nadie es una suciedad, cabo. Sus ideas le velan los ojos. Si realmente pudiera ver se dar\u00eda cuenta de que cada uno de estos hombres es su hermano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211;Eso es precisamente lo que queremos extirpar &#8211;respondi\u00f3 Krott sin levantar la voz, como si hablara a un hombre a quien quisiera convencer de su error&#8211;, ese c\u00e1ncer que ha querido igualar todo. M\u00edrate. Eres un andrajoso enfermo. Todo t\u00fa, toda tu doctrina han podrido la salud de los mejores. Ustedes, que poseyeron todo y lo tiraron exaltando la debilidad, han enfermado a Europa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Kolbe, bajo las gotas de lluvia atrapadas en sus pesta\u00f1as, mir\u00f3 los troncos que trabajosamente cargaban algunos de sus compa\u00f1eros y, al fondo, el extenuante trabajo de los otros que bajo la vigilancia de las metralletas y de los perros de los SS golpeaban con las hachas los troncos de los pinos. Mir\u00e1ndolos, la intuici\u00f3n que hab\u00eda tenido aquel domingo en que discut\u00eda con Claussner volvi\u00f3 detr\u00e1s de la palabra higiene, que brotaba del discurso de Krott como de una fuente fracturada. \u00abS\u00ed &#8211;se dijo&#8211; era la t\u00e9cnica lo que velaba el para\u00edso y el misterio de Dios otorg\u00e1ndole un sentido que no era el suyo\u00bb. Y por un momento sinti\u00f3 el tiempo que hab\u00eda perdido inundando el mundo de papeles. Experimentaba de manera oscura que ese mundo reducido a lo instrumental convert\u00eda a las cosas dadas por Dios en objetos manipulables y a la inteligencia en ideolog\u00eda puesta al servicio del c\u00e1lculo y la manipulaci\u00f3n de esos objetos. Una tecnolog\u00eda, un <em>logos<\/em>, el <em>logos<\/em> divino, basado no en el acto de la encarnaci\u00f3n, sino en el poder t\u00e9cnico de las instituciones y sus herramientas. Y se dio cuenta de que si en realidad ten\u00eda algo contra el marxismo &#8211;el movimiento que hab\u00eda dentro de s\u00ed suced\u00eda con la intermitencia del rel\u00e1mpago que por un momento aclaraba las cosas y en seguida volv\u00eda a sumergirlas en la oscuridad&#8211; no era, como lo hab\u00eda cre\u00eddo hasta entonces, su negaci\u00f3n de Dios, sino su obsesi\u00f3n por la regulaci\u00f3n y el dominio de las relaciones materiales de producci\u00f3n; si algo ten\u00eda contra el positivismo era la ordenaci\u00f3n inteligente y la explicaci\u00f3n racional de lo que Dios nos hab\u00eda dado en la Creaci\u00f3n; si algo contra el nazismo, del que tan poco se hab\u00eda cuidado y que comenzaba a destruirlo con una racionalidad que marxistas y positivistas envidiaban, era la direcci\u00f3n organizativa de un pueblo para el perfeccionamiento y el sometimiento de todo a la voluntad de la raza; si algo &#8211;en aquella intermitencia luminosa y oscura que pasaba dentro de s\u00ed con la rapidez de un segundo y que se registraba en la mirada de Krott, que segu\u00eda impasible el movimiento de sus ojos sobre sus compa\u00f1eros&#8211; comenzaba a tener contra su propia religi\u00f3n, contra ese universo en el que hab\u00eda vivido y con el que se manten\u00eda firme con la misma obsesi\u00f3n con la que el sargento Krott se aferraba a su tarea, era la racionalizaci\u00f3n e instrumentalizaci\u00f3n de un misterio que sobrepasaba al hombre en su historia, para convertirlo en una administraci\u00f3n de la salvaci\u00f3n, en una organizaci\u00f3n al servicio de un poder salv\u00edfico. Ellos, mucho antes que los nazis, que los sovi\u00e9ticos, que los racionalistas, hab\u00edan levantado inquisiciones, procesos, prisiones, hogueras, en nombre de lo m\u00e1s sagrado; hab\u00edan sometido a los seres al f\u00e9rreo control de una racionalizaci\u00f3n salv\u00edfica. Su Iglesia, la Iglesia de Cristo, era el molde en el que el mundo que lo asfixiaba, con sus instituciones, sus procesos, sus ritos, sus odios, sus sacrificios y sus santorales, se hab\u00eda creado. Era como si a partir de Ella un g\u00e9nero de mal desconocido hubiese llegado al mundo y adquirido formas cada vez m\u00e1s atroces y pueriles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El rostro de Krott comenz\u00f3 a danzar en sus ojos y Kolbe, golpeado por aquella instant\u00e1nea luminosidad, cerr\u00f3 los ojos. \u00ab\u00bfQu\u00e9 era entonces lo que defend\u00eda?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como nunca en aquella breve pero larga estancia en el Lager, la noche se hizo m\u00e1s densa en \u00e9l: un abismo del cual s\u00f3lo brotaba la noche, una noche sin contornos ni puntos de referencia. Por un momento tuvo otra vez el deseo de claudicar. Bastaba con abandonarse a la debilidad de su cuerpo, sumergirse en la enfermedad, cada vez m\u00e1s grave, de sus pulmones para que aquella oscuridad lo devorara totalmente. Sin embargo, como si de esa misma oscuridad brotara un jerogl\u00edfico que pod\u00eda descifrar, pero no comprender, levant\u00f3 los p\u00e1rpados y mirando a Krott, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211;Se equivoca, cabo. Nosotros somos mejores que ustedes. Nosotros los engendramos. Sin ese recurso al poder, al dinero, a la t\u00e9cnica, al poder para mejorar al hombre y salvarlo, sin ese deseo de ordenar el mundo en funci\u00f3n de algo que nos trascend\u00eda, ustedes habr\u00edan sido imposibles. Ni ustedes, ni los comunistas, ni el mundo liberal &#8211;sus gemelos, sus espejos; quiz\u00e1 por eso se odian tanto&#8211; podr\u00edan haber sido sin nosotros. Pero Dios no es lo que nosotros hicimos de \u00e9l. No es tampoco la sociedad sin clases ni las libertades que promete el liberalismo, ni siquiera la raza ni la sangre a lo que ustedes lo han reducido. Sus designios son m\u00e1s pueriles que los nuestros. En nosotros hay la grandeza de crear un mundo redimido por el amor. Ustedes creen que lo est\u00e1n matando. Pero ni siquiera lo har\u00e1n cuando hayan matado al \u00faltimo de nosotros. Simplemente lo habr\u00e1n puesto en crisis para mostrarnos lo que nosotros, que los engendramos, no quer\u00edamos ver. \u00bfSabe qu\u00e9 es, cabo? Que no hay camino de acceso a Dios. El que nosotros construimos, como una huida hacia consoladores espacios fuera del mundo, era falso, tan falso que terminamos por engendrarlos a ustedes y a los rojos y por crear este mundo odioso. En realidad, cabo, no hay ning\u00fan tr\u00e1nsito mundano hacia Dios. Dios es la negaci\u00f3n de cualquier mundo, es el Cristo pobre, la renuncia a cualquier poder, la negaci\u00f3n de lo divino. La vida organizativa est\u00e1 desgajada de \u00e9l. Nosotros le dimos el primer tir\u00f3n; ustedes lo han arrancado por completo del \u00e1rbol. En este suelo en el que creen haberlo arrojado ni siquiera han tocado un \u00e1pice de su misterio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Bajo la lluvia que hab\u00eda arreciado volvi\u00f3 a cerrar los ojos con una respiraci\u00f3n agitada. Nunca, desde que ingres\u00f3 en Auschwitz, ni siquiera en aquellas reuniones dominicales, hab\u00eda hablado tanto ni de esa manera. Se desconoc\u00eda. Conforme lo hac\u00eda, su voz se hab\u00eda ido apagando hasta terminar en un susurro, como si confiara un secreto que Krott tuvo dificultad de escuchar. Hab\u00eda hablado presa de aquella intuici\u00f3n que emanaba de la noche y no ten\u00eda clara conciencia de lo que dec\u00eda. Lo \u00fanico que hab\u00eda podido retener era que el sentido de su vida, el sentido de lo que el cristianismo le hab\u00eda dado, y con el que hab\u00eda vivido hasta entonces, se hab\u00eda esfumado de improviso. \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 se trataba entonces la redenci\u00f3n? \u00bfPara qu\u00e9 Cristo hab\u00eda encarnado y muerto en una cruz? \u00bfQu\u00e9 sentido, qu\u00e9 utilidad &#8211;eran las palabras que de alguna manera Claussner hab\u00eda usado&#8211; hab\u00eda tenido aquel acto por el que, a trav\u00e9s de la Virgen, hab\u00eda vivido?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La inutilidad de su vida cay\u00f3 en ese momento sobre \u00e9l como una piedra en el interior de un c\u00e1ntaro seco. Ni siquiera pod\u00eda, como lo hab\u00eda hecho hasta entonces, aferrarse a su obstinaci\u00f3n, al orgullo de su humildad. La noche del sinsentido, iluminada por el suave destello de Cristo y de la Virgen que el soplido de su discurso hab\u00eda apagado, lo envolv\u00eda con una tiniebla desesperante. Hab\u00eda salvado a Dios, pero ah\u00ed, \u00bfd\u00f3nde quedaba el hombre, la supuesta causa de Dios? \u00bfD\u00f3nde quedaba la utilidad humana del acto redentor?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se sent\u00eda extraviado, como si el ni\u00f1o que llevaba el cirio encendido por su madre lo hubiera apagado con su agitaci\u00f3n a la mitad de la plaza, sin saber c\u00f3mo, en medio de la oscuridad, encenderlo de nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin refugiarse de la lluvia ni acceder a uno de los impermeables que se encontraban en uno de los cobertizos, Krott lo miraba con extra\u00f1a atenci\u00f3n. S\u00ed, definitivamente no lo odiaba. Su crueldad no ven\u00eda de all\u00ed, sino de una pedagog\u00eda de la limpieza. Al igual que un inquisidor escrupuloso no trataba s\u00f3lo de exterminar el mal &#8211;eso era sencillo&#8211; sino de mostrarlo, Krott trataba de llegar al fondo del alma para evidenciar la pestilencia del mal y reducirlo, como el cuerpo del hereje al que se adher\u00eda la carne sanguinolenta, a un pu\u00f1ado de cenizas.<br \/>\nArticulo completo en:\u00a0 <a href=\"http:\/\/www.reforma.com\/\">http:\/\/www.reforma.com\/cultura\/articulo\/650\/1299231\/default.asp<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fragmento de la nueva novela del poeta Javier Sicilia, &#8216;El fondo de la noche&#8217;. Ciudad de M\u00e9xico\u00a0 (22 marzo 2012).-\u00a0El bosque de Borice ol\u00eda a pino. 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