﻿{"id":1808,"date":"2012-05-02T09:18:14","date_gmt":"2012-05-02T15:18:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/?p=1808"},"modified":"2012-12-05T16:22:38","modified_gmt":"2012-12-05T22:22:38","slug":"la-estetica-del-relampago","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/2012\/05\/02\/la-estetica-del-relampago\/","title":{"rendered":"Felipe Garrido recibe el Premio Xavier Villaurrutia 2011"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/files\/2012\/05\/felipe.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1831\" src=\"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/files\/2012\/05\/felipe.jpg\" alt=\"\" width=\"1020\" height=\"198\" srcset=\"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/files\/2012\/05\/felipe.jpg 1020w, https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/files\/2012\/05\/felipe-300x58.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 1020px) 100vw, 1020px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con la compa\u00f1\u00eda de\u00a0 escritores,\u00a0 familiares,\u00a0 lectores y amigos,\u00a0 Felipe Garrido recibi\u00f3, emocionado, \u00a0el PremioXavier Villaurrutia\u00a0 \u201cDe escritores para escritores\u201d 2011, el pasado 24\u00a0 de marzo del presente a\u00f1o, en la Sala Manuel M. Ponce\u00a0 del Palacio de Bellas Artes.\u00a0 Estuvo acompa\u00f1ado en el pres\u00eddium \u00a0de el presidente de la Sociedad Alfonsina Internacional (SAI), Jaime Labastida; la Secretaria de la misma organizaci\u00f3n, Alicia Zendejas, as\u00ed como los escritores Silvia Molina, Vicente Quirarte e Ignacio Solares.\u00a0\u00a0 Todos celebraron\u00a0 la calidad\u00a0 de\u00a0 los 303 relatos breves que incluye Conjuros (Jus, 2011), que fue la obra que hizo merecedor a Garrido de tan importante premio.\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Teresa Vicencio Alvarez,\u00a0 Directora General del Instituto Nacional de Bellas Artes fuequien dio las palabras oficiales del acto e hizo entrega del\u00a0 premio correspondiente.\u00a0 El jurado que determin\u00f3 otorgar el premio estuvo integrado por Silvia Molina, Ernesto de la Pe\u00f1a e Ignacio Solares.\u00a0 A continuaci\u00f3n se transcribe el discurso \u00edntegro\u00a0 ofrecido por Felipe Garrido, en esta memorable ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/files\/2012\/05\/FELIPE-GARRIDO.wma\">FELIPE GARRIDO<\/a> Haz click en el enlace si deseas escuchar el discurso.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se\u00f1oras y se\u00f1ores:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Antes que nada, mi reconocimiento a do\u00f1a Alicia Zendejas, a la Sociedad Alfonsina Internacional, al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, al Instituto Nacional de Bellas Artes por el exitoso empe\u00f1o con que han sostenido, en el aventajado lugar que desde hace 57 a\u00f1os ocupa, el Premio Xavier Villaurrutia de escritores para escritores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Recibirlo es un honor. Me congratulo por la decisi\u00f3n del jurado: Silvia Molina, Ernesto de la Pe\u00f1a e Ignacio Solares. Recibirlo ha significado que la felicidad me gui\u00f1e un ojo; por el premio mismo y por los innumerables mensajes y llamadas con que tant\u00edsimos amigos, muchos de ellos escritores, me han manifestado su aprobaci\u00f3n. Gracias a Teresa Vicencio, a Silvia Molina y a Vicente Quirarte, por sus palabras. Gracias a I\u00f1aki Garrido por sus vi\u00f1etas. Gracias a Jus por la hermosa edici\u00f3n de <em>Conjuros<\/em>. Gracias a ustedes por su grata compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" align=\"center\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tengo exacta noticia de cu\u00e1ndo y c\u00f3mo empec\u00e9 a escribir cuentos cortos. En enero de 1984 -Sergio Galindo dirig\u00eda su Departamento Editorial-, la Universidad Veracruzana public\u00f3 mi libro <em>La urna, y otras historias de amor.<\/em> El m\u00e1s extenso de sus seis relatos tiene 23 p\u00e1ginas. \u201cUna carta\u201d, que lo cierra, no llega a tres. \u201cUna carta\u201d consta de dos partes. La primera es la carta misma, dirigida a un tal Sebasti\u00e1n. La mujer que la escribe recuerda viajes que hicieron juntos y le cuenta c\u00f3mo es el lugar donde se encuentra. \u201cBusco en mi cuerpo las huellas de tus manos\u201d, le dice hacia el final. La segunda parte narra c\u00f3mo la mujer dobla la carta y enseguida la rompe. Despu\u00e9s, dice el cuento, alz\u00f3 el papel \u201cen las manos abiertas y dej\u00f3 que la brisa se lo llevara\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" align=\"center\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si escribiera \u201cUna carta\u201d en estos d\u00edas, suprimir\u00eda la primera parte del cuento; le ahorrar\u00eda la carta al lector. Esa primera parte es otra historia; estorba. A estas alturas contar\u00eda s\u00f3lo c\u00f3mo una mujer rompe lo que acaba de escribir. Un cuento corto ?esta imagen se la escuch\u00e9 a Vicente Quirarte? es apenas la punta del <em>iceberg<\/em>. El resto no puede ser ignorado, pero no est\u00e1 a la vista. Hay una parte explicable, y otra, hundida en el misterio, que la sostiene. Por esa presencia oculta, un cuento corto va m\u00e1s all\u00e1 de la an\u00e9cdota. \u201cUna carta\u201d dir\u00eda ahora:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la mesa hab\u00eda unas hojas de papel, un cenicero, un estuche de anteojos, un libro que ten\u00eda como marcador un sobre de correo a\u00e9reo. La letra de la mujer era grande y desigual. Alz\u00f3 el rostro y mir\u00f3 el mar. En la playa hab\u00eda gente tendida al sol. Mordisque\u00f3 el plum\u00f3n, pero ya no escribi\u00f3. \u201cBusco en mi cuerpo&#8230;\u201d se le\u00eda casi al final; pero sus manos, hermosas, no dejaban ver lo que segu\u00eda. Dobl\u00f3 la hoja en tres, alisando cada doblez contra la mesa. Despu\u00e9s, con el mismo cuidado, fue rompi\u00e9ndola, siempre por la mitad, y dej\u00f3 que la brisa la dispersara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todo lo que no sea indispensable, debe ser eliminado. No hace falta saber a qui\u00e9n ni qu\u00e9 escribe esa mujer, ni por qu\u00e9 rompe la carta. Todo eso que ignoramos \u2013yo soy el primero que no lo sabe- es un espacio abierto a la intuici\u00f3n del lector. En un cuento corto, m\u00e1s que nunca, queda en evidencia su necesaria complicidad. Los conocimientos, la experiencia, la malicia del lector son indispensables para llegar a textos como \u201cA Circe\u201d, de Julio Torri&#8230; todos recordamos su deslumbrante final: \u201cComo iba resuelto a perderme, las sirenas no cantaron para m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">O \u201cLa Venus de Milo\u201d, de Salvador Novo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfQu\u00e9 c\u00f3mo, en fin, ten\u00eda yo los brazos? Ver\u00e1 usted: yo viv\u00eda en una casa de dos piezas. En una me vest\u00eda y me desnudaba. Y siempre ha habido curiosos que se interesan en ver. Ahora me quieren ver los brazos. Entonces quer\u00edan verme lo que usted ve. Y yo, en ese momento, trataba de cerrar la ventana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cLa Fe y las monta\u00f1as\u201d, de Augusto Monterroso:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al principio la Fe mov\u00eda monta\u00f1as s\u00f3lo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanec\u00eda igual a s\u00ed mismo durante milenios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero cuando la Fe comenz\u00f3 a propagarse y a la gente le pareci\u00f3 divertida la idea de mover monta\u00f1as, \u00e9stas no hac\u00edan sino cambiar de sitio, y cada vez era m\u00e1s dif\u00edcil encontrarlas en el lugar en que uno las hab\u00eda dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba m\u00e1s dificultades que las que resolv\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La buena gente prefiri\u00f3 entonces abandonar la Fe y ahora las monta\u00f1as permanecen por lo general en su sitio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un liger\u00edsimo atisbo de Fe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cLot\u201d, de Olga Harmony:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a1Qu\u00e9 tedio puede llegar a padecerse al lado de un justo! Todos se divierten en Sodoma, menos en esta familia en la que tanto se teme al pecado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y exasperada, la mujer de Lot prosigui\u00f3 su soliloquio: \u00bfEs que nada vendr\u00e1 a darle sabor a mi vida?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">O, de Carlos Monsiv\u00e1is:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y, fuera de esto, se\u00f1ora Lincoln, \u00bfdisfrut\u00f3 usted la obra?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Comprender estos cuentos supone conocer otros, anteriores; el lector debe saber qui\u00e9n se dirige a Circe y qu\u00e9 ocurri\u00f3 entre ellos, recordar c\u00f3mo es la Venus de Milo, algunos vers\u00edculos del Evangelio seg\u00fan San Mateo, la historia de la mujer que se convirti\u00f3 en una estatua de sal, y c\u00f3mo fue asesinado Abraham Lincoln. Los giros imprevistos y los finales cegadores son un requisito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La est\u00e9tica del cuento corto es la est\u00e9tica del rel\u00e1mpago.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" align=\"center\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A partir de \u201cUna carta\u201d escrib\u00ed cuentos cada vez m\u00e1s breves. Lo primero que he imaginado ha sido casi siempre el final. Cuando tuve siete u ocho, se los llev\u00e9 a Huberto Batis, quien los fue publicando, cada semana, en <em>S\u00e1bado<\/em>,<em> <\/em>el suplemento de <em>Uno m\u00e1s Uno<\/em>. Mientras aparec\u00edan los primeros segu\u00ed escribiendo. Mi columna, \u201cla Musa y el Garabato\u201d, apareci\u00f3 durante siete a\u00f1os, de junio de 1984 en adelante. (Luego hubo dos series m\u00e1s. \u201cLa primera ense\u00f1anza\u201d, asimismo con Batis<em> <\/em>(1996-1997), y \u201cMentiras transparentes\u201d, que desde 2005 aparece quincenalmente en <em>La Jornada Semanal<\/em>, al amistoso cobijo de Hugo Guti\u00e9rrez Vega y de Francisco Torres C\u00f3rdova.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hace treinta a\u00f1os, pues, me incorpor\u00e9 a la milenaria tradici\u00f3n de los cuentos cortos. Una parte de los reunidos en <em>Conjuros<\/em> se leyeron antes en los suplementos que mencion\u00e9 y en tres libros: <em>Garabatos en el agua <\/em>(Grijalbo,<em> <\/em>1985); <em>la Musa y el Garabato <\/em>(FCE, 1992), y <em>La primera ense\u00f1anza<\/em> (Aldus, 2002).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" align=\"center\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una frase ingeniosa, una met\u00e1fora, un aforismo, una imagen tienen tambi\u00e9n la vocaci\u00f3n del rel\u00e1mpago, pero no son cuentos cortos. Por ejemplo, estas tres greguer\u00edas de Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La luna necesita gatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los ojos sin tiempo de las estatuas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los trenes siembran melancol\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tan cercana, esta \u00faltima, a un poema de Villaurrutia, \u201cSilbatos\u201d:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lejanos, largos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">-\u00bfde qu\u00e9 trenes son\u00e1mbulos?-,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">se persiguen como serpientes,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">ondulando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfC\u00f3mo convertir una greguer\u00eda en un cuento? Incorpor\u00e1ndole un personaje que afronte un conflicto. Como en \u00e9sta:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Enceraba el piso con esmero, a ver si resbalaba la patrona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En mis textos breves he procurado cada vez m\u00e1s ce\u00f1irme al cuento, aunque entre ellos haya poemas en prosa y estampas. Como en \u201cDama de luz\u201d:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luego me dijo que se iba un rato a la playa. Me gui\u00f1\u00f3 un ojo. Se calz\u00f3 las sandalias. Se ajust\u00f3 los tirantes. Abri\u00f3 las cortinas y se volvi\u00f3 de oro y sombra. Cerr\u00f3 los ojos deslumbrada. Tropez\u00f3 con la mesa, tir\u00f3 la botella de agua, lanz\u00f3 un gritito, se rio cubri\u00e9ndose la boca con las manos enjoyadas, trajo una toalla y me vio un momento como si fuera a decir algo, pero el canto de las cigarras la intimid\u00f3. Se mir\u00f3 en el espejo por delante y por detr\u00e1s y despu\u00e9s de lado mientras aspiraba hondo, parada de puntas, y se le dibujaron las costillas. Se puso una falda de manta y los lentes oscuros. Al llegar a la puerta me tir\u00f3 un beso. Nunca la volv\u00ed a ver.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" align=\"center\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La elipsis, la iron\u00eda, la paradoja, las referencias a personajes hist\u00f3ricos y mitol\u00f3gicos, y a otros textos son recursos que abundan en el cuento corto. Con la poes\u00eda, comparte el ideal de que las palabras digan m\u00e1s de lo que dicen. Entre mis maestros hoy recuerdo a Torri, Arreola, Rulfo \u2013que no practic\u00f3 el cuento corto pero s\u00ed la econom\u00eda de las palabras-, De la Colina, Valadez, Monterroso, Cort\u00e1zar, Elizondo&#8230; y a L\u00f3pez Velarde, Machado, Jim\u00e9nez, Pellicer, Chumacero&#8230; a Villaurrutia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cito l\u00edneas suyas que suscribo como un manifiesto. Donde Villaurrutia escribe <em>poeta <\/em>enti\u00e9ndase <em>escritor<\/em>. Al menos, cierta clase de escritor; la clase de escritor que me gustar\u00eda ser:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La obra de un poeta no vale sino en la medida en que lleva consigo, al mismo tiempo y en el mismo grado, lo inexplicable y lo explicable. En manos del poeta el lenguaje no es s\u00f3lo un instrumento l\u00f3gico sino tambi\u00e9n un instrumento m\u00e1gico. Pero el poeta deja de ser poeta en el momento en que sacrifica el poder m\u00e1gico de la palabra a la significaci\u00f3n usual, y tambi\u00e9n deja de serlo en el momento en que sacrifica la significaci\u00f3n usual al poder m\u00e1gico. El c\u00edrculo del poeta no es pues un c\u00edrculo l\u00f3gico \u00fanicamente; tampoco es \u00fanicamente un c\u00edrculo m\u00e1gico, sino la combinaci\u00f3n y la superaci\u00f3n de estas dos potencias antag\u00f3nicas del lenguaje: la potencia l\u00f3gica y la potencia misteriosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Abordar la punta del <em>iceberg <\/em>y tambi\u00e9n su cuerpo oculto; lo explicable y lo inexplicable; decir lo que no hay modo de decir; dejarlo ah\u00ed, en el texto, en esos oscuros significados que las palabras manifiestan y a la vez ocultan. As\u00ed en \u201cOscuridad\u201d:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Abre m\u00e1s los ojos cuando llega al final de la escalera y recuerda la voz de mam\u00e1: \u201cQue no te va a pasar nada; no seas tonta, arriba no hay nada\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Trepa a gatas los \u00faltimos escalones, cada vez m\u00e1s despacio, arrastrando el cuerpo tenso, suspendiendo la respiraci\u00f3n. Al final de la escalera la luz se va haciendo parda. Despu\u00e9s ya no se ve nada. Se adivinan ciertos cuerpos, vol\u00famenes quiet\u00edsimos. Una claridad enga\u00f1osa entra a medias en los cuartos y dibuja trapecios de ceniza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se detiene en ese preciso lugar donde la luz termina, y desde all\u00ed adelanta la mirada. \u201cNo seas tonta \u2013recuerda-. Arriba no hay nada.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se sienta all\u00ed donde se tocan la luz y la sombra. Deja caer las manitas en la falda. Apoya en el muro la espalda fragil\u00edsima. Abre m\u00e1s los ojos. Lo ve entonces; \u00a0c\u00f3mo crece, c\u00f3mo se acerca, c\u00f3mo la amenaza, encadenado a las sombras. Escucha su respiraci\u00f3n, tan delgada que a nadie m\u00e1s llega. Comienza a llorar con un quejido ahogado para que no la oigan, para que su madre no grite, no suba y le diga que ya sabe, que no sea tonta, que se calle, que se lo han dicho mil veces, que all\u00ed arriba no hay nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">S\u00f3lo su miedo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" align=\"center\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al menos dos conjuros han probado su eficacia. Escrib\u00ed \u201cEl lago\u201d una noche en que no ten\u00eda a mano ning\u00fan final \u00fatil. En esos casos tomo una frase que me guste y dejo que unas palabras vayan llamando a otras:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">-\u00bfQu\u00e9 pasa contigo? \u2013pregunta mam\u00e1 y alza las cejas porque de nuevo traigo mojados los zapatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cEstuve jugando en la orilla del lago\u201d, pienso que voy a decir pero mejor me quedo callado porque ella nunca lo ha visto y cuando le digo eso se enfurece o se pone triste o me mira como uno ve cuando ya no tiene palabras para decir lo que quiere.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">-No me di cuenta \u2013digo, pues, aunque s\u00e9 que es mentira y que no explica nada. Mam\u00e1 me mira con los brazos cruzados, con los dientes apretados, mordiendo palabras que no quiere soltar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">-Ayer fue lo mismo. \u00a1Todos los d\u00edas! \u2013dice al fin, y pasa frente a m\u00ed, se sienta a la mesa, comienza a revisar los papeles que trajo de su changarro, como ella dice cuando se r\u00ede. Me gusta la risa de mam\u00e1. \u201cVen a ver el lago\u201d, quiero decirle. Pero no me atrevo. Me quedo de pie, viendo c\u00f3mo revisa los papeles, c\u00f3mo lleva cuentas en su libreta, como se quita los zapatos con los pies, sin suspender lo que hace.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">-\u00bfQu\u00e9 esperas? \u2013me pregunta sin alzar la vista- \u00bfNo vas a cambiarte?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cVen conmigo \u2013quiero decirle-. El lago es bell\u00edsimo y peligroso. No me dejes ir solo.\u201d Pero las palabras se me quedan en la cabeza, mientras la veo fumar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">-Vas a resfriarte \u2013me dice subiendo el tono de voz- \u00a1A qui\u00e9n se le ocurre! \u00bfQu\u00e9 esperas? Sube a cambiarte \u2013y entonces s\u00ed levanta la cabeza y me mira. Yo clavo en los suyos mis ojos, para que comprenda todo eso que me gustar\u00eda decirle. Pero ella vuelve a sus papeles. Doy media vuelta. Subo por la escalera. Recorro el pasillo. Llego a mi cuarto. Oigo el radio, abajo, porque mam\u00e1 acaba de encenderlo. Me pongo de puntas y abro la puerta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entonces lo veo, enorme y verde, con altas nubes blancas por encima. Con yucas, jacarandas y papiros; con serpientes, elefantes y caballos. Me lleno las narices con el aroma de las flores que crecen en el agua; me lleno los o\u00eddos con los gritos de animales que no alcanzo a ver. Me quito los zapatos. Me desnudo. Siento en las piernas el agua tibia y espesa. Avanzo sin volver la vista. Cuando pierdo fondo comienzo a nadar, hacia el frente, con todas mis fuerzas, porque no quiero nunca, nunca, nunca regresar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un d\u00eda se present\u00f3 en mi oficina una mujer. \u00bfUsted escribi\u00f3 esto?, me pregunt\u00f3 mientras me extend\u00eda un recorte de <em>S\u00e1bado<\/em>. Me cost\u00f3 trabajo dar con usted, me dijo cuando asent\u00ed. Tengo dos hijos, estoy divorciada, el sueldo no me alcanza, as\u00ed que los fines de semana me llevo trabajo a casa. El otro d\u00eda, antes de empezar, como era temprano y hab\u00eda llegado el peri\u00f3dico, me hice un cafecito, encend\u00ed un cigarro, \u00a1y que leo su cuento! Apenas lo termin\u00e9, guard\u00e9 mis cosas, sub\u00ed por mis hijos y me fui con ellos a Chapultepec. Ya no quiero trabajar los fines de semana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Est\u00e1 claro que el conjuro tuvo efecto. Nunca he vuelto a ver a aquella generosa mujer. Le guardar\u00e9 gratitud hasta el \u00faltimo de mis d\u00edas. Me hizo sentir m\u00eda la aspiraci\u00f3n de Villaurrutia: \u201cen la angustia de una noche vac\u00eda\u201d alguien que no me conoce \u201cdir\u00e1 con mis palabras su nocturna agon\u00eda\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El otro conjuro de utilidad patente abre el libro:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De una inscripci\u00f3n en la arena, abandonada al viento: \u201c&#8230;te convoco y te condeno a que no puedas cerrar los ojos sin verme, abrir los labios sin llamarme, saciar la sed sin sentir en tu boca la m\u00eda, tocar tu cuerpo sin creer que me acaricias, doblar una esquina sin la esperanza de hallarme, alzar el tel\u00e9fono sin o\u00edr en mi voz tu nombre, abrir un libro sin leer estas palabras, porque el \u00fanico amor que me hace falta es el tuyo, y lo necesito de esta manera desmesurada en que yo&#8230;\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Prueba de su eficacia es la historia de amor que d\u00eda con d\u00eda vamos anudando do\u00f1a Sonia y yo \u2013\u00e9ste es el primer texto que puse en sus manos-; prueba de su eficacia son las muchas veces en que he aceptado que otros u otras lo firmen como suyo -todos ustedes quedan autorizados para aprovecharlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hay otros conjuros de los cuales no me consta la eficacia, pero quiero suponerla porque bien nos hacen falta. Baste un ejemplo, \u201cMediod\u00eda\u201d:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Joaqu\u00edn Armenta la vio venir desde el otro lado de la calle. M\u00e1s all\u00e1 de la funeraria, de la florer\u00eda, de las nieves, de la oficina de Hertz y del tendido que ten\u00eda en el suelo una india que vend\u00eda yerbas para enamorar. La vio venir, como todos los d\u00edas, con ese caminado que part\u00eda en dos el d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Bien a bien, Joaqu\u00edn Armenta no sab\u00eda d\u00f3nde estaba el secreto de aquellos movimientos. Pod\u00eda ser, se dec\u00eda, que fuera el modo de lanzar los muslos al frente; o la manera de apoyar toda la planta del pie en la tierra, desde el tal\u00f3n hasta los dedos; o la forma que ten\u00eda de consentir el balanceo de las caderas, sin apresurarlo ni interrumpirlo ni prolongarlo, d\u00e1ndole la amplitud precisa, como siguiendo el ritmo de una musiquita sabrosa que llevara por dentro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Joaqu\u00edn Armenta la vio venir, con la falda negra y volandera que le ce\u00f1\u00eda la cintura como \u00e9l habr\u00eda querido hacerlo. Pas\u00f3 tan cerca que le sinti\u00f3 el agua de aromas que se hab\u00eda puesto entre las tetas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero esta vez Joaqu\u00edn Armenta la sigui\u00f3. Quince o veinte pasos detr\u00e1s de ella. Le gustaba el meneo que llevaba. Le gustaba c\u00f3mo apretaba las carnes. Le gustaba la forma en que la brisa le alborotaba el cabello. Entonces, Joaqu\u00edn Armenta pens\u00f3 qu\u00e9 hermoso ser\u00eda ser un golpe de viento. Sorprenderla en mitad de la plaza. Entallarle la albura de la blusa, estrujarle los pechos, rodearle la cintura, medirle las caderas, met\u00e9rsele por debajo de la falda, enred\u00e1rsele en las piernas, subirle por los muslos, hacerle el amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y que ella siguiera sonriendo, entrecerrando los ojos, protegi\u00e9ndose el cabello de la ventisca, caminando como si no pasara nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p>Espero que, alg\u00fan d\u00eda, todos ustedes prueben que tambi\u00e9n este conjuro es eficaz.<\/p>\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n<p align=\"right\"><em>Felipe Garrido<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entrega del Premio Xavier Villaurrutia 2011<\/p>\n<p>Palacio de Bellas Artes, Sala Manuel M. Ponce<\/p>\n<p>M\u00e9xico, a 24 de abril de 2012<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con la compa\u00f1\u00eda de\u00a0 escritores,\u00a0 familiares,\u00a0 lectores y amigos,\u00a0 Felipe Garrido recibi\u00f3, emocionado, \u00a0el PremioXavier Villaurrutia\u00a0 \u201cDe escritores para escritores\u201d 2011, el pasado 24\u00a0 de marzo del presente a\u00f1o, en la Sala Manuel M. Ponce\u00a0 del Palacio de Bellas Artes.\u00a0 Estuvo acompa\u00f1ado en el pres\u00eddium \u00a0de el presidente de la Sociedad Alfonsina Internacional (SAI), Jaime [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1304,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1808","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1808","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1304"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1808"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1808\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1808"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1808"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1808"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}