﻿{"id":1920,"date":"2012-07-11T11:42:59","date_gmt":"2012-07-11T17:42:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/?p=1920"},"modified":"2012-12-05T16:22:35","modified_gmt":"2012-12-05T22:22:35","slug":"el-viento-distante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/2012\/07\/11\/el-viento-distante\/","title":{"rendered":"El viento distante"},"content":{"rendered":"<p>Por\u00a0 Jos\u00e9 Emilio Pacheco<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En un extremo de la barraca el hombre fuma, mira su rostro en el espejo, el humo al fondo del cristal. La luz se apaga, y \u00e9l ya no siente el humo y en la tiniebla nada se refleja.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El hombre est\u00e1 cubierto de sudor. La noche es densa y \u00e1rida. El aire se ha detenido en la barraca. S\u00f3lo hay silencio en la feria ambulante.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Camina hasta el acuario, enciende un f\u00f3sforo, lo deja arder y mira lo que yace bajo el agua. Entonces piensa en otros d\u00edas, en otra<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Book Antiqua,Book Antiqua;font-size: medium\"><span style=\"font-family: Book Antiqua,Book Antiqua;font-size: medium\">noche que se llev\u00f3 un viento distante, en otro tiempo que los separa y los divide como esa noche los apartan el agua y el dolor, la lenta <\/span><\/span><span style=\"font-size: medium\">oscuridad. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Para matar las horas, para olvidarnos de nosotros mismos,<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium\"><!--more-->Adriana y yo vag\u00e1bamos por las desiertas calles de la aldea. En una <\/span><span style=\"font-family: Book Antiqua,Book Antiqua;font-size: medium\"><span style=\"font-family: Book Antiqua,Book Antiqua;font-size: medium\">plaza hallamos una feria ambulante y Adriana se obstin\u00f3 en que <\/span><\/span><span style=\"font-size: medium\">subi\u00e9ramos a algunos aparatos. Al bajar de la rueda de la fortuna, el l\u00e1tigo, las sillas voladoras, a\u00fan tuve punter\u00eda para abatir con diecisiete perdigones once oscilantes figuritas de plomo. Luego <\/span><span style=\"font-family: Book Antiqua,Book Antiqua;font-size: medium\"><span style=\"font-family: Book Antiqua,Book Antiqua;font-size: medium\">enlac\u00e9 objetos de barro, resist\u00ed toques el\u00e9ctricos y obtuve de un <\/span><\/span><span style=\"font-size: medium\">canario amaestrado un papel rojo que develaba el porvenir. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Adriana era feliz regresando a una est\u00e9ril infancia. Hastiados del<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Book Antiqua,Book Antiqua;font-size: medium\"><span style=\"font-family: Book Antiqua,Book Antiqua;font-size: medium\">amor, de las palabras, de todo lo que dejan las palabras, encontramos aquella tarde de domingo un sitio primitivo que conced\u00eda el olvido <\/span><\/span><span style=\"font-size: medium\">y la inocencia. Me negu\u00e9 a entrar en la casa de los espejos, y Adriana vio a orillas de la feria una barraca sola, miserable. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Al acercarnos el hombre que estaba en la puerta recit\u00f3 una incoherente letan\u00eda: _Pasen, se\u00f1ores, vean a Madreselva, la infeliz ni\u00f1a que un castigo del cielo convirti\u00f3 en tortuga por desobedecer<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Book Antiqua,Book Antiqua;font-size: xx-small\"><span style=\"font-family: Book Antiqua,Book Antiqua;font-size: xx-small\">15 <\/span><\/span><span style=\"font-size: xx-small\">Programa Universitario de Formaci\u00f3n de Lectores <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">a sus mayores y no asistir a misa los domingos. Vean a Madreselva, escuchen en su boca la narraci\u00f3n de su tragedia.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Entramos en la carpa. En un acuario iluminado estaba Madreselva con su cuerpo de tortuga y su rostro de ni\u00f1a. Sentimos verg\u00fcenza de estar all\u00ed disfrutando el rid\u00edculo del hombre y de la ni\u00f1a, que muy probablemente era su hija.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cuando acab\u00f3 el relato, la tortuga nos mir\u00f3 a trav\u00e9s del acuario<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Book Antiqua,Book Antiqua;font-size: medium\"><span style=\"font-family: Book Antiqua,Book Antiqua;font-size: medium\">con el gesto rendido de la bestia que se desangra bajo los pies del <\/span><\/span><span style=\"font-size: medium\">cazador. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">_Es horrible, es infame \u2013dijo Adriana mientras nos alej\u00e1bamos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">_No es horrible ni infame: el hombre es un ventr\u00edlocuo. La ni\u00f1a<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Book Antiqua,Book Antiqua;font-size: medium\"><span style=\"font-family: Book Antiqua,Book Antiqua;font-size: medium\">se coloca de rodillas en la parte posterior del acuario, la ilusi\u00f3n <\/span><\/span><span style=\"font-size: medium\">\u00f3ptica te hace creer que en realidad tiene cuerpo de tortuga. Tan simple como todos los trucos. Si no me crees te invito a conocer el verdadero juego. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Regresamos. Busqu\u00e9 una hendidura entre las tablas. Un minuto<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Book Antiqua,Book Antiqua;font-size: medium\"><span style=\"font-family: Book Antiqua,Book Antiqua;font-size: medium\">despu\u00e9s Adriana me pidi\u00f3 que la apartara \u2013y nunca hemos hablado del domingo en la feria: <\/span><\/span><\/p>\n<p>El hombre toma en brazos a la tortuga para extraerla del acuario. Ya en el suelo, la tortuga se despoja de la falsa cabeza. Su verdadera boca dice oscuras palabras que no se escuchan fuera del agua. El hombre se arrodilla, la besa y la atrae a su pecho. Llora sobre el caparaz\u00f3n h\u00famedo, tierno. Nadie comprender\u00eda que est\u00e1 solo, nadie entender\u00eda que la quiere. Vuelve a depositarla sobre el limo, oculta los sollozos y vende otros boletos. Se ilumina el acuario. Ascienden las burbujas. La tortuga comienza su relato.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por\u00a0 Jos\u00e9 Emilio Pacheco En un extremo de la barraca el hombre fuma, mira su rostro en el espejo, el humo al fondo del cristal. La luz se apaga, y \u00e9l ya no siente el humo y en la tiniebla nada se refleja. El hombre est\u00e1 cubierto de sudor. La noche es densa y \u00e1rida. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1304,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-1920","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-poemas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1920","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1304"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1920"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1920\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1920"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1920"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1920"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}