﻿{"id":2009,"date":"2012-10-10T10:30:41","date_gmt":"2012-10-10T16:30:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/?p=2009"},"modified":"2012-12-05T16:22:33","modified_gmt":"2012-12-05T22:22:33","slug":"un-contrato-faustico-a-la-inversa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/2012\/10\/10\/un-contrato-faustico-a-la-inversa\/","title":{"rendered":"Un contrato f\u00e1ustico a la inversa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Por Salman Rushdie<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/files\/2012\/10\/6a00d8341bfb1653ef017744cfc864970d.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-2027\" src=\"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/files\/2012\/10\/6a00d8341bfb1653ef017744cfc864970d-300x228.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"228\" srcset=\"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/files\/2012\/10\/6a00d8341bfb1653ef017744cfc864970d-300x228.jpg 300w, https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/files\/2012\/10\/6a00d8341bfb1653ef017744cfc864970d.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Cuando era ni\u00f1o, su padre le contaba, a la hora de acostarse, los grandes y prodigiosos cuentos de Oriente; se los contaba y recontaba y recreaba y reinventaba a su manera: los relatos de Scheherezade en Las mil y una noches, relatos contados contra la muerte que demostraban la capacidad de los relatos para civilizar e imponerse incluso a los tiranos m\u00e1s mort\u00edferos; y las f\u00e1bulas de animales del Panchatantra; y las maravillas que se vert\u00edan como una cascada del Kathasaritsagara, el \u00abOc\u00e9ano de las Corrientes de Historias\u00bb, el inmenso lago de historias creado en Cachemira, donde hab\u00edan nacido sus antepasados, y los cuentos de poderosos h\u00e9roes reunidos en el Hamzanama y las Aventuras de Hatim Tai (esto fue tambi\u00e9n una pel\u00edcula, cuyos muchos aderezos respecto a los cuentos originales fueron a\u00f1adidos y aumentados en aquellas renarraciones a la hora de acostarse).<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Crecer inmerso en estas narraciones fue aprender dos lecciones inolvidables: primero, que los relatos no eran verdad (no hab\u00eda genios \u00abreales\u00bb en botellas ni alfombras voladoras ni l\u00e1mparas maravillosas), pero, sin ser verdad, lo llevaban a sentir y conocer verdades que la verdad no pod\u00eda revelarle; y segundo, que todos le pertenec\u00edan, tal como hab\u00edan pertenecido a su padre, Anis, y a todo el mundo, eran todos suyos, como lo eran de su padre, los relatos luminosos y los relatos oscuros, los relatos sagrados y los profanos, suyos para modificarlos y renovarlos y desecharlos y rescatarlos como y cuando le viniese en gana, suyos para re\u00edrse de ellos y regocijarse en ellos y vivir en y con y por ellos, para dar vida a los relatos am\u00e1ndolos y para recibir vida de ellos ael mundo que se contaba cuentos para comprender qu\u00e9 clase de criatura era. El relato era su derecho inalienable, y nadie podr\u00eda privarlo de \u00e9l. Su madre, Negin, tambi\u00e9n ten\u00eda relatos para \u00e9l. De soltera, Negin Rushdie se llamaba Zohra Butt. Cuando se cas\u00f3 con Anis, no se cambi\u00f3 solo el apellido, sino tambi\u00e9n el nombre, reinvent\u00e1ndose para \u00e9l, dejando atr\u00e1s a la Zohra en la que \u00e9l no quer\u00eda pensar, porque antes hab\u00eda estado profundamente enamorada de otro hombre. Si en el fondo de su coraz\u00f3n era Zohra o Negin, su hijo nunca lo supo, ya que ella nunca le habl\u00f3 del hombre que dej\u00f3 atr\u00e1s, optando, en cambio, por difundir los secretos de cualquiera excepto los suyos. Era una chismosa de talla mundial, y \u00e9l, su primog\u00e9nito y \u00fanico hijo var\u00f3n, se sentaba en su cama y, presion\u00e1ndole los pies como a ella le gustaba, se empapaba de las deliciosas, y a veces escabrosas, noticias locales que ella llevaba<br \/>\nen la cabeza, los gigantescos bosques de ramaje entretejido formados por susurrantes \u00e1rboles geneal\u00f3gicos que albergaba dentro de s\u00ed, colmados de la jugosa fruta prohibida del esc\u00e1ndalo. Y tambi\u00e9n estos secretos, lleg\u00f3 a pensar \u00e9l, le pertenec\u00edan, porque un secreto, una vez contado, no pertenec\u00eda ya a quien lo hab\u00eda contado sino a aquel que lo recib\u00eda. Si uno no quer\u00eda que un secreto se propagara, deb\u00eda atenerse a una \u00fanica regla: No cont\u00e1rselo a nadie. Tambi\u00e9n esta regla le ser\u00eda \u00fatil en su vida futura. En esa vida futura, cuando era ya escritor, su madre le dijo: \u00abVoy a dejar<br \/>\nde contarte estas cosas, porque las pones en tus libros y luego me veo en apuros\u00bb. Lo cual era cierto, y quiz\u00e1 lo m\u00e1s prudente por parte de ella habr\u00eda sido no hablar m\u00e1s, pero el chismorreo era su adicci\u00f3n, y no pod\u00eda dejarlo, como tampoco su marido, el padre de \u00e9l, pod\u00eda abandonar la bebida&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tomado de:\u00a0<a href=\"http:\/\/blogs.elpais.com\/papeles-perdidos\/pdf\/memorias_del_tiempo_de_la_fatua.pdf\"> http:\/\/blogs.elpais.com\/papeles-perdidos\/pdf\/memorias_del_tiempo_de_la_fatua.pdf<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Salman Rushdie Cuando era ni\u00f1o, su padre le contaba, a la hora de acostarse, los grandes y prodigiosos cuentos de Oriente; se los contaba y recontaba y recreaba y reinventaba a su manera: los relatos de Scheherezade en Las mil y una noches, relatos contados contra la muerte que demostraban la capacidad de los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1304,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2009","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2009","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1304"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2009"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2009\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2009"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2009"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2009"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}