﻿{"id":2454,"date":"2015-03-19T19:00:21","date_gmt":"2015-03-20T01:00:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/?p=2454"},"modified":"2015-03-22T22:31:29","modified_gmt":"2015-03-23T04:31:29","slug":"ser-dichoso-ser-divino-y-ser-bueno-esta-barca-sin-remos-es-la-mia-de-carlos-pellicer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/2015\/03\/19\/ser-dichoso-ser-divino-y-ser-bueno-esta-barca-sin-remos-es-la-mia-de-carlos-pellicer\/","title":{"rendered":"Ser dichoso, ser divino y ser bueno: Esta barca sin remos es la m\u00eda, de Carlos Pellicer"},"content":{"rendered":"<p>Por: <strong>Antonio L\u00f3pez*<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">La poes\u00eda, un g\u00e9nero a veces incomprendido por la magnitud en que nos sumerge. Aun as\u00ed, Carlos Pellicer supo c\u00f3mo hacer de esta su \u00fanico lenguaje, logrando que quien lo leyera, entrara en comuni\u00f3n con su vida.<a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/files\/2015\/03\/51b85f65cf7e050b2b2997c303e9914b.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-2455\" src=\"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/files\/2015\/03\/51b85f65cf7e050b2b2997c303e9914b-254x300.jpg\" alt=\"51b85f65cf7e050b2b2997c303e9914b\" width=\"254\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/files\/2015\/03\/51b85f65cf7e050b2b2997c303e9914b-254x300.jpg 254w, https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/files\/2015\/03\/51b85f65cf7e050b2b2997c303e9914b.jpg 424w\" sizes=\"auto, (max-width: 254px) 100vw, 254px\" \/><\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">Nacido en Tabasco en 1897, atraves\u00f3 por la desdicha del abandono de su padre, quien se enlist\u00f3 en el ej\u00e9rcito carrancista cuando la revoluci\u00f3n empez\u00f3. En su madre y su segundo hermano (el primero muri\u00f3 siendo muy chico) encontr\u00f3 cobijo de las adversidades, que a menudo tocaban a su puerta, y en las rimas deposit\u00f3 el gran amor que sent\u00eda hacia Dios, Latinoam\u00e9rica, su madre y a final de cuentas, todo lo humano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\"><em>Esta barca sin remos es la m\u00eda<\/em> es un compendio que permite conocer al Pellicer de todas las \u00e9pocas. De 1915 destaca el poema <em>En medio de la dicha de mi vida,<\/em> pues nos introduce a esa melancol\u00eda sonriente que siempre llev\u00f3 consigo. En 1949, a\u00f1o en que muere su madre, Do\u00f1a Deifilia, escribe <em>Nocturno a mi madre,<\/em> el reflejo de una voz que palpita al recordar a su creadora. <em>\u201cEstoy pensando en ella con tal fuerza que siento el oleaje de su sangre en mi sangre\u201d<\/em> exclama.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">Los Sonetos dolorosos y Sonetos postreros, escritos a mediados de los a\u00f1os cincuenta, dejan ver la etapa en que se consagr\u00f3 y perfeccion\u00f3 el arte de hablar con el coraz\u00f3n. De aqu\u00ed deriva el poema que da t\u00edtulo al libro. <em>\u201cTodo ha perdido ya su jerarqu\u00eda\u201d <\/em>murmura el poeta, para luego sentenciar<em> \u201cEstoy lleno de nada\u201d<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">Las <em>Reincidencias <\/em>aparecen ya al final de su ciclo, como una llama todav\u00eda ansiosa por asuntos siempre pendientes, como el amor y la soledad. <em>\u201cTodos los sue\u00f1os estaban despiertos; y la vida con los ojos cerrados y la muerte con los ojos abiertos\u201d<\/em> son las \u00faltimas l\u00edneas que se pueden leer.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">Al recorrer este libro una y otra vez, el lector volver\u00e1 a sorprenderse, y comprender\u00e1 de lleno al autor, quien pose\u00eda una sensibilidad en sus palabras que adquir\u00eda numerosos tonos. Adem\u00e1s, fue un viajero constante que nunca olvid\u00f3 sus or\u00edgenes: el azul del mar que su madre le llev\u00f3 a conocer cuando era peque\u00f1o, y al cual retornaba siempre que pod\u00eda, literal y figuradamente. Su inquebrantable fe en Dios tambi\u00e9n lo acompa\u00f1\u00f3 en todos los paisajes; devoto y fiel, supo que en esta vida no hab\u00eda m\u00e1s que hacer el bien. <em>\u201cSer dichoso, Se\u00f1or, no es ser divino, pero ser bueno, s\u00ed\u201d. <\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000\">Con esas palabras deja su recuerdo, y demuestra que ante la poes\u00eda, nadie puede quedar indiferente.<\/span><\/p>\n<p>* <strong>Alumno de segundo semestre de la Especializaci\u00f3n en Promoci\u00f3n de la Lectura<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pellicer, C. (2008) Esta barca sin remos es la m\u00eda. M\u00e9xico. Editorial UV.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Antonio L\u00f3pez* La poes\u00eda, un g\u00e9nero a veces incomprendido por la magnitud en que nos sumerge. Aun as\u00ed, Carlos Pellicer supo c\u00f3mo hacer de esta su \u00fanico lenguaje, logrando que quien lo leyera, entrara en comuni\u00f3n con su vida. 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