﻿{"id":25,"date":"2007-12-03T12:29:28","date_gmt":"2007-12-03T18:29:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/?p=25"},"modified":"2012-12-05T16:23:45","modified_gmt":"2012-12-05T22:23:45","slug":"mailer-el-tiempo-de-nuestro-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/2007\/12\/03\/mailer-el-tiempo-de-nuestro-tiempo\/","title":{"rendered":"Mailer: el tiempo de nuestro tiempo"},"content":{"rendered":"<p class=\"EC_MsoNormal\"><font size=\"3\" face=\"Times New Roman\"><span style=\"font-size: 12pt\">Rafael P\u00e9rez Gay<\/span><\/font><\/p>\n<p class=\"EC_MsoNormal\"><font size=\"3\" face=\"Times New Roman\"><span style=\"font-size: 12pt\">Ning\u00fan novelista puede escapar a su propio temperamento. Y menos que nadie Norman Mailer, a quien la sombra de la desmesura lo persigui\u00f3 hasta el d\u00eda de su muerte como una bendici\u00f3n y un destino maldito. Quiso escribir la novela absoluta y en el camino produjo m\u00e1s de 40 libros de ficci\u00f3n, ensayo, biograf\u00eda, piezas teatrales y, desde luego, periodismo.<\/span><\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" class=\"EC_MsoNormal\"><font size=\"3\" face=\"Times New Roman\"><span style=\"font-size: 12pt\">En el pavoroso mundo de Mailer, lo que no es descomunal no existe. Un viento de tempestad lo impuls\u00f3 a los 25 a\u00f1os cuando public\u00f3 Los desnudos y los muertos y la prensa lo recibi\u00f3 con este tono de celebraci\u00f3n extraordinaria: The New York Times: \u201cEstamos ante la mejor novela sobre la Segunda Guerra Mundial\u201d; Cleveland Press: \u201cLa m\u00e1s grande novela de guerra escrita en este siglo\u201d; Time: \u201cEn la descripci\u00f3n de un horror continuo y de un completo agotamiento f\u00edsico, no tiene paralelo en la literatura estadounidense\u201d.<\/span><\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" class=\"EC_MsoNormal\"><font size=\"3\" face=\"Times New Roman\"><span style=\"font-size: 12pt\">Hab\u00eda nacido una de las leyendas m\u00e1s poderosas de la vida p\u00fablica estadounidense y empezado su camino una obra central de la literatura del siglo XX.<\/span><\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" class=\"EC_MsoNormal\"><font size=\"3\" face=\"Times New Roman\"><span style=\"font-size: 12pt\">Podr\u00eda decirse que la vocaci\u00f3n de grandeza de Mailer inclu\u00eda su vida \u00edntima y que cuando re\u00f1\u00eda con sus esposas, en vez de discutir alzando la voz para reprochar alg\u00fan cataclismo dom\u00e9stico, las apu\u00f1alaba, pero ser\u00eda mentira. Mailer s\u00f3lo le clav\u00f3 una navaja a su segunda esposa, Adele Morales, durante el festejo de su presentaci\u00f3n como candidato a alcalde de Nueva York en el a\u00f1o de 1960.<\/span><\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" class=\"EC_MsoNormal\"><font size=\"3\" face=\"Times New Roman\"><span style=\"font-size: 12pt\">Por lo dem\u00e1s, ese d\u00eda Mailer se hab\u00eda bebido \u00e9l solo toda la provisi\u00f3n alcoh\u00f3lica para m\u00e1s de 300 invitados y algo lo sac\u00f3 de sus casillas. Desde luego fracas\u00f3 en las urnas. Batall\u00f3 con las feministas y le encantaban las mujeres. Cuenta B\u00e1rbara Celis que un d\u00eda confes\u00f3 lo siguiente en la televisi\u00f3n: \u201cEsper\u00e9 durante meses que Arthur Miller me invitara a cenar, pero nunca lo hizo y jam\u00e1s se lo perdonar\u00e9. Quer\u00eda conocer a Marilyn Monroe para pod\u00e9rsela robar. Rob\u00e1rsela a su marido. Un criminal nunca te perdonar\u00eda que le impidieras cometer el crimen que anida en su coraz\u00f3n\u201d.<\/span><\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" class=\"EC_MsoNormal\"><font size=\"3\" face=\"Times New Roman\"><span style=\"font-size: 12pt\">El tema \u00fanico, la obsesi\u00f3n enorme de Mailer fue Estados Unidos. Recorri\u00f3 todos los g\u00e9neros para convertirse en el gran cronista del siglo. No hubo asunto que no pasara por la furia productiva de su fuerza literaria: el poder, la guerra, la traici\u00f3n (Los ej\u00e9rcitos de la noche, El fantasma de Harlot, Oswald: misterio americano), el sexo (El parque de los ciervos, Los hombres duros no bailan), la religi\u00f3n (El evangelio seg\u00fan el Hijo), la moral y la muerte (La canci\u00f3n del verdugo, El castillo en el bosque).<\/span><\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" class=\"EC_MsoNormal\"><font size=\"3\" face=\"Times New Roman\"><span style=\"font-size: 12pt\">Norman Mailer particip\u00f3 en la creaci\u00f3n de un g\u00e9nero casi tan antiguo como la misma literatura, pero que \u00e9l ofreci\u00f3 al p\u00fablico como si fuera una novedad, de hecho lo era en su brillante concentraci\u00f3n literaria: el nuevo periodismo, esa forma que a finales de los a\u00f1os 60 resolv\u00eda cualquier tema p\u00fablico con la misma intensidad con que se abr\u00eda la puerta de una novela, la prosa al servicio de asuntos que no pertenec\u00edan al mundo de la ficci\u00f3n sino a la realidad inaprensible de cada d\u00eda.<\/span><\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" class=\"EC_MsoNormal\"><font size=\"3\" face=\"Times New Roman\"><span style=\"font-size: 12pt\">En este momento, mientras reviso mis viejos libros de Mailer, estoy dispuesto a cambiar algunas de sus novelas por varias de sus cr\u00f3nicas magistrales. Me refiero, al menos, a los textos reunidos en un libro extraordinario, The time of our time (publicado por Anagrama en 2005 con el t\u00edtulo de Am\u00e9rica), que re\u00fane como anfibios en el manglar a reportajes, cr\u00f3nicas, textos, ensayos personales, centellas de periodismo perfecto.<\/span><\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" class=\"EC_MsoNormal\"><font size=\"3\" face=\"Times New Roman\"><span style=\"font-size: 12pt\">Pienso en \u201cBoxeando con Hemingway\u201d, \u201cNuestro Hombre en Harvard\u201d, incluso en el novelista famoso habilitado como reportero durante la cobertura de la Convenci\u00f3n Nacional del Partido Dem\u00f3crata en 1960 y desde luego en esa breve obra maestra llamada \u201cEl combate del siglo\u201d, los esplendores de Mohamed Al\u00ed y el ocaso de la realeza de George Foreman.<\/span><\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" class=\"EC_MsoNormal\"><font size=\"3\" face=\"Times New Roman\"><span style=\"font-size: 12pt\">Norman Mailer se lleva tambi\u00e9n consigo a uno de los egos m\u00e1s colosales de la literatura moderna. Sin ese exceso de soberbia, su obra habr\u00eda sido imposible tal y como la conocemos. No por nada, cuando cumpli\u00f3 80 a\u00f1os escribi\u00f3 esta lecci\u00f3n inquietante para todos los escritores: \u201cUn ego razonablemente confiable es crucial para un autor que trabaja mucho, pero un ego mucho m\u00e1s fuerte que sus necesidades literarias es una autopista directa a la mediocridad\u201d.<\/span><\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\" face=\"Times New Roman\"><span style=\"font-size: 12pt\"><font size=\"2\" face=\"Arial\">Tomado del Universal\u00a0<span style=\"font-size: 12pt\"><font face=\"Times New Roman\">14 de noviembre de 2007\u00a0<\/font><\/span>.<\/font><\/span><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafael P\u00e9rez Gay Ning\u00fan novelista puede escapar a su propio temperamento. Y menos que nadie Norman Mailer, a quien la sombra de la desmesura lo persigui\u00f3 hasta el d\u00eda de su muerte como una bendici\u00f3n y un destino maldito. 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