﻿{"id":264,"date":"2008-11-06T10:45:19","date_gmt":"2008-11-06T16:45:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/?p=264"},"modified":"2012-12-05T16:23:39","modified_gmt":"2012-12-05T22:23:39","slug":"contagios-de-lector-a-lector","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/2008\/11\/06\/contagios-de-lector-a-lector\/","title":{"rendered":"Contagios de lector a lector"},"content":{"rendered":"<p><em>\u00bfC\u00f3mo puede desarrollarse en M\u00e9xico el h\u00e1bito de la lectura si los maestros no leen? En vez de lamentarse ante esta situaci\u00f3n desoladora, Gabriel Zaid propone una serie de medidas pr\u00e1cticas para propiciar que los docentes lean y ense\u00f1en a leer.<\/em><\/p>\n<p><em>Por Gabriel Zaid<\/em><\/p>\n<p>El vicio de leer se adquiere por admiraci\u00f3n. Admira ver a una persona absorta en el trance de leer: desconectada de la realidad. Y los padres, maestros y otras personas que hablan de sus lecturas con animaci\u00f3n despiertan la curiosidad, la emulaci\u00f3n, el deseo de viajar silenciosamente por ese mundo aventurado y distinto, el deseo de pertenecer. As\u00ed se llega a la imitaci\u00f3n, al experimento de leer y a encontrarle el gusto, aunque al principio no guste (como sucede en las primeras experiencias de fumar). Es un gusto adquirido, que se va refinando por exploraciones propias y la conversaci\u00f3n con otros lectores. Es una tradici\u00f3n de lector a lector.<\/p>\n<p>Cuando esta tradici\u00f3n se debilita, \u00bfc\u00f3mo reanimarla? No partiendo de cero, que es ilusorio, sino reforzando lo que existe. En particular, concentr\u00e1ndose en los vectores del virus (sobre todo los maestros, por su efecto multiplicador) y en los focos de infecci\u00f3n (sobre todo la escuela), como hacen los epidemi\u00f3logos; aunque, naturalmente, con el prop\u00f3sito contrario: facilitar el contagio.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>No llegar\u00e1n muy lejos los programas destinados a que lean los alumnos de un maestro que no lee. Les falta lo fundamental: el ejemplo. Hay que hacer programas para que lean los maestros, empezando por apoyar a los que leen. El problema es localizarlos. No es f\u00e1cil, porque en el mundo de la educaci\u00f3n y la cultura, abundan las personas que nunca le encontraron el gusto a la lectura, pero saben disimularlo.<\/p>\n<p>Hay, sin embargo, un m\u00e9todo indirecto, que funcion\u00f3 cuando Fernando Solana y Roger D\u00edaz de Coss\u00edo crearon El Correo del Libro de la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica, en 1978. Era una revista para los maestros, de papel barato, pero excelente producci\u00f3n editorial y gr\u00e1fica. Cada n\u00famero (mensual, de unas 32 p\u00e1ginas, sin forros, pero a todo color) inclu\u00eda una selecci\u00f3n de libros para el lector com\u00fan (no libros de texto, ni profesionales). De cada uno, ilustraba la portada a color y dedicaba un cuarto de p\u00e1gina a platicarlo. Empezaba con un art\u00edculo breve de inter\u00e9s general, y todo lo dem\u00e1s eran rese\u00f1as (sin firma), con un cup\u00f3n para hacer pedidos. D\u00edaz de Coss\u00edo se inspir\u00f3 en el Book of the Month Club. Hay un ejemplo an\u00e1logo en espa\u00f1ol: la revista del C\u00edrculo de Lectores, que ha llegado a tener mill\u00f3n y medio de suscriptores en Espa\u00f1a, el 80% de los cuales no va a las librer\u00edas (The Economist 15 V 08, \u201cBook clubs\u201d).<\/p>\n<p>La SEP nunca ha tenido las direcciones de los maestros. El Correo del Libro se mandaba en paquetes a las escuelas, donde se repart\u00eda. El maestro interesado en comprar alg\u00fan libro llenaba el cup\u00f3n y enviaba el pago. La selecci\u00f3n era buena, los precios atractivos y el surtido de los pedidos (a vuelta de correo) cumplidor. Por eso, lleg\u00f3 a tener m\u00e1s de 100,000 compradores: la d\u00e9cima parte de los maestros, pero una cantidad impresionante. El sistema de distribuci\u00f3n (bodega y env\u00edos) fue eficaz y estuvo en el origen de EDUCAL, que acab\u00f3 absorbiendo el programa y desapareci\u00e9ndolo: se transform\u00f3 en una cadena de librer\u00edas. El directorio de maestros que s\u00ed leen y compran libros se perdi\u00f3.<\/p>\n<p>Ser\u00eda bueno reanudar El Correo del Libro, con un sistema que favorezca la creaci\u00f3n de clientela para las librer\u00edas: encargos surtidos en las 80 librer\u00edas de EDUCAL. El maestro recibir\u00eda la revista (inicialmente en paquetes que lleguen a las escuelas, como la primera vez) y encargar\u00eda (por correo electr\u00f3nico o postal) el libro que le interese para que llegue a la librer\u00eda de EDUCAL que le convenga, a donde pasar\u00eda a recogerlo y pagarlo, cuando le avisen que lleg\u00f3. Paulatinamente, se reducir\u00eda el env\u00edo de paquetes a las escuelas, finalmente sustituido por el env\u00edo directo de un ejemplar a cada suscriptor. La revista ser\u00eda gratuita, como es normal en los folletos de promoci\u00f3n. El sistema puede extenderse (una vez que funcione bien) a todas las librer\u00edas del pa\u00eds. Tambi\u00e9n a las educadoras de las guarder\u00edas infantiles y a cualquier persona que desee suscribirse.<\/p>\n<p>El servicio a los lectores consistir\u00eda, en primer lugar, en seleccionar honestamente (es decir: en defensa del lector, no del autor, el editor, los amigos o las buenas causas) un n\u00famero limitado de libros (para no desanimar con demasiados) que les puedan gustar y no sean caros. En segundo lugar, en dejarlos escoger dentro de la selecci\u00f3n, ejerciendo libremente su curiosidad (en vez de regalar a pasto libros que no escogieron ni pagaron). En tercer lugar, en conseguirles los libros que prefieran (a un costo de surtido menor, porque ahora se tiene la cadena de librer\u00edas). En cuarto lugar, en darles la oportunidad de asomarse al mundo de las librer\u00edas. En quinto lugar, en afinar la selecci\u00f3n (tanto en la revista como en las librer\u00edas), conociendo mejor sus preferencias. En sexto lugar, en crear un directorio de lectores de libros que puede servir para muchas otras cosas, por ejemplo: organizar clubes de lectores entre los que hayan escogido un mismo libro. Nada refuerza m\u00e1s la tradici\u00f3n de la lectura que la oportunidad de compartir la experiencia platicando. Es ideal hacerlo en una reuni\u00f3n personal, pero tambi\u00e9n puede hacerse virtualmente en un blog o en los \u201ccircuitos cerrados\u201d de Facebook.<\/p>\n<p>Hablar de libros libremente es una tradici\u00f3n que se remonta a las tertulias de Atenas y el Renacimiento. Y el blog ha tra\u00eddo la grata sorpresa de cu\u00e1nta gente quiere hablar de lo que lee. La lectura pasiva no acaba de ser lectura, requiere reexpresi\u00f3n de alg\u00fan tipo, poner en palabras propias lo le\u00eddo. Por eso, Mortimer Adler (How to read a book) recomienda la barbaridad de subrayar y escribir comentarios en los libros (puede ser con l\u00e1piz, para borrar y reconsiderar despu\u00e9s). Adem\u00e1s, desarroll\u00f3 un m\u00e9todo socr\u00e1tico para ense\u00f1ar a leer a los que supuestamente saben. Los participantes leen un texto y lo discuten, con un instructor que dirige el debate y les ense\u00f1a a fijarse bien en lo que dice el texto y escuchar realmente lo que dicen sus compa\u00f1eros. Tambi\u00e9n a leer en voz alta con dicci\u00f3n, entonaci\u00f3n y pausas que transmitan la comprensi\u00f3n del texto.<\/p>\n<p>Cuando Robert Hutchins fue rector de la Universidad de Chicago, lleg\u00f3 a decir que la universidad era un conjunto de facultades y escuelas conectadas por un sistema de aire acondicionado. Y para superar el aislamiento de los feudos, propuso renovar la \u201cgran conversaci\u00f3n\u201d de \u201clos grandes libros\u201d con un programa com\u00fan, desarrollado por Mortimer Adler. De ah\u00ed salieron los clubes de discusi\u00f3n de cl\u00e1sicos antiguos y modernos, la colecci\u00f3n Great Books of the Western World y The Great Books Foundation. La fundaci\u00f3n difunde esos programas desde 1947 y los ha extendido al p\u00fablico en general y hasta los ni\u00f1os. Puede verse un ejemplo notable del m\u00e9todo para ni\u00f1os en un video de la secci\u00f3n Junior Great Books de www.greatbooks.org.<\/p>\n<p>Los maestros que s\u00ed leen son candidatos ideales para aplicar este m\u00e9todo. La SEP pudiera contratar a la fundaci\u00f3n para desarrollar sus programas en M\u00e9xico, y un buen lugar para empezar ser\u00edan las 76 unidades de la Universidad Pedag\u00f3gica Nacional. Es deseable que todos los maestros salgan de la universidad sabiendo leer libros, que adquieran el gusto de leer y lo contagien, y que algunos se especialicen como instructores en la lectura de los grandes libros.<\/p>\n<p>El Instituto Polit\u00e9cnico Nacional edit\u00f3 una traducci\u00f3n del libro de Adler (C\u00f3mo leer un libro) que deber\u00edan vender la librer\u00edas de EDUCAL y pudiera servir como libro de texto en la Universidad Pedag\u00f3gica.<\/p>\n<p>Ning\u00fan maestro deber\u00eda dar clases, si no es capaz de leer en voz alta con claridad, comunicando la comprensi\u00f3n del texto. Ninguna persona deber\u00eda recibir un t\u00edtulo universitario (de cualquier especialidad), si no es capaz de escribir el resumen de un libro.<\/p>\n<p>Hay que aprovechar las bibliotecas de aula para crear en cada una el embri\u00f3n de un club de lectura. Bastar\u00eda con que el maestro leyera en voz alta alguno de los libros disponibles, dentro del horario normal de clase. Este m\u00ednimo puede ampliarse con otras actividades y la participaci\u00f3n de los ni\u00f1os, lo cual requerir\u00eda un manual y un video ilustrativo para el maestro de primaria. De la secundaria en adelante, ser\u00eda mejor un maestro especializado.<\/p>\n<p>Los clubes de lectura se han multiplicado en los Estados Unidos. Los hay de muchos tipos. Algunos son reuniones sociales de amigos que se re\u00fanen para cenar y discutir un libro, previamente elegido. Otros son negocios de venta por correo, cada vez m\u00e1s dif\u00edciles, porque ha aumentado mucho el costo de pepenar direcciones de compradores de libros y el costo de surtirles a domicilio. Otra forma posible (quiz\u00e1 intentada en alguna parte) ser\u00eda aplicar los m\u00e9todos de Avon y Mary Kay: lectoras que inviten amigas a su casa para hablar de libros y vend\u00e9rselos. Y est\u00e1n, por supuesto, los grupos de discusi\u00f3n en l\u00ednea.<\/p>\n<p>Susana Alexander ha creado obras de teatro relacionadas con la lectura, que viajan por el pa\u00eds y se presentan, por ejemplo, en las secundarias. Ser\u00eda bueno que creara una obra rashom\u00f3nica: la discusi\u00f3n de un libro le\u00eddo desde perspectivas distintas, pero no arbitrarias; ilustrando el m\u00e9todo de Adler (tomar en serio el texto, escuchar en serio a los otros). Habr\u00eda que incluir escenificaciones de buenas y malas lecturas, con una campana socr\u00e1tica que suene cuando la lectura (por la simple entonaci\u00f3n) revele incomprensi\u00f3n del texto. Y que suene para descalificar los comentarios ignorantes, tontos, irrespetuosos o mal intencionados. Lo cual ser\u00eda, de paso, un ejemplo c\u00edvico.<\/p>\n<p><em>Tomado de Letras Libres, septiembre 2008<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo puede desarrollarse en M\u00e9xico el h\u00e1bito de la lectura si los maestros no leen? En vez de lamentarse ante esta situaci\u00f3n desoladora, Gabriel Zaid propone una serie de medidas pr\u00e1cticas para propiciar que los docentes lean y ense\u00f1en a leer. Por Gabriel Zaid El vicio de leer se adquiere por admiraci\u00f3n. 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