﻿{"id":36,"date":"2008-04-07T10:49:59","date_gmt":"2008-04-07T16:49:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/?p=36"},"modified":"2012-12-05T16:23:44","modified_gmt":"2012-12-05T22:23:44","slug":"los-tres-ciclos-de-sergio-pitol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/2008\/04\/07\/los-tres-ciclos-de-sergio-pitol\/","title":{"rendered":"Los tres ciclos de Sergio Pitol"},"content":{"rendered":"<p>Rafael P\u00e9rez Gay<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 se premia cuando se premia a un escritor? Cuando el Estado cultural reconoce a un autor le rinde homenaje a una trayectoria y una obra, a una presencia p\u00fablica y una influencia en el medio cultural, a una tendencia y una postura intelectual; el Estado lo hace suyo y lo propone a la sociedad como una consagraci\u00f3n can\u00f3nica. De eso est\u00e1 hecho el homenaje que el INBA le hace a Sergio Pitol al otorgarle la medalla de oro en sus 75 a\u00f1os. No es para menos. El prestigio literario de Pitol se cocin\u00f3 a fuego lento durante al menos 30 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Intento mi propio recuento y recuerdo de esa obra. Su famoso relato \u201cVictorio Ferri cuenta un cuento\u201d se public\u00f3 en 1957, El mago de Viena en 2005. No estamos para nada ante un escritor a quien el \u00e9xito haya tocado desde sus primeros libros; al contrario, la obra de Pitol padeci\u00f3 la soledad y la intemperie. Tiempo cercado (1959), Infierno de todos (1965), Los climas (1966), No hay tal lugar (1967) y El ta\u00f1ido de una flauta (1972) forman el primer ciclo de un escritor que viv\u00eda fuera de M\u00e9xico cumpliendo diversas misiones diplom\u00e1ticas. Ese autor solitario y viajero era due\u00f1o ya de una fuerza expresiva no muy frecuente en nuestras letras: culto, pesimista, con una fe ciega en el mon\u00f3logo sombr\u00edo de las atm\u00f3sferas en penumbra.<\/p>\n<p>\u00a0<!--more--><\/p>\n<p>Al regreso a M\u00e9xico, en los a\u00f1os 80, un libro de cuentos, Asimetr\u00eda (1980), y una novela, Juegos florales (1982), marcan el segundo ciclo de esta obra en el que revel\u00f3 filtros desconocidos por sus lectores. Pitol hab\u00eda invertido todo su talento narrativo en lo extravagante, lo grotesco, lo desorbitado. Sus personajes eran seres desesperados, hombres y mujeres cercados por el destino. Cuando Pitol realiz\u00f3 una selecci\u00f3n de sus cuentos y la public\u00f3 bajo el t\u00edtulo de Asimetr\u00eda, qued\u00f3 claro que se trataba de un autor uniforme, sostenido, de alta calidad pros\u00edstica. En esa antolog\u00eda figuraban algunos de sus mejores cuentos: \u201cLos Ferri\u201d, \u201cAmelia Otero\u201d, \u201cAsimetr\u00eda\u201d, \u201cMephisto-Waltzer\u201d. La obra de Pitol estaba en plena expansi\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1984, la editorial espa\u00f1ola Anagrama public\u00f3 El desfile del amor. Fue una sorpresa: Pitol ya era un magn\u00edfico narrador, pero la publicaci\u00f3n de esta novela hechiz\u00f3 a la vida cultural y literaria de M\u00e9xico. Todas sus virtudes narrativas fueron a parar a una historia de contexto mexicano: los extra\u00f1os cr\u00edmenes del a\u00f1o de 1942 en un viejo edificio de departamentos de la colonia Roma alrededor del cual ocurr\u00eda un thriller cuyos personajes fueron los nuevos ricos y grotescos habitantes del M\u00e9xico posrevolucionario.<\/p>\n<p>Pero algo m\u00e1s: Pitol se encontraba con sus lectores mexicanos. Unos a\u00f1os despu\u00e9s aparecieron dos novelas, Domar a la divina garza (1988) y La vida conyugal (1991), que con El desfile del amor forman un tr\u00edptico: El carnaval. Despu\u00e9s del punto culminante de su trilog\u00eda, la obra de Sergio Pitol ofreci\u00f3 al menos una novedad sorprendente: El arte de la fuga (1996).<\/p>\n<p>Si yo tuviera que salir de prisa a un viaje y tuviera que escoger un libro de Pitol, creo que escoger\u00eda El arte de la fuga. En su car\u00e1cter anfibio, en su entramado autobiogr\u00e1fico, las p\u00e1ginas de ese libro entregan un largo regreso. Un regreso al ensayo m\u00e1s viejo, m\u00e1s cl\u00e1sico, al mejor de los ensayos, aquel que combina con tanta libertad como poder ling\u00fc\u00edstico la b\u00fasqueda interior, la confesi\u00f3n, el diario, el libro de viajes, las memorias. Se trata de la dimensi\u00f3n inglesa y, aun, de la presencia tutelar de Michel de Montaigne.<\/p>\n<p>El arte de la fuga no es de ning\u00fan modo un divertimento, o un libro circunstancial; al contrario, se trata de uno de los grandes momentos de esa obra, en \u00e9l Pitol transita por la parte m\u00e1s alta de sus poderes narrativos. Un libro anfibio: domina por igual las maravillas terrestres de la lectura que los misterios marinos de la autobiograf\u00eda. Se traslada con inaudita naturalidad de un medio a otro y de ah\u00ed al aire, acaso el lugar por excelencia de la memoria.<\/p>\n<p>La medalla de oro del INBA ha celebrado los 75 a\u00f1os de Pitol, 50 de su oficio y una aventura fiel como pocas a la literatura: \u201cUno es su ni\u00f1ez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores, bastantes fastidios. Uno es una suma mermada por infinitas restas\u201d.<\/p>\n<p>Escritor<\/p>\n<p><em>Tomado de El Universal<br \/>\nMi\u00e9rcoles 02 de abril de 2008 <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafael P\u00e9rez Gay \u00bfQu\u00e9 se premia cuando se premia a un escritor? 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