﻿{"id":529,"date":"2009-03-17T10:41:17","date_gmt":"2009-03-17T16:41:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/?p=529"},"modified":"2012-12-05T16:23:37","modified_gmt":"2012-12-05T22:23:37","slug":"leer-tiempos-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/2009\/03\/17\/leer-tiempos-crisis\/","title":{"rendered":"Leer en tiempos de crisis"},"content":{"rendered":"<p><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"http:\/\/www.elboomeran.com\/upload\/fotos\/blogs_entradas\/elogio_de_la_lectura_med.jpg\" alt=\"Ilustracion de Fernando Vicente http:\/\/www.elboomeran.com\/blog-post\/11\/3659\/vicente-verdu\/novelas-anacronicas\/\" width=\"324\" height=\"470\" \/>TRIBUNA: MANUEL FERN\u00c1NDEZ-CUESTA<\/em> <em><\/em><\/p>\n<p>Los libros gozan de buena salud en plena recesi\u00f3n. Pero \u00bfdeben limitarse a ofrecer una forma barata de ocio y evasi\u00f3n privados? No. Leer es el paso del yo al nosotros, clave en la forja de una identidad colectiva<\/p>\n<p>\u00a0Confiemos, por una vez, en las estad\u00edsticas. En nuestro pa\u00eds ha crecido, repiten los datos oficiales, la comunidad lectora. Esta afirmaci\u00f3n, por s\u00ed sola, deber\u00eda ser motivo de satisfacci\u00f3n tanto para la industria del libro, necesitada de ampliar su cuota de mercado, como para los diferentes poderes p\u00fablicos, deseosos de contar, sin duda, con una ciudadan\u00eda atenta, sensible y consciente.<\/p>\n<p>Las reiteradas campa\u00f1as de fomento de la lectura pretenden que lo hagamos de manera alegre y gozosa, divertida y espont\u00e1nea, dando por sentado que el hecho f\u00edsico e intelectual de leer, con independencia de la calidad, es un valor esencial de la democracia, un nuevo <em>activo ciudadano<\/em> comparable a la igualdad o a la tolerancia ante la diversidad.<!--more--><\/p>\n<p>Las acciones gubernamentales de impulso del h\u00e1bito son gen\u00e9ricas, transversales, y no especifican o promueven materias concretas, t\u00edtulos o escritores. Lo contrario ser\u00eda, en los reg\u00edmenes democr\u00e1ticos, una violenta intromisi\u00f3n en la autonom\u00eda de la voluntad, un atentado a la libertad de pensamiento, elecci\u00f3n y empresa. Lea, repite el ministerio correspondiente, lea. El contenido ya lo decidir\u00e1 usted -si puede y le dejan- actuando con su fuerza de cliente responsable <em>(sic)<\/em> sobre la inmensa y apetitosa oferta editorial.<\/p>\n<p>Extender la cultura, sin proponer una definici\u00f3n de la misma, al cuerpo social a trav\u00e9s de los libros preside las intenciones de la Administraci\u00f3n, intenciones secundadas, con natural empe\u00f1o, por las compa\u00f1\u00edas productoras. Sin embargo, la lectura moderna, el modo contempor\u00e1neo de aproximaci\u00f3n a las obras, es asumida por una parte mayoritaria de la ciudadan\u00eda -impulsada por estas campa\u00f1as y el recuperado prestigio de la letra impresa- como un intento de recreaci\u00f3n de la imaginaria \u00abvida interior\u00bb (perdida ante la permanente exposici\u00f3n p\u00fablica del mundo del trabajo), recreaci\u00f3n artificial que cubrir\u00eda un espacio vac\u00edo dentro del dominio de la individualidad. En resumen, una alternativa m\u00e1s de ocio privado ofrecido por la insaciable sociedad del espect\u00e1culo.<\/p>\n<p>Sabido es que la lectura es una actividad individual. Un acto \u00edntimo provocado por la relaci\u00f3n entre el sujeto y el libro. Pero si esta acci\u00f3n no influye en el discurso colectivo dominante, si el trato con las im\u00e1genes, personajes, s\u00edmbolos, sensaciones e ideas no genera cr\u00edtica social y, por extensi\u00f3n, no facilita la participaci\u00f3n juiciosa de la ciudadan\u00eda en los asuntos p\u00fablicos, el hecho en s\u00ed quedar\u00e1 relegado a la mera intimidad, convirtiendo el ejercicio en una especie de autismo sem\u00e1ntico o superflua exaltaci\u00f3n de la subjetividad: un entretenimiento fugaz. Leer es el paso (necesario) del yo al nosotros. Un salto necesario para la profundizaci\u00f3n de la identidad colectiva.<\/p>\n<p>Trascender, en aras de la participaci\u00f3n, ese instante de intimidad que la lectura conlleva es una de las aspiraciones de toda comunidad lectora, de cualquier comunidad democr\u00e1tica. Es por esta raz\u00f3n que, superado el momento de soledad y concentraci\u00f3n, esos minutos de introspecci\u00f3n cada vez m\u00e1s escasos teniendo en cuenta el ruido reinante, la prolongaci\u00f3n de las jornadas laborales y la convulsa vida en las sociedades occidentales, se impone el acercamiento de lo le\u00eddo y experimentado al relato com\u00fan, a la construcci\u00f3n m\u00faltiple, contra el pensamiento \u00fanico, del sentido.<\/p>\n<p>O la <em>polis<\/em> interpreta a sus cl\u00e1sicos y contempor\u00e1neos con sentido cr\u00edtico y pr\u00e1ctico, extrayendo consecuencias de sus miradas, o el individualismo, uno de los dogmas refutados en esta impredecible crisis neoliberal, seguir\u00e1 articulando todas las respuestas posibles. <em>Lee y difunde,<\/em> se dec\u00eda a\u00f1os atr\u00e1s, cuando las palabras encadenadas influ\u00edan. Los \u00e9xitos editoriales circulan <em>de boca a oreja,<\/em> se repite ahora.<\/p>\n<p>Impulsado el libro, desde el siglo XIX, bajo la imaginaria entidad de capital cultural circulante, las obras adquieren su verdadero valor, su valor de uso y cambio, cuando las proposiciones e interrogantes que plantean -sean narraci\u00f3n, ensayo o poes\u00eda- forman parte de los intercambios democr\u00e1ticos e integran el discurso activo del cuerpo social. Si Juan Mars\u00e9, Bel\u00e9n Gopegui, Isaac Rosa, Alejandro G\u00e1ndara, Almudena Grandes o Antonio Mu\u00f1oz Molina, por citar novelistas actuales, no consiguen generar una sociedad m\u00e1s reflexiva, si no sirven a los lectores -acostumbrados a leer sin modificar el escenario- para asaltar los cielos y cambiar los cimientos de la raz\u00f3n hegem\u00f3nica, \u00bfcu\u00e1l es su funci\u00f3n? \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1, en la sociedad posindustrial, la labor del escritor? \u00bfAgitar o entretener? \u00bfImpulsar o sedar? Los m\u00e1s respetuosos dir\u00e1n: ambas. Para viajar alrededor de la equidistancia no hace falta tanta alforja de papel.<\/p>\n<p>Con la llegada de esta crisis, que algunos llaman sist\u00e9mica (estructural, crisis del modelo de producci\u00f3n) y otros se limitan a calificarla como la m\u00e1s grave (coyuntural, crisis del modelo de gesti\u00f3n) desde la fundaci\u00f3n del actual orden mundial en el fastuoso complejo hotelero Mount Washington en Bretton Woods (julio, 1944), el sector editorial ha lanzado su valiente premisa y construido su particular <em>storytelling:<\/em> el libro ser\u00e1 uno de los valores refugio del peque\u00f1o consumo. Disminuye la demanda, se sostiene, y la recesi\u00f3n es un hecho emp\u00edrico, pero la lectura se mantendr\u00e1 firme -y la industria sufrir\u00e1 menos que otras, pese a los previsibles reajustes- ya que los consumidores no podr\u00e1n pasar sin su dosis cotidiana de letra impresa, sin su compulsivo y organizado ocio lector. Respiremos tranquilos. El optimismo cultural nos har\u00e1 libres.<\/p>\n<p>Estos d\u00edas, parece, vuelven a las librer\u00edas textos del vilipendiado Karl Marx. Keynes y Galbraith son rescatados <em>-zombis<\/em> altaneros y polvorientos- de los almacenes. A tenor de estas reediciones -aceptando que esta sorprendente premisa sea cierta-, en \u00e9pocas de crisis vuelven las respuestas conocidas, aquellas que fueron olvidadas por la arrolladora presencia, casi militar, de la producci\u00f3n te\u00f3rica y literaria de los <em>thinks tanks<\/em> neoliberales. Pero las claras exposiciones hist\u00f3ricas, sociol\u00f3gicas o pol\u00edticas de analistas como Eric Hobsbawm, Vicen\u00e7 Navarro, Immanuel Wallerstein, Giovanni Arrighi, Jos\u00e9 Manuel Naredo, Slavoj Zizek, Zygmunt Bauman o Terry Eagleton, por nombrar los m\u00e1s conocidos, no aparecen, como debieran, en el paisaje libresco cotidiano.<\/p>\n<p>Vivimos en uno de los pa\u00edses europeos con mayor \u00edndice de fracaso escolar. Sumemos -un r\u00e1pido c\u00e1lculo- las horas de permanencia en el puesto de trabajo (el que lo tenga) al tiempo empleado en los desplazamientos. A\u00f1adamos a este resultado el promedio de horas, por persona, delante de la televisi\u00f3n (datos ofrecidos por los \u00edndices de audiencia), la convivencia con la familia, hijos o amigos, el aseo personal y la intendencia dom\u00e9stica, urgencias, imprevistos y el obligado sue\u00f1o. Finalizada la cuenta, pocas horas quedan para la lectura. \u00bfCu\u00e1ndo puede el votante medio sumergirse en los cl\u00e1sicos o en las modernas obras de Coetzee, Modiano, Saramago, Doris Lessing, DeLillo, Lobo Antunes, Le Carr\u00e9 o el recuperado y cinematogr\u00e1fico Richard Yates, uno de los creadores que, con m\u00e1s claridad, analiz\u00f3, a\u00f1os atr\u00e1s, lo que somos? Malos tiempos, sin duda, para Antonio Gamoneda o Manuel Vilas, valiosos e intensos poetas de diferentes y relacionadas generaciones.<\/p>\n<p>Confiemos, una vez m\u00e1s, en las estad\u00edsticas: en Espa\u00f1a ha crecido la comunidad lectora. Las razones y propuestas que encierran los libros, el punto de vista o la mirada del autor, siguen ausentes del debate, de la escena p\u00fablica. La formaci\u00f3n del gusto -esto es, la tendencia a la uniformidad del sentido e interpretaci\u00f3n de acuerdo con los intereses dominantes- y la complacencia de los lectores -hemos pasado, en pocos a\u00f1os, de susurrar en la trastienda de las librer\u00edas a la exaltaci\u00f3n de lo sentimental, la aventura con apariencia literaria y el <em>bestseller<\/em> nacional e internacional- parecen ser los ejes cartesianos que delimitan la creaci\u00f3n, su actual norma de estilo. Una premisa se alza entre las ruinas del modelo de gesti\u00f3n capitalista: la lectura es, m\u00e1s que nunca, un arma arrojadiza. Un afilado e imprescindible instrumento para afrontar y combatir la inestabilidad, vital y laboral, del presente. La salud de una comunidad -las constantes vitales de una sociedad- se puede diagnosticar, tambi\u00e9n, analizando la lista de los libros m\u00e1s vendidos.<\/p>\n<p><!-- ************* Tabla **************** --><!-- ************* Fin Tabla **************** --><!-- ************* Despiece **************** --><!-- ************* Fin Despiece **************** --><!-- TITLE --><!-- \/TITLE --><!-- ROWS --><!-- \/ROWS --><!-- ROW --><!-- \/ROW --><!-- google_ad_section_end() --><!-- ***** Fin Cuerpo ***** --><!-- ***** Pie de p\u00e1gina ***** --><\/p>\n<div class=\"presentacion\">\n<p><strong>Tomado de:<\/strong><\/p>\n<p>\u00abEl pa\u00eds\u00bb 13\/03\/2009<\/p>\n<p>Manuel Fern\u00e1ndez-Cuesta es director-editor de Ediciones Pen\u00ednsula (Grup 62)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TRIBUNA: MANUEL FERN\u00c1NDEZ-CUESTA Los libros gozan de buena salud en plena recesi\u00f3n. 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