﻿{"id":695,"date":"2009-09-11T11:52:55","date_gmt":"2009-09-11T17:52:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/?p=695"},"modified":"2012-12-05T16:23:34","modified_gmt":"2012-12-05T22:23:34","slug":"lisbeth-salandeer-debe-vivir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/2009\/09\/11\/lisbeth-salandeer-debe-vivir\/","title":{"rendered":"Lisbeth Salander debe vivir"},"content":{"rendered":"<h3>Piedra de Toque<\/h3>\n<p>Mario Vargas Llosa<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"http:\/\/www.ucm.es\/BUCM\/media\/images\/blogs\/fotoblog74.jpg\" alt=\"\" width=\"187\" height=\"323\" \/><\/p>\n<table border=\"0\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\" width=\"352\">\n<tbody>\n<tr>\n<td align=\"left\" valign=\"top\"><em>Comenc\u00e9 a leer novelas a los diez a\u00f1os\u00a0y ahora tengo setenta y tres. <\/em><strong><em><span style=\"font-weight: normal\">En<\/span><\/em><em> <\/em><\/strong><em>todo ese tiempo debo haber leido centenares. acaso millares de novelas. rele\u00eddo <\/em><strong><em><span style=\"font-weight: normal\">un<\/span><\/em><em> <\/em><\/strong><em>buen n\u00famero de ellas y algunas. adem\u00e1s. las he estudiado y ense\u00f1ado.<\/em><em><br \/>\n<\/em><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<div style=\"text-align: -webkit-left\"><span style=\"font-size: small\"><span style=\"line-height: normal\">Sin jactancia puedo decir que toda esta experiencia me ha hecho capaz de saber cu\u00e1ndo una novela es buena, mala o p\u00e9sima y, tambi\u00e9n, que ella ha envenenado a menudo mi placer de lector al hacerme descubrir a poco de comenzar una novela sus costuras, incoherencias, fallas en los puntos de vista, la invenci\u00f3n del narrador y del tiempo, todo aquello que el lector inocente (el \u201clector-hembra\u00bb lo llamaba Cort\u00e1zar para esc\u00e1ndalo de las feministas) no percibe, lo que le permite disfrutar m\u00e1s y mejor que el lector-cr\u00edtico de la ilusi\u00f3n narrativa.<\/span><\/span><\/div>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 viene este pre\u00e1mbulo? A que acabo de pasar unas semanas, con todas mis defensas criticas de lector arrasadas por la fuerza cicl\u00f3nica de una historia, leyendo los tres voluminosos tomos de Millennium, unas 2,100 p\u00e1ginas, la trilog\u00eda de Stieg Larsson, con la felicidad y la excitaci\u00f3n febril con que de ni\u00f1o y adolescente le\u00ed la serie de Dumas sobre los mosqueteros o las novelas de Dickens y de V\u00edctor Hugo, pregunt\u00e1ndome a cada vuelta de p\u00e1gina \u00ab\u00bfY ahora qu\u00e9, qu\u00e9 va a pasar?\u00bb y demorando la lectura por la angustia premonitoria de saber que aquella historia se iba a terminar pronto sumi\u00e9ndome en la orfandad.<!--more--><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 mejor prueba que la novela es el g\u00e9nero impuro por excelencia, el que nunca alcanzar\u00e1 la perfecci\u00f3n que puede llegar a tener la poes\u00eda? Por eso es posible que una novela sea formalmente imperfecta, y, al mismo tiempo, excepcional.<\/p>\n<p>Comprendo que a millones de lectores en el mundo entero les haya ocurrido, les est\u00e9 ocurriendo y les vaya a ocurrir lo mismo que a m\u00ed y s\u00f3lo deploro que su autor, ese infortunado escribidor sueco, Stieg Larsson, se muriera antes de saber la fant\u00e1stica haza\u00f1a narrativa que hab\u00eda realizado.<\/p>\n<p>Repito, sin ninguna verg\u00fcenza: fant\u00e1stica.<\/p>\n<p>La novela no est\u00e1 bien escrita (o acaso en la traducci\u00f3n el abuso de jerga madrile\u00f1a en boca de los personajes suecos suena algo falsa) y su estructura es con frecuencia defectuosa, pero no importa nada, porque el vigor persuasivo de su argumento es tan poderoso y sus personajes tan n\u00edtidos, inesperados y hechiceros que el lector pasa por alto las deficiencias t\u00e9cnicas, engolosinado, dichoso, asustado y excitado con los percances, las intrigas, las audacias, las maldades y grandezas que a cada paso dan cuenta de una vida intensa, chisporroteante de aventuras y sorpresas, en la que, pese a la presencia sobrecogedora y ubicua del mal, el bien terminar\u00e1 siempre por triunfar.<\/p>\n<p>La novelista de historias policiales Donna Lean calumni\u00f3 a Millennium afirmando que en ella s\u00f3lo hay maldad e injusticia. \u00a1Vaya disparate! Por el contrario, la trilog\u00eda se encuadra de manera rectil\u00ednea en la m\u00e1s antigua tradici\u00f3n literaria occidental, la del justiciero, la del Amad\u00eds, el Tirante y el Quijote, es decir, la de aquellos personajes<\/p>\n<p>civiles que, en vista del fracaso de las instituciones para frenar los abusos y crueldades de la sociedad, se echan sobre los hombros la responsabilidad de deshacer los entuertos y castigar a los malvados.<\/p>\n<p>Eso son, exactamente, los dos h\u00e9roes protagonistas, Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist: dos justicieros. La novedad, y el gran \u00e9xito de Stieg Larsson, es haber invertido los t\u00e9rminos acostumbrados y haber hecho del personaje femenino el ser m\u00e1s activo, valeroso, audaz e inteligente de la historia y de Mikael, el periodista fornicario, un magn\u00edfico seg\u00fand\u00f3n, algo pasivo pero simp\u00e1tico, de buena entra\u00f1a y un sentido de la decencia infalible y poco menos que biol\u00f3gico.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 ser\u00eda de la pobre Suecia sin Lisbeth Salander, esa hacker querida y entra\u00f1able!<\/p>\n<p>El pa\u00eds al que nos hab\u00edamos acostumbrado a situar, entre todos los que pueblan el planeta, como el que ha llegado a estar m\u00e1s cerca del ideal democr\u00e1tico de progreso, justicia e igualdad de oportunidades, aparece en Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que so\u00f1aba con una cerilla y un bid\u00f3n de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire, como una sucursal del infierno, donde los jueces prevarican, los psiquiatras torturan, los polic\u00edas y esp\u00edas delinquen, los pol\u00edticos mienten, los empresarios estafan, y tanto las instituciones y el establishment en general parecen presa de una pandemia de corrupci\u00f3n de proporciones pri\u00edstas o fujimoristas.<\/p>\n<p>Menos mal que est\u00e1 all\u00ed esa muchacha peque\u00f1ita y esquel\u00e9tica, horadada de colguijos, tatuada con dragones, de pelos puercoespin, cuya arma letal no es una espada ni un rev\u00f3lver sino un ordenador con el que puede convertirse en Dios -bueno, en Diosa-, ser omnisciente, ubicua, violentar todas las intimidades para llegar a la verdad, y enfrentarse, con esa desde\u00f1osa indiferencia de su carita ind\u00f3cil con la que oculta al mundo la infinita ternura, limpieza moral y voluntad justiciera que la habita, a los asesinos, pervertidos, traficantes y canallas que pululan a su alrededor.<\/p>\n<p>La novela abunda en personajes femeninos notables, porque en este mundo, en el que todav\u00eda se cometen tantos abusos contra la mujer, hay ya muchas hembras que, como Lisbeth, han conquistado la igualdad y aun la superioridad, invirtiendo en ello un coraje desmedido y un instinto reformador que no suele ser tan ex-tendido entre los machos, m\u00e1s bien propensos a la complacencia y el delito.<\/p>\n<p>Entre ellas, es dif\u00edcil no tener sue\u00f1os er\u00f3ticos con M\u00f3nica Figuerola, la policia atleta y giganta para la que hacer el amor es tambi\u00e9n un deporte, tal vez m\u00e1s divertido que los aerobics pero no tanto como el jogging.<\/p>\n<p>y qu\u00e9 decir de la directora de la revista MilIennium, Erika Berger, siempre elegante, diestra, justa y sensata en todo lo que hace, los reportajes que encarga, los periodistas que promueve, los poderosos a los que se enfrenta, y los polvos que se empuja con su esposo y su amante, equitativamente.<\/p>\n<p>O de Susanne Linder, polic\u00eda y pugilista, que dej\u00f3 la profesi\u00f3n para combatir el crimen de manera m\u00e1s contundente y heterodoxa desde una empresa privada, la que dirige otro de los memorables actores de la historia, Dragan Annanskij, el due\u00f1o de M\u00edlton Security.<\/p>\n<p>La novela se mueve por muy distintos ambientes, millonarios, rufianes, jueces, polic\u00edas, industriales, banqueros, abogados, pero el que est\u00e1 retratado mejor y, sin duda, con conocimiento m\u00e1s directo por el propio autor -que fue reportero profesional- es el del periodismo. La revista Millenium es mensual y de tiraje limitado. Su redacci\u00f3n, estrecha y para el n\u00famero de personas que trabajan en ella. Sobran los dedos de una mano.<\/p>\n<p>Pero al lector le hace bien, le levanta el \u00e1nimo entrar a ese espacio c\u00e1lido y limpio, de gentes que escriben por convicci\u00f3n y por principio, que no temen enfrentar enemigos poderos\u00edsimos y jugarse la vida si es preciso, que preparan cada n\u00famero con talento y con amor y el sentimiento de estar suministrando a sus lectores no s\u00f3lo una informaci\u00f3n fidedigna, tambi\u00e9n y sobre todo la esperanza de que, por m\u00e1s que muchas cosas anden mal, hay alguna que anda bien, pues existe un \u00f3rgano de expresi\u00f3n que no se deja comprar ni intimidar, y trata, en todo lo que publica e investiga, de deslindar la verdad entre las sombras y veladuras que la ocultan.<\/p>\n<p>Si uno toma distancia de la historia que cuentan estas tres novelas y la examina fr\u00eda-mente, se pregunta: \u00bfc\u00f3mo he podido creer de manera tan sumisa y beata en tantos hechos inveros\u00edmiles, esas coincidencias cinematogr\u00e1ficas, esas proezas f\u00edsicas tan improbables? La verosimilitud est\u00e1 lograda porque el instinto de Stieg Larsson resultaba infalible en adobar cada episodio de detalles realistas, direcciones, lugares, paisajes, que domicilian al lector en una realidad perfectamente reconocible y cotidiana, de manera que toda esa escenograf\u00eda lastrara de realidad y de verismo el suceso notable, la haza\u00f1a prodigiosa. y porque, desde el comienzo de la novela, hay unas reglas de juego en lo que concierne a la acci\u00f3n que siempre se respetan: en el mundo de Millennium lo extraordinario es lo ordinario, lo inusual lo usual y lo imposible lo posible.<\/p>\n<p>Como todas las grandes historias de justicieros que pueblan la literatura, esta trilog\u00eda nos conforta secretamente haci\u00e9ndonos pensar que tal vez no todo est\u00e9 perdido en \u00e9ste mundo imperfecto y mentiroso que nos toc\u00f3, porque, acaso, all\u00e1, entre la \u00abmuchedumbre municipal y espesa\u00bb, haya todav\u00eda algunos quijotes modernos, que, inconspicuos o disfrazados de fantoches, otean su entorno con ojos inquisitivos y el alma en un pu\u00f1o, en pos de v\u00edctimas a las que vengar, da\u00f1os que reparar y malvados que castigar.<\/p>\n<p>\u00a1Bienvenida a la inmortalidad de la ficci\u00f3n, Lisbeth Salander!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Piedra de Toque Mario Vargas Llosa Comenc\u00e9 a leer novelas a los diez a\u00f1os\u00a0y ahora tengo setenta y tres. En todo ese tiempo debo haber leido centenares. acaso millares de novelas. rele\u00eddo un buen n\u00famero de ellas y algunas. adem\u00e1s. las he estudiado y ense\u00f1ado. Sin jactancia puedo decir que toda esta experiencia me ha [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1304,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,1,11,14],"tags":[],"class_list":["post-695","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articulos-relacionados-con-la-literatura","category-general","category-homenaje-a","category-sobre-libros"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/695","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1304"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=695"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/695\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=695"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=695"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=695"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}