﻿{"id":874,"date":"2009-12-02T10:14:25","date_gmt":"2009-12-02T16:14:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/?p=874"},"modified":"2012-12-05T16:23:13","modified_gmt":"2012-12-05T22:23:13","slug":"antonio-tabucchi-con-la-casa-a-cuestas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/2009\/12\/02\/antonio-tabucchi-con-la-casa-a-cuestas\/","title":{"rendered":"Antonio Tabucchi, con la casa a cuestas"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"http:\/\/2.bp.blogspot.com\/_DGBdCQ5OvQU\/R-Edoqp0DHI\/AAAAAAAAAXw\/7PZyYI1c2M0\/s400\/antonio+tabucchi.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"302\" \/>Por Lucia Magi<\/p>\n<p>Sostiene Antonio Tabucchi que lleva encima su casa, la puede esconder en el bolsillo de la americana y sacarla cuando m\u00e1s le complace, no necesita buscarla en un lugar preciso del mundo. Sostiene Tabucchi que su patria es port\u00e1til, sin peso alguno: es el italiano, el idioma en que piensa, sue\u00f1a, escribe. Cabe imaginar entonces que el amplio escritorio de madera que domina su apartamento en el norte de la Toscana, con libros, papeles y una tacita de caf\u00e9 humeando, sitiado por estanter\u00edas repletas hasta el techo, podr\u00eda encontrarse igual de c\u00f3modo en su estudio de Lisboa o asomarse a un elegante bulevar parisino. En la campi\u00f1a de Pisa, entre mar y colinas de m\u00e1rmol, el escritor italiano conserva la vivienda de su infancia, su \u00abcasa-madre\u00bb. Sin embargo, pasa gran parte del a\u00f1o entre la capital portuguesa y la francesa. \u00abNac\u00ed el 24 de septiembre de 1943. Aquella noche los americanos empezaron a bombardear Pisa para liberarla de los nazis. Mi padre, subido en una bici, nos trajo a mi madre y a m\u00ed hasta aqu\u00ed, donde viv\u00edan los abuelos\u00bb. Esta casa es un refugio, entonces como ahora, el lugar donde resucitar recuerdos, un sabor o un libro. <!--more-->Aqu\u00ed guarda la mayor\u00eda de sus vol\u00famenes. \u00abHay varios millares\u00bb, dice entornando ojos y brazos: est\u00e1n en cada rinc\u00f3n, s\u00f3lo la cocina se salva de la pac\u00edfica invasi\u00f3n. Estos libros, junto a las fotos de su mujer, hijos y nietos, vigilaban sus espaldas cuando escribi\u00f3\u00a0<em>Sostiene Pereira<\/em> (Anagrama, 1994), la historia del anciano periodista con predilecci\u00f3n para las esquelas que le proyect\u00f3 hacia la fama internacional, le vali\u00f3 un Premio Campiello, un Jean Monnet de la Literatura Europea e inspir\u00f3 la pel\u00edcula de Roberto Faenza con Marcello Mastroianni.<\/p>\n<p>Narrador, ensayista, traductor -sobre todo del amad\u00edsimo Fernando Pessoa-, acaba de publicar\u00a0<em>Il tempo invecchia in fretta (El tiempo envejece deprisa,<\/em> que Anagrama publicar\u00e1 en Espa\u00f1a en primavera). Cinco a\u00f1os despu\u00e9s del mon\u00f3logo<em>Tristano muere,<\/em> Tabucchi vuelve a investigar el l\u00edmite de la vida. Los personajes, todos bastante mayores, miran hacia atr\u00e1s, intentan sintonizar los recuerdos sobre algo que d\u00e9 sentido a su existencia. Viven en nueve intensos cuentos, el formato literario m\u00e1s propio de una prosa que persigue la evanescencia del tiempo, su rebobinarse y romperse. Como ocurre en una vieja casa. Con un gui\u00f1o p\u00edcaro y gentil, el escritor se\u00f1ala la dedicatoria de Rafael Alberti en la primera p\u00e1gina de un libro, un retrato de Pessoa colgando de la pared, un esbozo del vi\u00f1etista Tullio Pericoli, una caja de lata, regalo del hijo, un loro de madera, su fetiche. En cada cosa vigila un recuerdo, sostiene Tabucchi.<\/p>\n<p><strong>Tomado de<\/strong>: El pa\u00eds Babelia 31\/10\/09<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lucia Magi Sostiene Antonio Tabucchi que lleva encima su casa, la puede esconder en el bolsillo de la americana y sacarla cuando m\u00e1s le complace, no necesita buscarla en un lugar preciso del mundo. Sostiene Tabucchi que su patria es port\u00e1til, sin peso alguno: es el italiano, el idioma en que piensa, sue\u00f1a, escribe. 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