﻿{"id":890,"date":"2009-12-02T10:12:38","date_gmt":"2009-12-02T16:12:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/?p=890"},"modified":"2012-12-05T16:23:14","modified_gmt":"2012-12-05T22:23:14","slug":"cartas-privadas-jose-vasconcelos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/2009\/12\/02\/cartas-privadas-jose-vasconcelos\/","title":{"rendered":"Cartas Privadas, Jos\u00e9 Vasconcelos"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"http:\/\/www.revistadelauniversidad.unam.mx\/6909\/images\/69vasconcelos09.jpg\" alt=\"\" width=\"292\" height=\"383\" \/>A cincuenta a\u00f1os de su muerte, Jos\u00e9 Vasconcelos sigue asombr\u00e1ndonos con su vida m\u00faltiple. No es un secreto que la mujer fue una presencia fundamental en su vida. A continuaci\u00f3n ofrecemos dos cartas \u2014con un pr\u00f3logo de su hijo H\u00e9ctor Vasconcelos\u2014 que documentan la historia de amor entre el autor de La raza c\u00f3smica y su segunda esposa Esperanza Cruz.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Vasconcelos y Esperanza Cruz se reencontraron en los primeros d\u00edas de 1943. Un primer encuentro, fugaz y circunstancial, hab\u00eda tenido lugar en 1922, cuando a la talentosa ni\u00f1a se le comision\u00f3 para entregar un ramo de flores al entonces Secretario de Educaci\u00f3n P\u00fablica durante su visita al Conservatorio Nacional de M\u00fasica. Una veintena de a\u00f1os despu\u00e9s, la ocasi\u00f3n que los convoc\u00f3 fue un intento de Agust\u00edn de Le\u00f3n von Schultzenberg \u2014figura exc\u00e9ntrica de la primera mitad del siglo XX mexicano que bien valdr\u00eda la pena rescatar, desde el punto de vista hist\u00f3rico y literario\u2014, por reconciliar a Vasconcelos con Luis Cabrera. Estos personajes hab\u00edan sido amigos cercanos durante su juventud \u2014Ateneo de la Juventud\u2014, pero el carrancismo los hab\u00eda distanciado. Vasconcelos hab\u00eda sido uno de los primeros en usar, si no inventar, el verbo carrancear para aludir a las corruptelas que \u00e9l percib\u00eda en el Constitucionalismo. Y Cabrera, no qued\u00e1ndose atr\u00e1s, hab\u00eda incluso publicado un peque\u00f1o volumen intitulado Los gazapos de nuestro Ulises. <!--more-->Los a\u00f1os de prominencia hab\u00edan transcurrido para ambos, sin embargo, y \u201cSchultzenberg\u201d, como le dec\u00eda mi padre, o \u201cAgustinito\u201d, como le dec\u00eda mi madre, hab\u00eda juzgado oportuno el momento para el reencuentro de los dos amigos de juventud. As\u00ed, invit\u00f3 a media docena de amigos a su mansi\u00f3n \u2014palacio entre los lodazales de la Portales de aquellos d\u00edas\u2014, para un almuerzo. Entre los convidados en aquel comedor que bien recuerdo y cuyo candil hab\u00eda ornamentado alguna vez el techo de uno de los palacios de los zares, se encontraba Esperanza Cruz, la pianista mexicana m\u00e1s prominente del momento (Ang\u00e9lica Morales von Sauer hab\u00eda permanecido en Viena durante la guerra). A la hora del caf\u00e9, alguien pidi\u00f3 a \u00e9sta que tocara algo en el fabuloso Steinway que Schultzenberg hab\u00eda comprado \u201cpara Esperanza\u201d. \u00bfQu\u00e9 habr\u00e1 tocado? Probablemente Chopin o Liszt. El impacto fue instant\u00e1neo. Los coups de foudre son m\u00e1s frecuentes de lo que uno supondr\u00eda. Desde el d\u00eda siguiente, la pianista empez\u00f3 a ser abrumada por cartas, flores y regalos de un Vasconcelos que, convenientemente, hab\u00eda enviudado s\u00f3lo meses antes.<br \/>\nLas cartas que aqu\u00ed se publican por primera vez son parte de un copioso intercambio que habr\u00eda de continuar durante los siguientes meses. Est\u00e1n en mi poder algunas de las ep\u00edstolas de mi padre a mi madre. Ignoro qu\u00e9 ocurri\u00f3 con las de ella a \u00e9l. Las dif\u00edciles circunstancias de los a\u00f1os subsecuentes hacen muy complicado el rastreo. \u00bfLas destruir\u00eda \u00e9l? Tal vez se encuentren algunas de ellas entre los papeles paternos que quedaron en poder de mi media hermana Mar\u00eda del Carmen, con quien \u00e9l vivi\u00f3 durante los \u00faltimos quince a\u00f1os de su vida y que falleci\u00f3 en 2003. Nunca pregunt\u00e9 por ellas, en primer lugar, porque otros temas me ocuparon en la vida, y en segundo, por todo lo sucedido y que enseguida esbozo.<\/p>\n<p>La historia no tuvo un final feliz. Jos\u00e9 Vasconcelos y Esperanza Cruz se casaron en diciembre de 1943, creo que, ante todo, por insistencia de mi abuela materna. Entre los testigos contaba Enrique Gonz\u00e1lez Mart\u00ednez. Vasconcelos hab\u00eda propuesto un proyecto menos convencional: \u201c&#8230;e iremos por el mundo dando conferencias y conciertos. Yo hablar\u00e9 de Plat\u00f3n, t\u00fa tocar\u00e1s la sonata Kreutzer\u201d. Pero ensayaron la convivencia dom\u00e9stica, cosa para la cual ambos eran particularmente ineptos. Los estadios de sus vidas eran opuestos: \u00e9l, a los sesenta y un a\u00f1os, buscaba la tranquilidad y la creaci\u00f3n filos\u00f3fica (por esos d\u00edas hab\u00eda considerado seriamente y hab\u00eda dado los primeros pasos para ingresar a la Orden Franciscana); ella, a los treinta y cuatro, deseaba continuar con su carrera que en aquel momento se encontraba en su apogeo. Sobre todo, surgieron los \u201ccelos infernales\u201d a que aludi\u00f3 mi padre en varias ocasiones. Ella se vio espiada durante a\u00f1os por investigadores privados. Un veh\u00edculo la sigui\u00f3 secretamente por meses a todas partes; al amparo de la noche, esp\u00edas ocultos de pronto se hac\u00edan visibles entre los \u00e1rboles de las calles aleda\u00f1as a su casa de San \u00c1ngel Inn. \u00c9l invent\u00f3 un personaje ficticio \u2014el maestro Alameda\u2014 para justificar sus celos. En el verano de 1944 se separaron con el pretexto de un desacuerdo provocado por la asistencia de ella a un concierto de Claudio Arrau en el Palacio de Bellas Artes (Concierto para piano y orquesta n\u00famero 1, de Brahms). En 1945 nac\u00ed yo. Mi padrino de bautizo fue, naturalmente, Luis Cabrera.<br \/>\nHacia 1950 se iniciaron tr\u00e1mites de divorcio. Los pormenores del tormentoso proceso ocuparon algunos titulares de los peri\u00f3dicos de la \u00e9poca, especialmente de los vespertinos como \u00daltimas Noticias y La Extra. Pero, abruptamente, \u00e9l dio por terminado el juicio ca. 1951 y ambos acordaron permanecer casados, si bien separados. Durante los a\u00f1os cincuenta, hicieron algunos viajes juntos, como el que emprendieron para asistir al Congreso de Escritores Martianos en La Habana (1953), donde se encontraron con Gabriela Mistral. M\u00e1s adelante, creci\u00f3 el distanciamiento, convertido ahora en indiferencia y una vaga hostilidad. Lo que resulta indudable es que \u00e9sta fue la \u00faltima de las legendarias pasiones vasconcelianas: Antonieta Rivas Mercado, Consuelo Suns\u00edn Saint-Exup\u00e9ry, Elena Arizmendi\u2026 A pesar de todos los trances, subsisti\u00f3 alg\u00fan cari\u00f1o que se hizo manifiesto en el \u00faltimo d\u00eda de la vida de mi padre (30 de junio de 1959). El frenes\u00ed y la utop\u00eda amorosa se desvanecen inexorablemente.<\/p>\n<p>H\u00c9CTOR VASCONCELOS<\/p>\n<p>FEBRERO 9 \/ 43<br \/>\nEsperancita querida:<br \/>\nTe escribo para desahogar el entusiasmo y la alegr\u00eda de haberte encontrado. M\u00e9xico entero se me aparece magn\u00edfico porque te ha producido a ti como un \u00e1ngel de carne tibia y firme, de alma clara y musical. Me pas\u00e9 el resto de la noche en que nos vimos adormecido de ensue\u00f1os y me he pasado el d\u00eda, como quien todav\u00eda no se despeja despu\u00e9s de un vino delicioso y fuerte. Por momentos quer\u00eda mandarte por tel\u00e9fono un grito apasionado, pero siempre hay gente escuchando cuando se habla por tel\u00e9fono y el mecanismo, por s\u00ed solo, como que apaga toda efusi\u00f3n. Pero en el interior de mi alma, he estado gritando de j\u00fabilo porque viv\u00ed una noche como la pasada, toda de luna y de ternura sencilla, de roces suaves y confidencias hondas. Ahora est\u00e1 la luna en el patio; interrumpo una tarea para ponerte estas l\u00edneas: pido a la Providencia por ti y tu ventura.<br \/>\nViviremos siempre separados en lo f\u00edsico: podemos vivir ligados siempre por el cari\u00f1o profundo, lo mismo de lejos que de cerca. Si tuviera veinte a\u00f1os menos, te propondr\u00eda matrimonio. As\u00ed como estamos, no ser\u00eda ni siquiera leal contigo el hacerlo. Tu destino, quiz\u00e1s, es el de toda personalidad genial, hacer tu vida un tanto aislada y solitaria: tu trabajo es tu marido, pero yo aspiro a ser un poco el amor de tu alma, de cerca o de lejos, seg\u00fan las circunstancias obliguen. As\u00ed tambi\u00e9n viv\u00ed yo muchos a\u00f1os y ahora resulta que la vida me trae un don como el tuyo, muy tarde; quiz\u00e1 por la carrera tuya sea mejor as\u00ed, conforme lo platic\u00e1bamos anoche.<\/p>\n<p>No hall\u00e9 la m\u00fasica que buscaba para ti: se trata (no pude explic\u00e1rtelo por tel\u00e9fono), de un trozo de Berlioz, en su Romeo y Julieta, la fiesta en la casa de los Capuleto, es el son de la alegr\u00eda completa, cuando el amor comienza y promete dichas sin fin: no asoma todav\u00eda la tragedia \u2014no tiene por qu\u00e9 venir para nosotros la tragedia\u2014 no conozco en la m\u00fasica nada que responda mejor a esos instantes en los cuales el alma se recrea sin reservas en un amor inocente. Lo voy a seguir buscando, el disco. Por lo pronto, te mand\u00e9 una pieza muy brillante, el concierto de Beethoven y otra muy profunda, la Sonata a Kreutzer que Tolstoi hizo c\u00e9lebre en la literatura. Durante mis a\u00f1os de turbulencia y de inquietud, me acompa\u00f1\u00f3 esa m\u00fasica muchas veces; me ayud\u00f3 a escribir p\u00e1ginas hondas; la amo por eso, aunque ya no me siento as\u00ed, pues me rodean muchos afectos y Dios me est\u00e1 dando un descanso.<\/p>\n<p>Adi\u00f3s, amor m\u00edo. Hasta pronto.<br \/>\nJOS\u00c9 VASCONCELOS<br \/>\nMARZO 15 \/ 43<br \/>\nAmor m\u00edo: Me he quedado al llegar a mi mesa mirando tu retrato de artista joven que me acabas de dar. Lo he mirado, enternecido porque es retrato tuyo, y pasmado, de ver que la raza humana pueda producir una criatura tan exquisita, tan maravillosamente dotada de genio y de gracia, de pureza y de encanto; cara inocente y a la vez de profunda comprensi\u00f3n anticipada de la vida en lo que tiene de honda y misteriosa. Inocencia y misterio; suave tesoro de emociones infinitas; ojos que contagian de vaga tristeza; boca toda dulzura; manos de artista elegida; peinado c\u00e1ndido de ni\u00f1a: en fin un ser adorable, fruto de selecci\u00f3n que por s\u00ed solo basta para ennoblecer una raza. Te agradezco el don de este retrato que, aunque fue un cartel para el p\u00fablico, yo no lo conoc\u00eda. Pero no es esto ni todo lo que he pensado, ni todo lo que quiero decirte y aqu\u00ed consigno: lo que te digo es que despu\u00e9s de tus correspondencias de esta noche, te quiero m\u00e1s que antes; te digo tambi\u00e9n que adorable como es tu retrato de ni\u00f1a prodigio y tu vida de artista joven, yo quiero m\u00e1s todav\u00eda a la mujer que eres hoy: mujer magn\u00edfica por la comprensi\u00f3n, la pasi\u00f3n, la dulzura, por tu bondad, por tu belleza, por tu genio que est\u00e1 en flor. Y te digo que te quiero y bendigo el momento de ahora en que me has dejado quererte, en que me quieres tambi\u00e9n un poco.<br \/>\nYa no me has escrito, dijiste hace unos instantes, y no lo hab\u00eda hecho porque no ten\u00eda que decirte nada que no fuese insistir en que te amo; pero ahora, no obstante que acabamos de hablar largo, he sentido la necesidad de gritarte: \u201cmilagro del cielo\u201d, \u00bfqu\u00e9 predestinaci\u00f3n te trajo a mis ojos?, \u00bfqu\u00e9 suerte dichosa te pone en mis brazos?, y qu\u00e9 m\u00e1s podr\u00eda pedirle a la vida que el don que en ti me hace, por el cual humildemente pido a Dios que te proteja por siempre y te conceda su dicha y te guarde.<\/p>\n<p>Y ahora, amor m\u00edo, me despido de tu retrato de la ni\u00f1a que no alcanc\u00e9 a ver, aparici\u00f3n celeste que fue, y me despido de tu recuerdo todav\u00eda tibio de la mujer que eres ahora y te mando con la mente, al irme a dormir, otra vez el beso que puse al despedirme en tu mano gloriosa y amante y en tu pie de reina.<\/p>\n<p>Hasta ma\u00f1ana, amor, ya te escrib\u00ed, pero mi coraz\u00f3n, t\u00fa lo tienes contigo. Te espero ma\u00f1ana 16, el aniversario, a la 1:30.<\/p>\n<p>Adi\u00f3s. Tuyo.<br \/>\nJOS\u00c9 VASCONCELOS<\/p>\n<p>Tomado de : Vasconcelos, Jos\u00e9, (2009) \u201cCartas privadas\u201d [en l\u00ednea]. Revista de la Universidad de M\u00e9xico. Nueva \u00e9poca. Noviembre 2009, No. 69 [Consulta: 25\/11\/2009].<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A cincuenta a\u00f1os de su muerte, Jos\u00e9 Vasconcelos sigue asombr\u00e1ndonos con su vida m\u00faltiple. No es un secreto que la mujer fue una presencia fundamental en su vida. A continuaci\u00f3n ofrecemos dos cartas \u2014con un pr\u00f3logo de su hijo H\u00e9ctor Vasconcelos\u2014 que documentan la historia de amor entre el autor de La raza c\u00f3smica y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1304,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,6,11],"tags":[28,43,52],"class_list":["post-890","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articulos-relacionados-con-la-literatura","category-cartas","category-homenaje-a","tag-cartas-de-amor","tag-esperanza-cruz","tag-jose-vasconcelos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/890","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1304"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=890"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/890\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=890"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=890"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=890"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}