﻿{"id":9435,"date":"2012-05-08T20:00:15","date_gmt":"2012-05-09T01:00:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/uvi\/?p=9435"},"modified":"2012-05-08T20:00:15","modified_gmt":"2012-05-09T01:00:15","slug":"sirenas-en-la-huasteca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/uvi\/2012\/05\/08\/sirenas-en-la-huasteca\/","title":{"rendered":"\u00bfSirenas en la Huasteca?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\"><strong>Ren\u00e9 Esteban Trinidad<\/strong><br \/>\n<em>Orientaci\u00f3n en Lenguas<br \/>\nEstudiante, Sexto Semestre<br \/>\nUVI Huasteca<\/em><\/p>\n<p>.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em> \u201cLas deidades no bajan de los cielos,<br \/>\n<em> ascienden a ellos desde la tierra para supuestamente,<\/em><br \/>\n<em> proyectar desde ah\u00ed sus poderes imaginados\u201d.<\/em><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">F\u00e9lix B\u00e1ez-Jorge<br \/>\nLos oficios de las diosas (dial\u00e9ctica de la religiosidad popular<br \/>\nen los grupos indios de M\u00e9xico)<\/p>\n<p>.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/uvi\/files\/2012\/05\/reneestebantrinidad.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-thumbnail wp-image-9436 alignleft\" title=\"Ren\u00e9 Esteban Trinidad, Universidad Veracruzana\" src=\"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/uvi\/files\/2012\/05\/reneestebantrinidad-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/uvi\/files\/2012\/05\/reneestebantrinidad-150x150.jpg 150w, https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/uvi\/files\/2012\/05\/reneestebantrinidad-300x300.jpg 300w, https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/uvi\/files\/2012\/05\/reneestebantrinidad.jpg 370w\" sizes=\"auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>No precisamente hablar\u00e9 de sirenas, ni mucho menos discutir\u00e9 su existencia, con nombrarlas en algunos rituales de la Huasteca veracruzana, las hacen existentes \u00bfSirenas en la Huasteca? Esta interrogativa que dise\u00f1\u00e9 para tratar de explicar una an\u00e9cdota contada por el viejo luchador social Don <strong>Galdino Hern\u00e1ndez Mar\u00edn<\/strong> de 81 a\u00f1os y quien tambi\u00e9n es experto en plantas medicinales, del municipio de <a href=\"http:\/\/oc4jver.veracruz.gob.mx\/Municipios\/municipio?ciudad=30083\" target=\"_blank\"><strong><span style=\"color: #0000ff\">Ixhuatl\u00e1n de Madero<\/span><\/strong><\/a>.<br \/>\n.<\/p>\n<p><strong>La Sihuamichi y Juan<\/strong><\/p>\n<p>Mi reloj marcaba las once treinta de la ma\u00f1ana, el sol brillaba a kil\u00f3metros de distancia, tres grandes sabios acomodaban sus sillas; entre ellos Don Galdino y un grupo de j\u00f3venes curiosos que anhelaban o\u00edr los relatos y las an\u00e9cdotas de tres expertos de la vida. Una vez que nos pusimos c\u00f3modos, Don Galdino tom\u00f3 aire y empez\u00f3 el relato:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u2014Era una ma\u00f1ana de junio cuando las lluvias son m\u00e1s severas, los r\u00edos crecen y el agua pasa sobre el quebradizo puente. Un joven de aproximadamente veinte a\u00f1os, pose\u00eda el coraz\u00f3n m\u00e1s valiente de la Huasteca de aquel tiempo, la mocedad pura y la sobra de valent\u00eda rodeaba el esp\u00edritu encantador de Juan. Que trataba de cruzar el quebradizo puente para ir a trabajar sus tierras y tener sustento en \u00e9pocas de sequ\u00eda, con una gran incertidumbre miraba sus atl\u00e9ticos pies y al mismo tiempo pensaba si era posible cruzar el puente. En un abrir y cerrar de ojos decidi\u00f3 hacerlo, a paso dudoso dio la primera zancada, fue f\u00e1cil pero a\u00fan segu\u00eda dudando, el segundo paso fue algo complicado, pues sus pies se sumergieron en el arroyo, el tercer paso era justamente la mitad del puente, en ese instante sinti\u00f3 como si su coraz\u00f3n se bajara a sus pies y saliera de su cuerpo. Cay\u00f3 al r\u00edo. De inmediato intent\u00f3 pararse pero la fuerza del enfurecido r\u00edo, lo derrib\u00f3 y lo arrastr\u00f3 hasta que perdi\u00f3 el conocimiento. No tuvo que pasar mucho tiempo, pues el canto de las aves y el rugir del agua lo despertaron y lo transportaron a su realidad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u2014Empapado desde la cabeza hasta el \u00fanico zapato que tra\u00eda, ya que el otro escarp\u00edn por una u otra forma lo hab\u00eda perdido. Miraba desde la orilla del r\u00edo inconscientemente y trataba de acordarse qu\u00e9 es lo que le hab\u00eda pasado, no record\u00f3 mucho pues un extra\u00f1o dolor en la cabeza lo incomodaba. Despu\u00e9s de algunos minutos, decidi\u00f3 regresar a su casa. Llego a su vivienda y como si le fuera ajeno ese lugar, se mantuvo callado durante varios minutos y decidi\u00f3 no contarle a nadie lo que le hab\u00eda sucedido.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Tuvieron que pasar ocho meses, para que Juan narrara su an\u00e9cdota ya que por miedo a que se burlaran no lo hab\u00eda hecho, lo hizo por obligaci\u00f3n y por las preguntas que le hac\u00eda el m\u00e9dico tradicional: Don Galdino. Aquel joven tan apuesto que era, estaba transformado en un hombre d\u00e9bil y delgado que produc\u00eda una penosa impresi\u00f3n a la luz. Hab\u00eda consultado a varios m\u00e9dicos de la regi\u00f3n pero ninguno logr\u00f3 sanarlo, pues unos dec\u00edan que ten\u00eda tisis, otros, que pose\u00eda c\u00e1ncer y pocos los que le dec\u00edan que podr\u00eda recuperarse. Hasta que conocieron a Don Galdino un hombrecillo de mediana estatura, con la cabeza rodeada de canas, como si cada cabello blanco reflejar\u00e1 su inconmensurable sabidur\u00eda por el caminar de la vida. Don Galdino lleg\u00f3 a consultarlo y le pidi\u00f3 que le narrara lo que le hab\u00eda pasado, es as\u00ed como \u00e9ste m\u00e9dico tradicional supo de aquella an\u00e9cdota, y con sabias palabras le dijo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u2014Regresaremos ma\u00f1ana al lugar que ca\u00edste, pues la sombra de tu esp\u00edritu est\u00e1 presa en el agua y lo tiene la <em>Sihuamichi<\/em> o Mujer pescado, refiri\u00e9ndose a la sirena.<br \/>\n\u2014\u00bfC\u00f3mo? \u00bfQu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 tonter\u00edas dice don Galdino?, <em>exclam\u00f3 Juan, y emiti\u00f3 una risa sarc\u00e1stica<\/em>.<br \/>\n\u2014S\u00ed, <em>respondi\u00f3 Don Galdino<\/em>, tendremos que llevarle una ofrenda para que libere la sombra de tu esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Juan por volver a tener la vida de antes no habl\u00f3 m\u00e1s y acept\u00f3 regresar aquel lugar en d\u00f3nde ocho meses antes se hab\u00eda ca\u00eddo.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente fueron al puente quebradizo en donde hab\u00eda sucedido el accidente de Juan.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u2014Ya hace ocho meses y doce d\u00edas que no vengo por aqu\u00ed, <em>afirm\u00f3 Juan<\/em>.<br \/>\nDon Galdino, con lucidez respondi\u00f3: \u2014Es que la sombra de tu esp\u00edritu, \u201c<em>itonal mosehual<\/em>\u201d est\u00e1n en manos de la <em>Sihuamichi<\/em>, es por eso que no tienes fuerza, ni ganas de comer, ni de caminar.<\/p>\n<p>Don Galdino sac\u00f3 de su morral una bolsa negra, ah\u00ed tra\u00eda la ofrenda que consist\u00eda en una taza de chocolate, una cajetilla de cigarros sin filtro, siete hojas de colores, siete ceras blancas y siete amarillas, una cruz adornada de <em>sempoal xochitl<\/em>. Y de una botella de pl\u00e1stico un litro de agua ardiente, que roci\u00f3 al suelo en forma de cruz a los cuatro puntos cardinales. Despu\u00e9s acomod\u00f3 cada una de las ofrendas y las ofreci\u00f3 a la <em>sihuamichi<\/em>.<\/p>\n<p>En pocos d\u00edas la vida de Juan volvi\u00f3 a la normalidad y Don Galdino a\u00fan sigue desencadenando esp\u00edritus que por varias razones caen en manos de la Sirena o tambi\u00e9n conocida como <em>sihuamichi<\/em>. Al finalizar el relato un alumno pregunt\u00f3:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9 le llevan chocolate y velas?<\/p>\n<p>Don Galdino respondi\u00f3 atentamente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u2014Mira, es como un regalo y a veces un intercambio t\u00fa le llevas la ofrenda y ella te devuelve tu esp\u00edritu, por ejemplo.<\/p>\n<p>Continu\u00f3 Don Galdino:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u2014Cuando por un error caes en manos de la justicia o sea en la c\u00e1rcel, primero tienes que pagar antes de salir.<\/p>\n<p>Con expl\u00edcitas palabras, Don Galdino hizo que reinara el silencio.<br \/>\n.<\/p>\n<p><strong>La sirena entre los nahuas de la Huasteca<\/strong><\/p>\n<p>La sirena entre los nahuas de la huasteca es un personaje m\u00edtico que recibe el nombre de <em>Sihuamichi<\/em>, <em>achani<\/em>, <em>asihuatl<\/em>, es una mujer joven, mitad humana y mitad pez, que puede tener piel blanca o morena, pelo blanco y muchos remolinos de agua en \u00e9l o sobre su cola. Se dice que naci\u00f3 en el cerro de postectitla, habitado en el mundo anterior los r\u00edos y manantiales, conviviendo con los primeros hombres a quienes dotaba de pescado, sal y mariscos que sal\u00edan de su cuerpo despu\u00e9s de ba\u00f1arse. Sin embargo, esos hombres desconfiaban de ella e imaginaban que ten\u00eda amantes en la costa, por lo que salieron a espiarla: al constatar que la mitad de su cuerpo se convert\u00eda en pez y de d\u00f3nde sal\u00eda la comida, enfurecieron y la golpearon, desterr\u00e1ndola de la regi\u00f3n. Todos los <em>Apanchamej<\/em> o \u201cDue\u00f1os del Agua\u201d (rayos, truenos, nubes y viento) la protegieron y llevaron a la costa de Tuxpan, donde algunos relatos ubican su actual residencia. Aquellos hombres pagaron su osad\u00eda con sequ\u00edas, ahogamientos y enfermedades \u201cacu\u00e1ticas\u201d como el sarampi\u00f3n, la rub\u00e9ola, la varicela, tos y gripe. Usualmente a la Sirena se le considera ben\u00e9vola pero puede atacar a las personas si \u00e9stas no le hacen ofrenda, por lo que es tambi\u00e9n temida.<br \/>\n.<br \/>\n.<br \/>\n.<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">Bibliograf\u00eda<\/span><\/strong><br \/>\n<strong>B\u00e1ez-Jorge, F\u00e9lix<\/strong>. <em>Los oficios de las diosas (dial\u00e9ctica de la religiosidad popular en los grupos indios de M\u00e9xico)<\/em> , Universidad Veracruzana, M\u00e9xico, 1988.<br \/>\n<strong>Gonz\u00e1lez, Mauricio<\/strong> y <strong>Medell\u00edn, Sof\u00eda.<\/strong> <em>Agua y Diversidad cultural \u201cLos ropajes del agua: Aproximaciones a los cuerpos de agua entre los Nahuas de la Huasteca\u201d<\/em>.<br \/>\n<strong>Zolla, Carlos<\/strong>,<em> et. al<\/em>. \u201cMedicina tradicional y enfermedad\u201d, en <em>Medicina tradicional y enfermedad<\/em>, CIESAS, M\u00e9xico, 1988, pp. 9-31.<\/p>\n<p>.<br \/>\n.<br \/>\n.<br \/>\n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ren\u00e9 Esteban Trinidad Orientaci\u00f3n en Lenguas Estudiante, Sexto Semestre UVI Huasteca . \u201cLas deidades no bajan de los cielos, ascienden a ellos desde la tierra para supuestamente, proyectar desde ah\u00ed sus poderes imaginados\u201d. 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