{"id":22,"date":"2019-02-13T12:32:44","date_gmt":"2019-02-13T18:32:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.uv.mx\/personal\/efortiz\/?p=22"},"modified":"2021-07-20T12:24:33","modified_gmt":"2021-07-20T17:24:33","slug":"22","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/efortiz\/2019\/02\/13\/22\/","title":{"rendered":"Mi vida en la Literatura"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.uv.mx\/personal\/efortiz\/files\/2019\/02\/Mi-vida-en-la-literatura.docx\">Mi vida en la literatura<\/a><\/p>\n<p><strong>Mi vida en la Literatura*<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>(\u201cThose where the days, my friends\u2026\u201d)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Para Mario Mu\u00f1oz, en memoria de los d\u00edas<\/p>\n<p>Quisiera agradecer de una manera nada ret\u00f3rica al Comit\u00e9 de Festejos del cincuentenario de la Facultad de Letras la invitaci\u00f3n para integrar esta mesa en la que participo, debo admitirlo, no sin desconcierto. Cuando me anunciaron el t\u00edtulo, \u201cLiteratura y vida\u201d no supe bien a bien de qu\u00e9 se trataba. Consult\u00e9, como desde a\u00f1os suelo hacer, con Esther Hern\u00e1ndez Palacios, pero sus expectativas me resultaban distintas. \u00bfC\u00f3mo insertarme en una reflexi\u00f3n acerca de lo que la literatura ha significado en mi existencia sin tener que recurrir a las p\u00e1ginas del diario \u00edntimo o a las escenas de un performance exhibicionista? Y a final de cuentas, decid\u00ed improvisar este breve texto, que es una combinaci\u00f3n de ambas posibilidades. Lo agradezco doblemente, porque mi existencia ha corrido de manera paralela a la de esta Facultad. Siete veces he egresado de ella; y a\u00fan cuando no nac\u00ed entre libros, como mi ilustre y querida asesora, aqu\u00ed a mi lado, la tradici\u00f3n familiar contaba con antecedentes que, aunque poco notorios, dejaron por all\u00ed diseminados por el piso en alg\u00fan instante de mi vida algunos textos y tuve que tropezar, necesariamente, con ellos. De all\u00ed que mis intenciones originales de estudiar agronom\u00eda o arqueolog\u00eda hayan venido a dar, sin met\u00e1fora de por medio, al suelo, que es el lugar de donde no podr\u00eda dejar de pasar con cualquiera de esas otras opciones profesionales. La presencia en casa de mi abuela, de los compa\u00f1eros de clase de mis t\u00edos Ren\u00e9 y Edith Ortiz Amezcua constituyen, por ende, mis primeras graduaciones de la Facultad; la primera, en julio de 1968, a\u00f1o en que acud\u00ed como curioso a los m\u00edtines en la Plaza Lerdo, y la segunda en 1973.<\/p>\n<p>La literatura no lleg\u00f3 a m\u00ed como acto placentero, y lamento en demas\u00eda no compartir esa situaci\u00f3n con muchos de ustedes. Para m\u00ed, la lectura fue una suerte de terapia contra la soledad. La separaci\u00f3n de mis padres, la inserci\u00f3n en un mundo de adultos universitarios pero que, a final de cuentas, no era mi hogar, me hizo refugiarme en lo que hallaba a mi paso: Las aventuras de Tom Sawyer, El \u00e1rbol de la ciencia, Bajo las ruedas, Nada, Pedro P\u00e1ramo, novelas que me ofrec\u00edan la experiencia de otros hu\u00e9rfanos y seres solitarios, ni m\u00e1s ni menos como yo. Sus soledades fueron las m\u00edas. Y me acostumbr\u00e9 tanto a ellas, luego de releer una y otra vez esas amargas experiencias, que las convert\u00ed en un modus vivendi, para satisfacci\u00f3n de Marthe Robert y todos sus ep\u00edgonos psicoartistas.<\/p>\n<p>Mi inherente lentitud mental y mi escasa capacidad para discriminar las situaciones parad\u00f3jicas propiciaron que, al mismo tiempo, me afiliara al entonces todav\u00eda clandestino Partido Comunista Mexicano y me inscribiera en la Facultad de Letras. Craso error que deb\u00ed sobrellevar muchos a\u00f1os: entre el sentido comunitario, populista y fraterno que me llevaba al primero y el individualismo a que me invitaba la segunda, parec\u00eda no haber reconciliaci\u00f3n. Mi proverbial rebeld\u00eda no s\u00f3lo me provoc\u00f3 desaguisados p\u00fablicos, sino que me priv\u00f3 de algo m\u00e1s que literatura y que lamentar\u00e9 toda la vida, la amistad de Mario Mu\u00f1oz. Convencido de que estaba inscrito en una carrera de obst\u00e1culos, decid\u00ed volver a mi intenci\u00f3n original de estudiar antropolog\u00eda; de ese intento conservo s\u00f3lo grandes y entra\u00f1ables amigos, Anselmo, Jos\u00e9 Luis, X\u00f3chitl, los hermanos L\u00f3pez Obrador. Curiosamente, la Beta (Elizabeth Corral), aqu\u00ed presente, hizo el recorrido inverso: de ser musa inspiradora en las aulas de la facultad de Antropolog\u00eda, decidi\u00f3 hacer el posgrado en Letras. Si hubiese asimilado la estricta observancia a que nos hac\u00eda proclive el Maestro Manuel Sol, hubiera concluido ambas carreras pero eran tiempos de holganza, y me gan\u00f3 m\u00e1s la bohemia que el compromiso en los estudios. El festejo de los veinte a\u00f1os de la carrera de Letras provoc\u00f3, de alguna manera, mi reconciliaci\u00f3n con ella. En aquella ocasi\u00f3n, invitamos a esta flamante y reci\u00e9n estrenada Unidad de Humanidades, que a\u00fan no contaba con Auditorio, a Jos\u00e9 Pascual Bux\u00f3, No\u00e9 Jitrik, Ra\u00fal Dorra y Guadalupe Garc\u00eda Castro, reci\u00e9n egresada y que todav\u00eda es, en muchos sentidos, mi \u00eddolo, a una mesa redonda que retomaba el espinoso \u00e1ngulo de la funci\u00f3n social de la carrera de Letras. Se dijo mucho y muy brillante, se habl\u00f3 de compromiso social, de que probablemente fu\u00e9semos unos buenos para nada pero, si el Alzheimer me lo permite, creo que lo m\u00e1s relevante que se dijo en esa ocasi\u00f3n es que consiste ni m\u00e1s ni menos que en ense\u00f1ar a leer y escribir, tarea en la que el Estado invierte gruesas sumas sin alcanzar su prop\u00f3sito. Porque aprender a leer implica algo m\u00e1s que solamente leer. Leer es tomar conciencia, abrir los ojos y saber que hay un di\u00e1logo subtendido y que necesitas saber con quien dialogas, qu\u00e9 te propone el autor, desde qu\u00e9 punto de vista, con que intenci\u00f3n. Y t\u00fa debes estar preparado para responder. Y escribir no simplemente significa trazar letras; implica reconocer la existencia digna y pulcra de un idioma, no aperturar o accesar la comunicaci\u00f3n, como hoy est\u00e1 en boga. Aquellas definiciones en apariencia tan simples, pactaron mi reconciliaci\u00f3n con la carrera de Letras. Conclu\u00ed mis estudios de manera irregular con mi generaci\u00f3n, la tercera, toda ella brillante, de la que forman parte escritores (Samuel Walter Medina, Miguel Molina y Chac\u00f3n, \u00c1ngel Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez) investigadores (Ang\u00e9lica Prieto Inzunza), profesores universitarios (Andrea Leticia Ram\u00edrez, Cristina Triana), editores (Magdalena Cabrera), periodistas (Sergio Gonz\u00e1lez Levet, Arturo Reyes Isidoro), cronistas y pr\u00f3ceres locales (Miguelito Cuevas) e, incluso, socialit\u00e9s (Valentina Pabello). Deb\u00ed volver, ya casado. En esta ocasi\u00f3n, la necesidad de contar con un t\u00edtulo me hizo atender con mayor comedimiento las reglas y, al fin, egres\u00e9 por cuarta vez.<\/p>\n<p>Si bien mi campo de trabajo fue inicialmente la comunicaci\u00f3n, poco a poco la docencia me fue ganando. Mi estancia como profesor en Chiapas (1984-1986) fue quiz\u00e1s la puerta de acceso a esta facultad, y con ella, a mi quinta graduaci\u00f3n. Me inaugur\u00e9 como profesor de profesores: de Jos\u00e9 Luis Mart\u00ednez Su\u00e1rez, los \u201cRatones de papel\u201d, Montserrat Z\u00fa\u00f1iga. Aprend\u00ed con ellos, aprend\u00ed de ellos y esta fue quiz\u00e1s la experiencia que sell\u00f3 mis nexos con la Facultad. Conclu\u00ed la Maestr\u00eda en Literatura Mexicana, y a\u00f1os m\u00e1s tarde, el Doctorado en Humanidades. De todas estas experiencias por las que he pasado, unas amargas, dram\u00e1ticas; las otras, de convivencia y fraternidad, rescato una experiencia esencial: ejercer la docencia en literatura me abri\u00f3 la posibilidad de convivir con diversas generaciones, gestar nuevas amistades, mantener a mi lado a todas aquellas personas que han ido aparej\u00e1ndose a mi lado durante tantas y sucesivas graduaciones.<\/p>\n<p>Concluyo. Desde aquel momento en que pis\u00e9 el umbral de la Facultad de Letras, en el hist\u00f3rico inmueble de Ju\u00e1rez No. 55, enfundado en pantal\u00f3n de mezclilla y huaraches de llanta, eso s\u00ed, con calcetines de color apropiado, y que Jos\u00e9 Luis Mart\u00ednez Morales, con ese dejo paternal que lo caracteriza, me advirtiera: \u201cTe est\u00e1s dejando llevar por el medio ambiente. \u00a1Ten cuidado!\u201d, intu\u00ed que la literatura hab\u00eda dejado de ser para m\u00ed una actividad solitaria, ejercida en el sombr\u00edo y vetusto jard\u00edn o en la soledad de mi cuarto, en la antigua casa de mi abuela, que sobrevive todav\u00eda al paso de los a\u00f1os, en la remozada calle de Ju\u00e1rez. Aquella casona en cuyas sonadas fiestas conoc\u00ed a los alumnos de Letras, siendo yo casi un ni\u00f1o. Desde entonces, insisto, la literatura se convirti\u00f3 en un espacio de comuni\u00f3n con otros tantos solitarios, amigos de las letras, con quienes me unen muchos buenos y malos recuerdos. A final de cuentas, somos como una buena y bonita familia: nos sonre\u00edmos, sin dejar de tirarnos pataditas a la espinilla por debajo de la mesa. Pero una sola palabra basta para abrir nuevamente estos espacios de encuentro y de convivencia, gestados por mediaci\u00f3n de unos cuantos vocablos trazados en el papel. Como asegurara Hamlet, nuestro destino estar\u00e1 trazado siempre por \u201cpalabras, palabras, solamente palabras\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Mesa de Investigaci\u00f3n en lengua y Literatura. Primer foro de egresados de la Facultad de Letras espa\u00f1olas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi vida en la literatura Mi vida en la Literatura* &nbsp; (\u201cThose where the days, my friends\u2026\u201d) Para Mario Mu\u00f1oz, en memoria de los d\u00edas Quisiera agradecer de una manera nada ret\u00f3rica al Comit\u00e9 de Festejos del cincuentenario de la Facultad de Letras la invitaci\u00f3n para integrar esta mesa en la que participo, debo admitirlo,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2025,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-miblog"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/efortiz\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/efortiz\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/efortiz\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/efortiz\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/efortiz\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/efortiz\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/efortiz\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22\/revisions\/32"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/efortiz\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/efortiz\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/efortiz\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}