{"id":308,"date":"2015-10-23T20:09:52","date_gmt":"2015-10-24T01:09:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.uv.mx\/personal\/racmartinez\/?p=308"},"modified":"2016-04-19T15:13:46","modified_gmt":"2016-04-19T20:13:46","slug":"perdida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/racmartinez\/2015\/10\/23\/perdida\/","title":{"rendered":"Perdida"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt\">En el fondo el suspenso de las pel\u00edculas de Alfred Hitchcock quiso mostrarnos los disfraces que utiliza la civilizaci\u00f3n para ocultar los aut\u00e9nticos rostros de la humanidad explotando, precisamente, las virtudes y defectos del c\u00f3digo cinematogr\u00e1fico. Sobre todo su etapa en tecnicolor le permiti\u00f3 a Hitchcock, como lo propio hizo Stanley Kubrick con la m\u00fasica cl\u00e1sica \u2013Beethoven en <em>Naranja mec\u00e1nica<\/em> y Strauss para<em> 2001: odisea del espacio<\/em>-, contrapuntear el efecto est\u00e9tico con los contenidos y as\u00ed sacar a luz la verdad en un tercer momento donde la s\u00edntesis involucra al espectador.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">En silencio, como naturalizada, en la obra de Hitchcock transcurre la maldad humana, mientras que su empaque, su representaci\u00f3n, tiene los colores adecuados para una m\u00edmesis entre civilizaci\u00f3n y el <em>kitsch<\/em> del <em>american way of life<\/em>, como en <em>Los p\u00e1jaros<\/em> sucede con la Melanie Daniels que la viste y peina el demiurgo Hitchcock como anzuelo de comedia rom\u00e1ntica para culminar en un perverso relato de terror omnipresente nunca explicado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">Pocos recuerdan que Melanie Daniels fuese la hija de un magnate period\u00edstico de la ciudad de San Francisco y, a cambio, en la memoria f\u00edlmica est\u00e1 la duda si ella fue el motivo de la rebeli\u00f3n de <em>Los p\u00e1jaros<\/em> \u2013la Naturaleza irritada con la Bruja-, quiz\u00e1s en una de las acusaciones m\u00e1s mis\u00f3ginas de la historia del cine junto a <em>El anticristo<\/em> de Lars Von Trier.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/cdn2.granadadigital.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/perdida.jpg\" alt=\"\" width=\"425\" height=\"276\" \/><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">Nada nuevo tal vez frente a lo que hace cotidianamente la gran literatura, por ejemplo, salvo que Hitchcock transform\u00f3 su prop\u00f3sito en arte dentro de un g\u00e9nero como el thriller que muchas veces fue vilipendiado. Y nada nuevo ser\u00eda, si no fuese porque la contundencia de Hitchcock lleg\u00f3 a niveles de composici\u00f3n perfecta en un universo de vigilia que s\u00f3lo vemos en el atormentado psicologismo de Ingmar Bergman y en cierta etapa chocarrera surrealista de Luis Bu\u00f1uel.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">Hoy en d\u00eda, y como parte del di\u00e1logo entre la alta cultura y la comunicaci\u00f3n de masas, tenemos muestras cada vez m\u00e1s profusas tanto en calidad como en cantidad, de esos rostros humanos, ambiguos y contradictorios que se dan en la sociedad contempor\u00e1nea \u2013ya hemos reconocido en otros espacios los aportes que en este sentido ofrecen las series de televisi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\"><em>Perdida<\/em> es uno de esos ejercicios que derivan del cine de Hitchcock, incluso, de forma deliberada. El director David Fincher, quiz\u00e1s el estilista m\u00e1s importante en el cine estadunidense \u2013<em>Zodiaco<\/em>, <em>La red social<\/em> o <em>Seven<\/em>-, afirma que parti\u00f3 de las premisas de <em>V\u00e9rtigo<\/em>, la pel\u00edcula que, dicen los especialistas, es la obra maestra de Hitchcock. Aunque vale la pena la aclaratoria que <em>Perdida<\/em> no es un remedo de <em>V\u00e9rtigo<\/em> tipo <em>Malicia<\/em> de Harold Becker ni es el extra\u00f1o calco de <em>Psycho<\/em> de Gus Van Sant.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">Fincher plantea a su modo la doble faceta de un personaje para mostrarnos los disfraces de la civilizaci\u00f3n que tanto desvel\u00f3 Hitchcock. Es m\u00e1s que obvio se\u00f1alar que Fincher moderniza los mecanismos de consenso de la civilizaci\u00f3n en su actualidad m\u00e1s globalizada que la de Hitchcock, al incluir la presencia desatada de los medios masivos de informaci\u00f3n como jueces impulsores de la correcci\u00f3n pol\u00edtica.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\"><span style=\"line-height: 23.2px\">El desmonte en ambos casos, tanto en <\/span><em>V\u00e9rtigo<\/em><span style=\"line-height: 23.2px\"> como en <\/span><em>Perdida<\/em><span style=\"line-height: 23.2px\">, se da a partir de una transici\u00f3n del car\u00e1cter de los personajes cubierta con un velo de misterio donde se suspende el mundo axiol\u00f3gico \u2013las razones del Mal subvierten cualquier justificaci\u00f3n de los hechos-, circunstancia que nos adentra a una atm\u00f3sfera de incertidumbre y complejidad por supuesto. El resto, formalmente, es v\u00e9rtigo puro.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">En <em>V\u00e9rtigo<\/em> Kim Novak interpreta un doble papel: a la melanc\u00f3lica Madeleine Elster, aristocr\u00e1tica, y a Judy Barton, mundana, que ya no responde al fetichismo objetal del impotente detective Scottie que a\u00f1ora la elegancia y el tocado de Madeleine. Y en <em>Perdida<\/em> Amy tambi\u00e9n es una mujer con una dualidad extrema aunque sea ella misma: por un lado es la autora betsellera de libros para ni\u00f1os, cierto, un modelo <em>cool<\/em> tras cinco a\u00f1os de matrimonio, ideal, con su apariencia liberal de pensamiento y su desinhibida carga er\u00f3tica; y, por otro, tenemos a una sorprendente psic\u00f3pata que es un monstruo familiarista capaz de las m\u00e1s retorcida acci\u00f3n para preservar, a toda costa, precisamente, a su familia \u2013inclusive con una violencia expl\u00edcita poca vista para una mujer.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">Podr\u00edamos estar hablando de Amy como si fuera una extensi\u00f3n a su vez de aquella Kathleen Turner en <em>Serial mom<\/em> de John Waters o de Nicole Kidman, la lectora del estado\u00a0del tiempo de <em>Todo por un sue\u00f1o<\/em> del ya citado Van Sant. Hay todav\u00eda m\u00e1s un pu\u00f1ado de mujeres psic\u00f3patas en <em>Atracci\u00f3n fatal<\/em> de Adrian Lyne, <em>Mujer soltera busca<\/em> de Barbet Schroeder o simplemente recurramos a un ya un cl\u00e1sico entre nosotros, Clint Eatswood, que con <em>Play misty for me<\/em> dej\u00f3 testimonio de los trastornos por una obsesi\u00f3n sexual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">Pero la diferencia del personaje de Amy con todas ellas es que su director no la enloquece ni le corta abruptamente su prop\u00f3sito psic\u00f3pata \u2013que le metiese a un final tr\u00e1gico. <em>Perdida<\/em> se detiene en una s\u00e1tira que m\u00e1s bien recuerda al Robert Zemeckis de <em>La muerte le sienta bien<\/em> y se deleita con un tercer momento en la cinta, digno del m\u00e1s cruel humor negro. Este tercer momento disipa el suspenso por completo, ya encontraron a Amy y se impone la correcci\u00f3n pol\u00edtica, y entonces se dispone a ubicarnos en el aut\u00e9ntico terror: dejarnos pl\u00e1cidamente en el triunfo de la m\u00e1scara, donde la civilizaci\u00f3n tiene su m\u00e1s reconfortante estadio, la familia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">Y Fincher adem\u00e1s lo hace con el\u00edptica maestr\u00eda sabedor de los niveles de composici\u00f3n de quien emula \u2013de Hitchcock. Sab\u00edamos c\u00f3mo construye atm\u00f3sferas Fincher: <em>Seven<\/em>, <em>El club de la pelea<\/em> y la mencionada <em>Zodiaco<\/em> son ejercicios supremos donde el aire pesa con gris\u00e1cea neutralidad. Sin embargo ahora da la casualidad que pone en el c\u00e9nit todo lo que est\u00e9 a su alcance en la narrativa. Por ello <em>Perdida<\/em> es lo m\u00e1ximo que ha realizado Fincher con una Amy que genera v\u00e9rtigo: ya sea en la cama o con arma punzocortante.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el fondo el suspenso de las pel\u00edculas de Alfred Hitchcock quiso mostrarnos los disfraces que utiliza la civilizaci\u00f3n para ocultar los aut\u00e9nticos rostros de la humanidad explotando, precisamente, las virtudes y defectos del c\u00f3digo cinematogr\u00e1fico. 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