{"id":314,"date":"2015-11-30T11:11:56","date_gmt":"2015-11-30T17:11:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.uv.mx\/personal\/racmartinez\/?p=314"},"modified":"2016-04-19T15:09:10","modified_gmt":"2016-04-19T20:09:10","slug":"dale-vacaciones-a-tu-egola-insaciabilidad-de-marco-tulio-aguilera-garramuno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/racmartinez\/2015\/11\/30\/dale-vacaciones-a-tu-egola-insaciabilidad-de-marco-tulio-aguilera-garramuno\/","title":{"rendered":"Dale vacaciones a tu ego La insaciabilidad de Marco Tulio Aguilera Garramu\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"http:\/\/i.oem.com.mx\/52ed68c7-d670-4b7b-92be-bef2af7bc994.jpg\" alt=\"\" width=\"406\" height=\"338\" \/><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\">El escritor colombiano Marco Tulio Aguilera Garramu\u00f1o desaf\u00eda en <em>La insaciabilidad<\/em> las inercias de un <em>establishment<\/em> cultural que se dedica a administrar lo correctamente aceptable en los \u00e1mbitos est\u00e9tico, moral y pol\u00edtico en una ciudad como Xalapa. Adem\u00e1s, la novela no s\u00f3lo es un ejercicio literario al seguir las premisas de Vladimir Nabokov, quien privilegi\u00f3 la estructura al orden de las ideas, tambi\u00e9n es un cuestionamiento metadiscursivo acerca del valor del arte.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">La cosa no es tan f\u00e1cil de fraguar, si consideramos que el escritor de marras purga penitencia en una ciudad que no ofrece espacios plenamente libres de las redes de poder que se tejen entre la cultura, la educaci\u00f3n y los gobiernos. Por eso, tal vez, se justifique y explique la virulencia de un personaje <em>maldito<\/em> que Garramu\u00f1o antepone para fanfarronearle a la crema y nata de una acr\u00f3polis con \u00ednfulas de cl\u00e1sica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">Lo que hace Marco Tulio es ocupar al sarcasmo como herramienta para desempe\u00f1ar su misi\u00f3n de esteta, como Sime\u00f3n, pero el de Aguilera parado en una tablilla burocr\u00e1tica cuasi inm\u00f3vil y cuyo centro de gravedad surrealista es el caf\u00e9 La Parroquia. No se pone en papel de serio para encarar este remedo de taberna del Quijote de Cervantes en donde todo lo improbable es una divertida casualidad. No hay, como dice Milan Kundera acerca de la novela, un pacto de verosimilitud en la literatura y las coincidencias son m\u00e1s que fortuitas a manera de un <em>vaudeville<\/em>. Estamos s\u00ed, utilizando la definici\u00f3n del autor de <em>La insoportable levedad del ser<\/em>, para entender un libro uni\u00f3n de estilo fr\u00edvolo y tema de gravedad, relato de la terrible insignificancia de los dramas sucedidos en la cama y en la escena de la Gran Historia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">Bajo este esquema te\u00f3rico-est\u00e9tico <em>La insaciabilidad<\/em> se ubica en la m\u00e1s filosa de las paradojas: para qu\u00e9 sirve el arte, para qu\u00e9 diablos se utiliza a la literatura en tiempos donde la vida carece de significados ulteriores al tiempo que el protagonista busca compulsivamente publicar sus textos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">Para Aguilera no es f\u00e1cil la respuesta aunque, en principio, como buen esteta que es, por supuesto que tiene sentido la literatura. Su literatura ronda la liviandad y evita endilgarle compromisos a la trama, de no de cargarle las tintas al escritor; como buen \u00e9mulo de Nabokov, sostiene que la prioridad es el estilo. Ventura profesa los conceptos de Nabokov quien afirm\u00f3 que la esencia es la estructura literaria y las grandes ideas son bazofia. De ah\u00ed que decida escoger de h\u00e9roe a Sime\u00f3n el estilista. Hay una filosof\u00eda en <em>La insaciabilidad<\/em>, s\u00ed, que recupera pragm\u00e1ticamente frases y no asume nunca dogmas. Lo que se hace, seg\u00fan esta praxis venturiana, es captar determinados planos accesibles y pescar en aguas superficiales en vez de asfixiarse en aguas profundas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">En <em>La insaciabilidad <\/em>se percibe a leguas que el estilo va primero porque su novela est\u00e1, ahora s\u00ed, celosamente redactada, revisada, lista, sin los<em> c<\/em><em>horizos <\/em>literarios (que as\u00ed califica el escritor colombiano a la paja descriptiva del <em>boom<\/em> latinoamericano).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">En este contexto habr\u00eda que interpretar el histrionismo de Aguilera que, como hombre de letras y narrativa individual, asume para levantar las naguas de una sociedad que todav\u00eda se muerde el rebozo. Para Marco Tulio la arrogancia es un m\u00e9todo; considero su egolatr\u00eda como v\u00f3rtice de un personaje que ha soportado una hegemon\u00eda cultural en Xalapa de caracter\u00edsticas provinciales, conservadoras en extremo, que rinde pleites\u00eda a sus cabezas intelectuales -los sabios de la Atenas, que ironiza Garramu\u00f1o-, por llamarles de alguna manera, y que son premiados con el confort de las instituciones p\u00fablicas no obstante su contribuci\u00f3n a desentra\u00f1ar los meandros de la vida a trav\u00e9s del arte haya sido reducida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\"><span style=\"font-size: 10pt\">Para ahondar en la paradoja Garramu\u00f1o tampoco esconde sus faros literarios. Insiste Ventura durante toda la saga su admiraci\u00f3n por Henry Miller; y, en efecto, el tr\u00e1nsito de Ventura en La Parroquia y en La Tasca recuerda precisamente el horizonte de Miller en <em>Plexus<\/em>. Luego nos plantea en alto contraste la disipada vida de Ventura en un pueblo como Xalapa frente al desbordante mundo nocturno del Par\u00eds del propio Miller en <em>Tr<\/em><em>\u00f3<\/em><em>pico de c<\/em><em>\u00e1<\/em><em>ncer<\/em>. No es lo mismo festejar un triunfo en la Xalapa de los ochenta con un vino de Calafia comprado en las tristes tienduchas de abarrotes en el Cerro de Macuilt\u00e9petl que celebrar con prostitutas en Montparnasse. Ventura aspira a constituirse en esa alma negra llena de escritores, de un gran esp\u00edritu junto a Fi\u00f3dor Dostoievski y el citado Miller. De ah\u00ed que Ventura diga: \u201cEl vicio de la trascendencia le molesta. Nada de epopeyas, humildad, humildad\u201d (127).<\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\"><strong>Genio y camorra<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">Ahora bien, el otro lado de la paradoja de este colombiano es que no puede reprimir su naturaleza camorrera. \u00c9l es cr\u00edtico ac\u00e9rrimo y no podr\u00eda acostumbrarse a ser manso, a domesticar la mala bestia que es y alinearse al grupo de mafiosos y mediocres funcionarios culturales que denuncia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">La furia de Ventura, su <em>alter ego<\/em>, se descarga en cualquier momento de exhibici\u00f3n. En la radio es entrevistado por el m\u00edtico conductor Chech\u00e9 donde -el autor reconoce-, dice unas cuantas burradas para provocar \u2013otra vez en congruencia con su personaje-, como tener un cuerpo perfecto y que el mundo que lo rodea, o sea Xalapa, es un desierto lleno de pollinos. Ventura construy\u00f3 una especie de molino con el que lucha sin cesar: la ciudad se va en contra del escritor perverso que tampoco se sabe comportar en p\u00fablico y los sacrosantos lugares de hegemon\u00eda cultural lo linchan, ya sea en los caf\u00e9s, los antros o los medios de comunicaci\u00f3n; en este tenor el complot llega a extremos grotescos donde los <em>enfermos <\/em>de La Parroquia le recomiendan a Ventura: dale vacaciones a tu ego.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\"><span style=\"font-size: 10pt\">Sabe Ventura, no obstante, que estos delirios de grandeza eran nada m\u00e1s eso, amagos, no delirios, sino parte de un personaje que se solaza con una venganza simb\u00f3lica en contra de la Xalapa casposa. No oculta sus emulaciones porque no son fusiles arteros; m\u00e1s bien, como un gran lector que es Marco Tulio, rinde homenaje a sus escritores favoritos. Y lo secundo porque, como no lo oculta, Ventura es capaz de aceptar que extrae escenas de <em>El amante de Lady Chatterley<\/em>, de los multicitados libros de Miller, <em>La divina comedia<\/em>, <em>Dafnis<\/em> y <em>Cloe. <\/em>Incluso en el fondo s\u00ed se halla humildad en <\/span><em><span style=\"font-size: 10pt\">La <\/span>insaciabilida<span style=\"font-size: 10pt\">d<\/span><\/em><span style=\"font-size: 10pt\">: \u201cLa Novela val\u00eda menos que el papel donde estaba escrita\u201d (442).<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">La se\u00f1ora Blaskowitz tambi\u00e9n le pone sendas lecciones a Ventura, su personaje. Una de ellas sin desperdicio: \u201cPiensas que todo es provisional, memorable, modelo degradado de otra vida y de otras escenas que nunca alcanzar\u00e1s. Eres incapaz de amar. Te falta humildad\u201d (189).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">Humildad que le llega v\u00eda incertidumbre, que lo tensa en todo momento, o m\u00e1s bien lo catapulta: el sentido aleatorio de la vida que se descubre como incontrolable a pesar de los patrones descubiertos en el arte. No siempre es igual, nada se repite, sino que hay variantes que, adem\u00e1s, no tienen una secuencia narrativa natural en donde se halle un planteo, un desarrollo y un final. Para Ventura el sentido podr\u00eda encontrarse hasta en la p\u00e1gina 143, o despu\u00e9s, y como en la vida, no sabemos si lo m\u00e1s trascendental o que nos dio mayor felicidad ya ocurri\u00f3 y no supimos interpretar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">Asimismo la humildad de Ventura se vislumbra con la sorna con que \u00e9l mismo se observa. Por ejemplo se compara en una balanza de egos con el pintor polaco Kristoff, delicioso lun\u00e1tico que aprende artes marciales y en pleno centro de Xalapa le ense\u00f1a c\u00f3mo salta impulsado con sus gl\u00fateos e inmediatamente proyecta en pleno rapto de optimismo irse a Europa, comprar una botella de champagne y descorcharla cuando su tren haya cruzado la frontera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">Con este panorama el episodio m\u00e1s precioso y revelador de <em>La insaciabilidad <\/em>es cuando La Fama asiste a la presentaci\u00f3n del libro de Ventura. Todo un \u00e9xito hab\u00eda sido la presentaci\u00f3n y La Fama se la pasa ensalzando el acontecimiento. La Fama se asoma al evento con su hocico de perro y su perfume de flores marchitas para picarlo, para justificar su distancia con Ventura: \u201cTe tuve abandonado por mucho tiempo pero aqu\u00ed estoy. Y ya vas a saber lo que puedo hacer por ti\u201d (486). A Ventura lo rodeaba el triunfo: Televisa y los peri\u00f3dicos culturales y La Fama en primera fila cruzada de pierna como un personaje de tango.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">\u201c\u00bfAlg\u00fan d\u00eda so\u00f1aste con tener el mundo a tus pies?\u201d (488), le dec\u00eda La Fama mientras le met\u00eda la mano en la entrepierna. Pero el escritor repara pues sabe que es parte de un rito social que se repite en cada presentaci\u00f3n cultural.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">Y es que despu\u00e9s de tanta ansia por publicar un libro, para tener sentido en la vida, el escritor advierte que no ha cambiado nada. No suceden cosas extraordinarias. M\u00e1s bien el escritor advierte que tras el rostro de la inocencia s\u00f3lo se esconde la m\u00e1s deplorable obscenidad -sentencia quiz\u00e1s exagerada, pero reveladora de su sensibilidad y \u00e9tica de vida. El sentido entonces ser\u00e1 un eterno c\u00edrculo, cuando menos para Marco Tulio es as\u00ed: seguir en la escritura con m\u00e1s de 20 libros, seduciendo, reencontrando en la paradoja literaria su insistente e insaciable apetito por el amor.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El escritor colombiano Marco Tulio Aguilera Garramu\u00f1o desaf\u00eda en La insaciabilidad las inercias de un establishment cultural que se dedica a administrar lo correctamente aceptable en los \u00e1mbitos est\u00e9tico, moral y pol\u00edtico en una ciudad como Xalapa. 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