{"id":328,"date":"2016-01-21T18:26:25","date_gmt":"2016-01-22T00:26:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.uv.mx\/personal\/racmartinez\/?p=328"},"modified":"2016-04-19T14:26:45","modified_gmt":"2016-04-19T19:26:45","slug":"el-crepusculo-de-la-broma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/racmartinez\/2016\/01\/21\/el-crepusculo-de-la-broma\/","title":{"rendered":"El crep\u00fasculo de la broma"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"line-height: 17.4px;font-size: 12pt\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"http:\/\/planetadelibrosmexico.com\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/La-fiesta-de-la-insignificancia-feature.jpg\" alt=\"\" width=\"326\" height=\"230\" \/>Para Milan Kundera,\u00a0<em>La fiesta de la insignificancia<\/em> no representa m\u00e1s que la confirmaci\u00f3n de sus tesis planteadas desde <em>La broma<\/em> all\u00e1 en 1967, novela inicial de su obra que, planteada a distancia a cerca de su medio siglo, abri\u00f3 la ventana para atisbar los rid\u00edculos errores del socialismo real con una sutil inteligencia para utilizar el sentido del humor como arma corrosiva para diluir el postulado del nacimiento de un hombre nuevo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">No me atrever\u00eda a afirmar que su \u00faltimo libro cierra un c\u00edrculo virtuoso de pensamiento favorable en torno al arte de la novela -substanciando la vida misma en su representaci\u00f3n mayor-, y sobre todo que fuera un colof\u00f3n a su misantrop\u00eda. Pero igual, su lectura obliga a recorrer todas sus novelas y relatos para advertir que estamos frente a un autor que, si bien no se extingue a pesar de sus ochenta y cinco a\u00f1os, s\u00ed se decanta en su forma denotando menos cansancio formal sino, en todo caso, demostrando una sabidur\u00eda que va de la m\u00e1xima al simbolismo sin ninguna petulancia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">Tenemos en <em>La fiesta de la insignificancia<\/em> al mismo demiurgo que se separa de los personajes. Como en el cap\u00edtulo sexto de <em>La insoportable levedad del ser<\/em>, donde Kundera hace un paro total para destazar a sus protagonistas y, lo m\u00e1s importante, para desplegar su provocador pensamiento acerca del <em>kitsch<\/em> con un manejo superior de la filosof\u00eda y las estrategias simb\u00f3licas de las religiones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">S\u00f3lo que ahora el demiurgo se torna m\u00e1s cr\u00edptico que de costumbre y nada m\u00e1s enuncia los elementos como en los primeros relatos de Franz Kafka. No llega la prosa de Kundera al aforismo, pero su fraseo es tan el\u00edptico, que su ahorro de tiempos muertos lo que ofrece son postales di\u00e1fanas -de abierta textura-, que te sorprenden por no esperar al secreto desvelado. Hay en <em>La fiesta de la insignificancia<\/em> un Milan para nada alambicado, lo muestra el propio cap\u00edtulo sexto en donde \u00abLa ca\u00edda de los \u00e1ngeles\u00bb exhibe el absurdo de la risa con un ostentoso Stalin, due\u00f1o de la escena, explicando la diferencia entre Kant y Shopenhauer (la diferencia, seg\u00fan esto, es la prevalencia de la voluntad por encima de una objetividad real).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/libcom.org\/files\/images\/history\/uncle-Joe.jpg\" alt=\"\" width=\"301\" height=\"227\" \/><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">Quiz\u00e1s estemos frente a su epitafio, \u00e9l mismo lo advierte: el chiste de las perdices marcar\u00eda el crep\u00fasculo de la broma, o el mundo de la posbroma. Stalin se re\u00fane con sus colaboradores para contarles la inveros\u00edmil historia de un cazador que recarga su escopeta y las perdices lo esperan para morir en fila -primero doce y luego se repite el n\u00famero. Kundera utiliza este episodio, y sobre todo la reuni\u00f3n con su politbur\u00f3 incluido Beria, Jrushchov y Kalinin, para ubicarnos en un sitio donde la tragedia y el horror se unen a lo m\u00e1s tierno del ser humano. Kundera evoca a Hegel para subrayar el infinito buen humor que va m\u00e1s all\u00e1 de la s\u00e1tira, la burla y el sarcasmo. El infinito buen humor puede observar la eterna estupidez de los hombres: como lo hace en <em>La fiesta<\/em> con Stalin y su s\u00e9quito.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">Ya Hegel hab\u00eda sido sobajado desde <em>La broma<\/em>, al presentar Kundera a Praga con un clandestino optimismo contrarrevolucionario. La tristeza interior y seriedad que oficialmente promulgaba el partido comunista para mantener y justificar la victoria de la clase obrera, para Kundera fueron el tel\u00f3n suficiente para desarrollar la serie de paradojas que, en esa novela, se despliegan en el marco de un mundano existencialismo juvenil. Pero m\u00e1s all\u00e1 de ello estaba la tensi\u00f3n fuerte entre la alegr\u00eda -m\u00e1s bien humor-, que se opon\u00eda al totalitarismo. Kundera en todo su discurso ha opuesto a la sentencia marxista, convertida en un evangelio, una condici\u00f3n humana repleta de dudas que niegan el debe ser colectivo. Individualmente rescat\u00f3 siempre la risa como sin\u00f3nimo de resistencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\"><span style=\"font-size: 10pt\">Aunque, para ser justos, restemos ambici\u00f3n ideol\u00f3gica a Kundera, que de verdad no la tiene, porque su ambici\u00f3n est\u00e1 en otra parte. La ambici\u00f3n del escritor es \u00e9sta, confesada en varios momentos: su reto es unir la extrema gravedad de las preguntas m\u00e1s trascendentales del hombre al extremo de la levedad. Esta combinaci\u00f3n, dice Kundera, revela la insignificancia de nuestros dramas en un escenario como la historia -insiste Kundera en la desmitificaci\u00f3n de los determinismos-, al final de la utop\u00eda como un divertido vodevil que representa en su reverso el triunfo de la taberna de Cervantes.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\">El humor que notamos en <em>La fiesta<\/em> de la insignificancia por supuesto sigue m\u00e1s pr\u00f3ximo de Rabelais. Recordemos que Kundera ha endechado a Europa su desconocimiento por la novela. Los europeos deber\u00edan leer en la novela su m\u00e1s relevante invenci\u00f3n -m\u00e1s bien, contribuci\u00f3n. Por ello antepone al resto de los eruditos a Rabelais que recorre y recurre a todo para saber si Panurgo debe casarse o no sin encontrar una respuesta posible. Despu\u00e9s Kundera resume el siglo\u00a0<span style=\"line-height: 23.2px\">XIX con el humorismo melanc\u00f3lico de Gogol, donde la gracia desemboca en aflicci\u00f3n. Y Kundera en <em>La fiesta de la insignificancia<\/em> no transita por el \u00e1nimo gogoliano sino m\u00e1s bien contin\u00faa una veta pantagru\u00e9lica.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\"><span style=\"font-size: 10pt\">Para mi gusto, est\u00e9 \u00faltimo libro tiene una estructura semejante a <em>La insoportable levedad del ser<\/em>. El cap\u00edtulo que precede a la conclusi\u00f3n, conlleva una atm\u00f3sfera brutal, como lo ser\u00edan los chistes de Stalin que hace sorna del mal urinario de Kalinin y de la supina ignorancia del soviet supremo. Este movimiento fortissimo, no tan cruel como \u00abLa gran marcha\u00bb de <em>La insoportable<\/em>, en <em>La fiesta de la insignificancia<\/em> se corona con un <em>adagio<\/em>: una atm\u00f3sfera de paz y compasi\u00f3n. A m\u00ed nunca se me ha olvidado la sonrisa de Karenin en La insoportable y ahora es dif\u00edcil ningunear la irreverente miada de un viejillo enjuto de barbilla puntiaguda en el Jard\u00edn de Luxemburgo de Par\u00eds. El crep\u00fasculo de la broma, o el mundo de la posbroma, no podr\u00eda exhibir inmejorable representaci\u00f3n del absurdo humano, como con esta despedida, cuando la calesa arranca y se aleja lentamente por una larga Alameda. Adi\u00f3s, \u00a1purga a los agelastas!<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para Milan Kundera,\u00a0La fiesta de la insignificancia no representa m\u00e1s que la confirmaci\u00f3n de sus tesis planteadas desde La broma all\u00e1 en 1967, novela inicial de su obra que, planteada a distancia a cerca de su medio siglo, abri\u00f3 la ventana para atisbar los rid\u00edculos errores del socialismo real con una sutil inteligencia para utilizar&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1532,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[35,33,24,23],"class_list":["post-328","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-miblog","tag-literatura","tag-narrativa","tag-novela","tag-resenas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/racmartinez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/328","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/racmartinez\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/racmartinez\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/racmartinez\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1532"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/racmartinez\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=328"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/racmartinez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/328\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/racmartinez\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=328"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/racmartinez\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=328"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/personal\/racmartinez\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=328"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}