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Necesario,
generar la alfabetización
científico-tecnológica: Hernanz Moral
Juan Carlos Plata |
Hace
falta una homogeneización en los flujos de comunicación,
para que la ciencia y la tecnología se integren a nuestro universo
simbólico, sepamos que es nuestra, podamos hacer cosas con
ella y nos permita ser una sociedad innovadora |
Ante
un mundo globalizado y competitivo, las instituciones de educación
superior tienen que ser las formadoras de capital humano –científicos,
artistas– que incorporen a su formación la carga simbólica
que tienen la ciencia y la tecnología en nuestras sociedades
modernas.
Según José Antonio Hernanz Moral, investigador del Instituto
de Filosofía de la UV, estas instituciones tienen que pensarse
a sí mismas como parte de su contexto para ser capaces de formar
profesionales competentes a la hora de resolver los problemas de sus
sociedades.
Al participar en la tercera Feria Tecnológica Universitaria,
Hernanz Moral dijo que “la alfabetización científico-tecnológica
busca que los ciudadanos sean usuarios inteligentes de la ciencia
y la tecnología. No consiste en saber apretar botones o en
entender cómo se utiliza un teléfono celular o cómo
la tecnología mejora una cierta producción agrícola,
sino que los individuos entiendan el entramado simbólico que
suponen las tecnologías habituales en la transformación
del mundo”.
Para ello, todas las instituciones, sobre todo las de educación
superior, deben ser gestoras de conocimiento, partiendo de que la
gestión es el conjunto de procesos y sistemas que permiten
que el capital intelectual de una organización, cualquiera
que sea, aumente de manera significativa su capacidad de resolver
problemas de manera eficiente, con el objetivo de generar ventajas
competitivas sostenibles en el tiempo. |
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José
Antonio Hernanz Moral.
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Durante
su conferencia “Alfabetización científico tecnológica:
reto para la transformación de la educación superior
en distribución social del conocimiento”, el investigador
aseguró que el impacto de la alfabetización científico-tecnológica
como eje de transformación de la educación superior
será tan importante como el que tuvo la imprenta en la transformación
del mundo occidental en el milenio pasado.
“Hace falta una homogenización en los flujos de comunicación
para que la ciencia y la tecnología, como sistema, se integren
a nuestro universo simbólico, para que sepamos que es nuestra,
podamos hacer cosas con ella y nos permita ser una sociedad innovadora,
capaz de resolver sus propios problemas de una forma protagónica”. |
Hernanz Moral señaló que ante esto, las organizaciones
deben estar preparadas para aprender, para educarse, para asumir el
conocimiento colectivo como algo que es fundamental para ellos, y
es que una organización con buenos niveles de comunicación
es una organización que aprende eficientemente.
El filósofo aseguró que la sociedad del conocimiento
es el concepto con el que podemos englobar la tendencia a situar a
la generación y aplicación de conocimientos en el sector
primario de la riqueza de las sociedades, por encima de la producción
industrial, ya que está claro que el sector que más
influye en la riqueza de los individuos es la generación de
conocimientos, que se expresa en patentes, innovaciones sociales y
tecnológicas.
“La riqueza no se deriva de la industria sino de la propiedad
intelectual, éste es el principal valor económico con
el que nos encontramos, y está ligado a la consolidación
del sistema científico y tecnológico. No es casualidad
que los países más industrializados sean los que están
dando mayor importancia a la investigación científica
y tecnológica, hemos pasado de la industrialización
a la post-industrialización”.
Dijo que la cosmovisión latinoamericana entiende que la ciencia
y la tecnología es de los otros, viene de fuera y que, por
lo tanto, tiene poco o nada que ver con nuestra realización
personal y económica.
“Hay una gran preocupación por saber por qué fracasa
el sistema tecnológico en México, es increíble
el esfuerzo en desarrollo tecnológico y humano en nuestro país
y, sin embargo, estamos continuamente ante el abismo del fracaso,
parece que no hay buena formación en ciencia, en tecnología,
no producimos patentes, estamos huérfanos de innovación
y ante un contexto homogenizador, globalizado, neoliberal, parece
que tenemos todas las de perder”. |
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