{"id":9877,"date":"2015-09-28T07:59:49","date_gmt":"2015-09-28T12:59:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/universo\/?p=9877"},"modified":"2015-10-26T19:05:52","modified_gmt":"2015-10-27T01:05:52","slug":"los-nuevos-primos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/universo\/general\/los-nuevos-primos\/","title":{"rendered":"Los nuevos primos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pps-series-post-details pps-series-post-details-variant-classic pps-series-post-details-25529\" data-series-id=\"364\"><div class=\"pps-series-meta-content\"><div class=\"pps-series-meta-text\">Esta entrada es parte 12 de 46 en la serie <a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/universo\/numero\/612\/\">612<\/a><\/div><\/div><\/div><div id=\"attachment_9842\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/universo\/files\/2015\/10\/Universo-612_Temis_012.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-9842\" class=\"size-medium wp-image-9842\" src=\"https:\/\/www.uv.mx\/universo\/files\/2015\/10\/Universo-612_Temis_012-300x216.jpg\" alt=\"Los hongos son primos en primer grado de los animales\" width=\"300\" height=\"216\" srcset=\"https:\/\/www.uv.mx\/universo\/files\/2015\/10\/Universo-612_Temis_012-300x216.jpg 300w, https:\/\/www.uv.mx\/universo\/files\/2015\/10\/Universo-612_Temis_012.jpg 722w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-9842\" class=\"wp-caption-text\">Los hongos son primos en primer grado de los animales<\/p><\/div>\n<p><strong><span style=\"font-size: 8pt\">Jorge Su\u00e1rez Medell\u00edn<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Uno de los aspectos m\u00e1s sorprendentes de la vida, tal y como la conocemos, es su casi infinita variabilidad. Cuando pensamos en organismos tan distintos como las bacterias, las sequoias, las cucarachas y los diputados, pareciera que no tienen nada en com\u00fan entre s\u00ed, aparte del obvio hecho de estar vivos. Pero si le dedicamos un poco m\u00e1s de tiempo y cabeza al an\u00e1lisis, podemos encontrar varias similitudes entre ellos, que van desde su composici\u00f3n qu\u00edmica en general (que var\u00eda un poco) hasta la presencia de ciertas v\u00edas metab\u00f3licas ampliamente extendidas.<\/p>\n<p>Sin embargo, la caracter\u00edstica m\u00e1s importante que compartimos con el resto de los seres vivos, es que todos utilizamos la misma mol\u00e9cula para transmitir nuestra herencia a las siguientes generaciones. Me refiero, por supuesto, al archifamoso \u00e1cido desoxirribonucleico (ADN).<\/p>\n<p>Si a usted como a m\u00ed, estimado lector, le gustan las series de televisi\u00f3n de g\u00e9nero polic\u00edaco, probablemente habr\u00e1 o\u00eddo hablar acerca de las pruebas de ADN que se usan tanto en la ficci\u00f3n como en la realidad para muchas cosas, incluyendo la determinaci\u00f3n de la paternidad biol\u00f3gica de los ni\u00f1os en aquellos casos en donde exista la duda.<\/p>\n<p>Efectivamente, comparando la secuencia de nucle\u00f3tidos (es decir, los eslabones que constituyen la cadena de ADN), es posible definir si dos personas pertenecen a la misma familia o no, lo cual adem\u00e1s de ser muy \u00fatil a la hora de asignar herencias y pensiones alimenticias, tambi\u00e9n nos ayuda a entender nuestro parentesco con miembros de otras especies.<\/p>\n<p>Tal vez le parezca extra\u00f1a la sola idea de que usted o yo pudi\u00e9ramos tener alguna relaci\u00f3n de parentesco con una cebolla o un margarit\u00f3n, pero debo informarle que todos los seres vivos descendemos de un antepasado com\u00fan y, por consiguiente, todos somos parientes en mayor o menor grado. Eso s\u00ed, algunas ramas del clan se encuentran bastante alejadas de nosotros, como ocurre por ejemplo con las algas verde-azules, lo cual no quita que \u2013como dice el refr\u00e1n\u2013 al fin y al cabo \u00abtodo quede en familia\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora bien, as\u00ed como todos tenemos alg\u00fan familiar que a pesar de ser consangu\u00edneo no se nos parece en nada (o en su defecto, se parece m\u00e1s bien al lechero), resulta que nuestra relaci\u00f3n de parentesco con algunos grupos de organismos muy distintos a nosotros es mucho m\u00e1s cercana de lo que se cre\u00eda.<\/p>\n<p>Tomemos como ejemplo a los hongos. Tradicionalmente se pensaba que eran un grupo de plantas que en alg\u00fan momento de la evoluci\u00f3n hab\u00edan perdido su capacidad de fotosintetizar, por lo que eran estudiados por una rama de la bot\u00e1nica. A mediados del siglo pasado se descubri\u00f3 que aparte del hecho de ser inm\u00f3viles, no ten\u00edan pr\u00e1cticamente nada en com\u00fan con los miembros del reino vegetal, y hasta fueron clasificados en un grupo aparte conocido como reino fungi. Sin embargo, al aplicar t\u00e9cnicas de an\u00e1lisis gen\u00e9tico an\u00e1logas a las pruebas de paternidad a las que nos referimos m\u00e1s arriba, result\u00f3 evidente que nuestra idea de su \u00e1rbol geneal\u00f3gico era bastante incompleta.<\/p>\n<p>Para empezar, no todos los organismos que parecen hongos son parientes directos. Algunos como el par\u00e1sito de las papas Phytophthora infestans (responsable de la gran hambruna ocurrida en Irlanda entre 1845 y 1849, y al cual hemos hecho referencia en otro art\u00edculo de esta serie), a pesar de tener toda la pinta de hongos, son en realidad familiares cercanos tanto de las min\u00fasculas diatomeas que forman el fitoplancton, como de los sargazos gigantes Macrocystis pyrifera.<\/p>\n<p>Y lo que es m\u00e1s sorprendente a\u00fan, los hongos verdaderos como los champi\u00f1ones, las levaduras y el huitlacoche, no s\u00f3lo no son vegetales como se pensaba, sino que son de hecho primos en primer grado de los animales. Dicho en otras palabras, tanto las setas, las orejas de palo y los mohos como los escarabajos, los ratones y, por qu\u00e9 no decirlo, hasta usted y yo, pertenecemos a un grupo de organismos conocido como Opistocontos.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n lo hubiera pensado? Ahora resulta que hasta la roya del caf\u00e9 es nuestra prima. En fin, como dice otro refr\u00e1n, \u00absucede hasta en las mejores familias\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"pps-series-post-details pps-series-post-details-variant-classic pps-series-post-details-25529 pps-series-meta-excerpt\" data-series-id=\"364\"><div class=\"pps-series-meta-content\"><div class=\"pps-series-meta-text\">Esta entrada es parte 12 de 46 en la serie <a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/universo\/numero\/612\/\">612<\/a><\/div><\/div><\/div><p>Uno de los aspectos m\u00e1s sorprendentes de la vida, tal y como la conocemos, es su casi infinita variabilidad. Cuando pensamos en organismos tan distintos como las bacterias, las sequoias, las cucarachas y los diputados, pareciera que no tienen nada en com\u00fan entre s\u00ed, aparte del obvio hecho de estar vivos. 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