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Nuestra
Otra Voz
Andrés Sánchez Juárez:
otra historia, un mismo fin
Karina Arriaga Murrieta
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Si
te tomas el tiempo para preguntarles a tus compañeros su lugar
de procedencia sabrás que la comunidad universitaria está
conformada por una sorprendente diversidad cultural. Jóvenes
de todos los estados del país y diferentes puntos de la entidad
dejan atrás sus hogares y abrazan la Universidad Veracruzana
como su nueva casa. Entre ellos, se encuentra Andrés Sánchez
Juárez, quien es originario de Pueblillo, municipio de Papantla,
Veracruz.
Un ligero olor a vainilla emanaba de la conversación que tuve
con este simpático estudiante de la licenciatura en |
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Andrés
Sánchez Juárez. |
Derecho.
Él describió a su municipio con tanta vehemencia y cariño
que me trasladó hasta Pueblillo, a través de los eslabones
de palabras e imaginación, para apreciar los cultivos de cítricos,
ver a su gente luchando a diario para lograr que las cosechas de maíz
o frijol prosperen, y escuchar el rumor de las personas mayores al
contar alguna historia en su lengua materna; el totonaco.
Y como en casi todas las pequeñas poblaciones, allí
tienen una fecha especial para celebrar y realizar danzas constituidas
por el sincretismo religioso tan característico en los grupos
étnicos mexicanos, la cual tuvo lugar hace poco, para ser exactos
el 16 de agosto, cuando la virgen de la Asunción fue festejada
.
Durante la fiesta de la Virgen, mucha gente aprovecha para casarse,
bautizar a sus hijos y hacer su primera comunión o confirmación.
Durante la misa a veces el párroco habla en totonaco, pues
no todos los feligreses hablan español. Se realizan jaripeos
durante cuatro días y jamás falta la música de
violín y guitarra. Tampoco falta la conocida danza de los voladores
o la de los negritos, la cual reúne a 12 danzantes
que van ataviados de color negro y portan sombreros adornados con
un espejo al centro. Para dicha danza la mayoría de las ocasiones
utilizan a una víbora maninguilla, que ellos mismos atrapan
para la ocasión.
Pero lo anterior no es lo único que recuerda Andrés,
ya que un dejo de ternura se asomó a sus ojos cuando mencionó:
Mis hermanos no aprendieron a hablar totonaco porque mis padres
prefirieron enseñarles el español ya que la educación
es impartida en este idioma, pero mi abuelo siempre me contaba cuentos
sobre la llorona o de aparecidos y me enseñó la lengua.
Ahora, lejos de la familia ha aprendido a adaptarse a otra ciudad,
ha hecho amigos y ha superado la decepción que experimentó
la primera vez que realizó un examen de ingreso a la universidad:
Al salir de la preparatoria, muchos profesores y amigos me recomendaron
continuar mis estudios, por lo que presenté examen en la Universidad
de Chapingo, pero no logré pasar el examen. Entonces me puse
a trabajar y allí me di cuenta de muchas injusticias que se
cometen en contra de las clases obreras porque nos hacían laborar
horas extras y no nos pagaban lo correspondiente. Un compañero
y yo hablamos con el gerente y le dijimos que lo que reclamábamos
era nuestro derecho. A partir de ese momento me dije a mí mismo
que quería ayudar a los demás y que para ello necesitaba
tener una carrera. Ese año hice el examen de admisión
en la Universidad Veracruzana y ya estoy en tercer semestre.
Andrés tiene su propia historia y la quiso compartir, no obstante
persigue el mismo fin de todos los que pisamos alguna vez las aulas
de la Universidad, obtener un mejor futuro al convertirnos en profesionistas. |
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Víctor
Sabino Martínez Rivera, Una comunidad para todos, todos para
la comunidad
Al hablar
de Andrés comenté que hay jóvenes de todos
los estados del país inscritos en alguna carrera de nuestra
máxima casa de estudios. Y para ejemplificarlo sólo
hace falta presentarles a Víctor Sabino Martínez Rivera,
destacado alumno de la Facultad de Música que cursa las licenciaturas
en Música y Educación Musical imultáneamente.
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Víctor
Sabino Martínez Rivera. |
Nació
en la comunidad mixe de Santa María Tlahuitoltepec, enclavada
en la sierra oaxaqueña. Sin embargo, pronto tuvo que abandonar
su lugar de origen ya que su padre ha tenido que cambiar de residencia
varias veces debido a su trabajo.
Víctor duerme, come, y habla música pues la mayor parte
del tiempo lo dedica a estudiar y practicar. Pero su más grande
deseo no es convertirse en un músico famoso, sino en un buen
maestro que enseñe a las nuevas generaciones de jóvenes
y niños de su comunidad el amor que siente por este arte. Su
compromiso nació a partir de la gran tradición musical
que allí se tiene, misma que ha inspirado a otros coterráneos
suyos como Irma Díaz o Mauro Jiménez a desarrollar en
la Universidad Veracruzana sus habilidades y técnicas musicales.
Pese a que ha permanecido ya cinco años en Xalapa, y, desafortunadamente,
como él mismo comentó, ha ido olvidando lo poco que
sabía de mixe, lengua materna de su comunidad, mantiene su
promesa de retornar a Santa María Tlahuitoltepec no sólo
por las razones descritas anteriormente, sino para preservar las tradiciones
y costumbres de su pueblo:
Hay muchas cosas que recuerdo de mi tierra que me hacen sentir
la necesidad de regresar. Una de ellas es la pasión que los
habitantes sienten por la música, pero también, y no
menos importantes, por las fiestas, las costumbres, y la gente misma.
Allá todos deben servir a la comunidad. Todos los habitantes
deben desempeñar, a su tiempo, un cargo público, y de
acuerdo a sí eres mujer u hombre serán las tareas que
se te asignen. El presidente municipal es elegido por el pueblo, sin
campañas políticas, ni nada de eso, pues los pobladores
lo conocen y le dan su voto de confianza. Los cargos sólo se
cubren un día a la semana porque se entiende que los demás
días hay que laborar para sobrevivir ya que no existe retribución
económica por desempeñarlos, puesto que es una obligación
y sí alguien se niega a aceptar la tarea que se le encomienda,
es encarcelado. Los cargos que ocupas a lo largo de tu vida se clasifican
en jerarquías. Primero se inicia como Topil , que
es algo parecido a la policía, y dependiendo de tu desempeño
y actitud podrás ir ascendiendo o no. Al final se puede formar
parte del Consejo de Ancianos, lo cual es un honor. De esta manera
todos están involucrados en los asuntos de la comunidad y se
trabaja por el bien de ésta.
Mucho podría hablarse de Santa María Tlahuitoltepec,
pero ni el tiempo ni el espacio, ni las palabras son suficientes para
hablar de su belleza y riqueza cultural, al igual que me sería
imposible describir la emoción que Víctor nos hace sentir
cuando sus delgados dedos y su amable corazón nos obsequian
a través de su flauta transversa un momento de música,
al igual que otros paisanos suyos que he tenido la fortuna de conocer.
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