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Se parte
de la ciudad de Oaxaca y se viaja durante dos horas y media entre
serpenteantes caminos y montañas que dan a conocer los secretos
de su verde bosque, y se llega a la población de Santa María
Tlahuitoltepec, Mixe. Un grupo de guías y la coordinadora
de la Unidad de Apoyo Académico para Estudiantes Indígenas
(Unapei), viajó hasta este lugar gracias a la invitación
que recibió por parte de Irma Díaz Gutiérrez,
estudiante de Educación Musical perteneciente al programa,
y al agente municipal de Tlahuitoltepec.
Al entrar al pueblo, los sonrientes rostros de los niños
nos distrajeron por un momento de la música emitida de las
bocinas comunales que durante todo día trabajan. Algo que
no puede uno dejar de mirar, son los imponentes paisajes que surgen
de las nubes, ya que la altitud de la zona es notable. Un sinfín
de cerros rodea al Cempoaltepetl, importantísimo punto de
encuentro y referencia para el pueblo mixe, donde de acuerdo a su
cosmovisión habita el rey Congoy, señor de la región
que los ha protegido durante siglos y evitado que sean sometidos.
Los mixes acostumbran subir al Cempoaltepetl para realizar ofrendas
secretas con fe en que la naturaleza será pródiga
con ellos o para agradecer el beneficio de contar con lo necesario.
Para ellos el valor de la tierra y lo que ésta ofrece se
asemeja un tanto al misticismo del sintoísmo japonés,
la naturaleza debe ser venerada y querida, pues ella alimenta, da
refugio y enseña las cosas importantes de la vida. Se puede
constatar esto al observar las casas hechas con materiales propios
de la región, la dieta alimenticia de los pobladores y en
el cuidado que se da a los árboles, plantas así como
a los animales, pues incluso se permite que primero pase una jauría
de perros antes que un auto.
Albergarse en esta comunidad no tiene precio, y lo digo literalmente
pues no hay hoteles o posadas, pese a que la riqueza cultural del
lugar es innegable. Nosotros encontramos la generosa y conocida
hospitalidad mixe, que nos permitió quedarnos en los dormitorios
del Centro de Capacitación Musical (Cencam), escuela
de iniciación musical y desarrollo de la cultura del pueblo
cuya presencia es muy importante para los mixes desde que fue fundada
en el año de 1972.
Santa
María Tlahuitoltepec o Tlahui, como cariñosamente
la llaman los lugareños, da cobijo y alienta el espíritu
a generaciones futuras de músicos. Desde tierna edad se enseña
a los niños el papel fundamental que juega la música
en la cultura mixe. Los instrumentos de aliento son los más
conocidos, ya que la música de banda nunca falta en sus celebraciones
o festividades.
El Cecam es el crisol que da los primeros conocimientos de
música a los pequeños para que más tarde se
conviertan en profesores. Al principio, el cuerpo de maestros estaba
conformado por personas foráneas o extranjeras, pero en últimas
fechas los mismos mixes han podido mejorar su formación académica
en este aspecto al salir de su lugar de origen y estudiar música
en diferentes universidades del país, ante lo cual ellos
regresan y enseñan a sus jóvenes paisanos. En este
momento, Carolina Vázquez Cardoso, de origen mixe y nacida
en Tlauhi, es quien funge como directora del Cecam, cuya banda es
reconocida y ha hecho giras internacionales, al grado de haber tocado
en el Central Park, de Nueva York.
Existe, asimismo, la Escuela Municipal de Música, la cual
también forma a los niños para que más tarde
sean elementos de la Banda Municipal, que representa al pueblo en
las fiestas de otras comunidades y viaja en giras musicales a través
de otros estados, para llevar una probadita del ritmo y entusiasmo
mixe.
En Tlauhi hay una competencia entre las bandas y ello exige a sus
integrantes que mejoren su calidad musical, incrementen el repertorio
y tengan la habilidad de improvisar en cualquier momento. La música
en Tlahui se respira y se come, ya que nunca faltará en una
fiesta, comida, evento oficial o charla de alguien que pertenece
a esta comunidad.
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