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El
libro chino
o un milagro viviente
Gina Sotelo
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El
desarrollo del libro en China y cómo se convierte en la puerta
para acceder a la cultura del reino del centro, la escritura como
portal de los libros chinos y los inventos chinos que tuvieron que
ver con el desarrollo del libro europeo, fueron algunos de los temas
que el pasado jueves siete de junio abordó Maité González
Linaje en la charla “Nacimiento y desarrollo del libro en China:
Del chamanismo a la modernidad”, impartida en la USBI-Xalapa,
dentro del marco de actividades de la exposición Persistencia
de la memoria: historia del libro del papiro al e-book.
La escritura en China data del neolítico, cuando los chamanes
preguntaban a las fuerzas sobrenaturales cómo le iba a ir a
la supervivencia del grupo. En soportes naturales como caparazones
de tortugas o huesos de animales se grababan pictogramas, estos ejemplos
datan de hasta tres mil años antes de Cristo. Más tarde
y conforme inicia la edad de bronce, siguieron los objetos de este
metal con inscripciones rituales que se realizaban en campanas y vasijas,
entre otros. |
Maité
habló sobre el desarrollo histórico de los ideogramas,
explicando que en el inicio de la escritura los primeros dibujos
dieron luz a los pictogramas que representaban un objeto, más
tarde nacieron los ideogramas que representaban ideas, sentimientos
o verbos. La unión de estas formas es una escritura mucho
más compleja a base de ideopictogramas: “Tratando
de alfabetizar a la gente se simplificaron ciertos caracteres,
abstracciones que dividieron el idioma en un chino clásico
y un chino sintético. El idioma chino tiene reglas muy
complejas para ser escrito y leído; los caracteres tienen
reglas muy especiales. En un libro puede haber varios tipos de
escritura: de sello, li, regular, cursiva, de hierba, y que están
presentes regularmente en las obras de arte”.
El chino fonéticamente tuvo un origen monosilábico,
el repertorio de sílabas era pequeño y se usaban
tonos o acentos; resulta pues un idioma muy musical que para comprenderlo
requiere de un oído muy fino. Pero, ¿cómo
se refleja en la escritura?: “Para reentender un libro chino
no sólo se debe entender la escritura, sino que se debe
tener una capacidad de interpretación muy amplia”.
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“Nacimiento
y desarrollo del libro en China: Del chamanismo a la modernidad”,
tema abordado por Maité González Linaje
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La
investigadora mencionó que los primeros libros se hacían
con barras de bambú o tablillas de madera que eran unidas con
cáñamo o seda, por lo perecedero del material no existen
muchos ejemplos a la fecha. El papel permitió que las bibliotecas
chinas fueran menos abultadas, pues los libros se fabricaban en rollo
de papel o seda, eran manuscritos.
Habló además de los materiales del libro, o lo que llamó
“los cuatro tesoros del escritorio”: papel, tinta, pincel
y piedra o tintero, y de cómo la imprenta china y el papel
llegan a Europa: “En el siglo VII, mientras reinaba la dinastía
Tang en China, de manera simultánea el Islam se extendía
por Medio Oriente. Se encuentran en una guerra los chinos y los árabes
perdiendo los primeros en el territorio que hoy se conoce como Uzbekistán.
Hacia el siglo VIII los hijos de los soldados chinos en Samarcada
crean la primera fábrica de papel”.
Ésta llega a todas las ciudades que pertenecen al Islam, entre
ellas España y Francia, ya hacia el siglo XII. Los árabes
introducen mejoras al papel como el blanqueado a base de cal.
Maité González habló además de las primeras
imprentas chinas: la litográfica, la xilográfica y la
de tipos móviles. Sobre cómo es que la imprenta se inventa
en Europa, la investigadora cita varios antecedentes chinos que pudieron
dar origen a lo que más tarde se le adjudicaría como
gran descubrimiento a Johann Gutenberg en 1437, pero que tuvo su origen
mucho tiempo antes.
“Estos antecedentes son el uso del papel moneda, la presencia
de las cartas chinas, la presencia de los árabes, los contactos
político-diplomáticos entre Asia y Europa y la técnica
china de grabar textiles”.
Así que cuando la pimienta se asienta en China hay mucha demanda
por parte de las dinastías que eran extremadamente cultas y
que requerían gran cantidad de libros de diversos géneros:
“El desarrollo del libro no sólo se da tras la imprenta
sino por la demanda de cultura, como ejemplo tenemos a hombres letrados
llamados wenen, como Lao Zi, que promovieron ese amor por los libros
que aún permanece en China”.
Maite González Linaje está especializada en estética
comparada del arte entre China y Europa, con el título de “Estética
e Interculturalidad: Oriente y Occidente”, tema sobre el que
imparte un Seminario de Doctorado. Ha dado numerosas conferencias
y charlas sobre ello en foros nacionales e internacionales, al igual
que ha publicado artículos y textos al respecto.
Su capacidad de investigación le valió una beca del
Fondo Nacional para la Cultura y las Artes mediante su Fondo de Fomento
a Proyectos y Coinversiones Culturales para su último libro,
publicado en el 2006. Además, es miembro del Sistema Nacional
de Investigadores, titular de Estética e investigadora del
Instituto de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana
(UV).
Ha viajado varias veces a China, maneja el chino mandarín,
y se ha desempeñado como directora del Servicio Bibliográfico
Universitario de la UV por su marcado interés en el mundo el
libro, entre otros trabajos relevantes. |
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