Detección
oportuna de factores de riesgo del embarazo en la
consulta
externa del Hospital Escuela U.V.
Raul Martinez
Campos
Hospital Escuela de la Universidad
Veracruzana
RESUMEN
Introducción. La etapa de mayor morbi-mortalidad
en la vida del ser humano es el período perinatal,
por lo que uno de los grandes retos a los que se enfrentan
los servicios de salud mundialmente, es la detección
y manejo oportuno del riesgo en pacientes embarazadas,
ya que mediante ello se vigila la evolución del
embarazo y se prepara a la madre para el parto y la
crianza de su hijo. Objetivo. Contribuir a la disminución
de la morbi-mortalidad perinatal y materna a través
de la identificación adecuada y oportuna de los
factores de riesgo. Metodología. Se llevó
a cabo en el Hospital Escuela de la Universidad Veracruzana
entre noviembre de 1998 y marzo de 1999, un programa
de intervención para la oportuna identificación
de factores de riesgo. Se usó una herramienta
elaborada por el CIMIGen, conocida como Semáforo
de Riesgo, sistema de preguntas sencillas y específicas,
clasificadas en tres niveles. El personal médico
de consulta prenatal, se capacitó, se llevó
a cabo una prueba piloto y se analizaron los datos periódicamente.
Resultados. Infecciones urinarias activas, factor importante
asociado con partos de pretérmino, productos
de bajo peso y aborto, estuvieron presentes con alta
frecuencia. Se alcanzó un 17.8% de efectividad
dado el número de factores modificados. Conclusiones.
Su aplicación facilitó la identificación
temprana del riesgo en embarazadas, presentándose
factores de riesgo medio, solos o asociados, con mayor
frecuencia, sin embargo, la atención del médico
evitó transformarse en riesgo alto.
Palabras clave: morbi-mortalidad perinatal,
morbi-mortalidad materna, detección de riesgo,
riesgo en el embarazo, semáforo de riesgo.
ABSTRACT
The “International Conference on Primary Care
of Health “, realized in Alma Ata, Kasajistan
organized by the WHO in 1978, mentioned the mother -
infantile as prior assistance, since the stage of major
morbi-mortality in the human being, is the period perinatal.
A challenge at the time, it is to detect and to handle
opportunely the risk in this stage. According to a study,
between (among) 1996 and 1997, high effect of morbidity
existed perinatal and mother in the condition(state)
of Veracruz. The medical equipment(team) of external
consultation of the Hospital School of Gynaecology and
Obstetrics of the University Veracruzana, was lacking
some system to detect and to evaluate risk perinatal.
To contribute(pay) to the decrease of prenatal and mother
morbi-mortality, one took to end in this Hospital, between
November, 1998 and March, 1999, a program of intervention
for the opportune identification of factors of risk.
There was used a tool elaborated by the CIMIGen, known
as Semaphore of Risk, system of questions simple and
specific, classified under three levels. The medical
personnel of prenatal consultation, qualified, pilot
took to himself to end a test (proof) and the information
was analyzed periódicamente. His (her,your) application
facilitated the early identification of the risk in
pregnant women, appearing factors, alone or associate
of medium risk, with major frequency, nevertheless,
the attention of the doctor avoided to transform in
high risk. Urinary active infections, important factor
associated with childbirths of pretérmino, products
of low weight and abortion, were present with high frequency.
17.8 % of efficiency was reached in view of the number
of modified factors.
Key words: perinatal morbi-mortality,
mother morbi-mortality, detection of risk, risk in the
pregnancy(embarrassment), semaphore of risk.
INTRODUCCIÓN
La etapa de mayor morbi-mortalidad en la vida del ser
humano es el período perinatal, por lo que uno
de los grandes retos a los que se enfrentan los servicios
de salud mundialmente, es la detección y manejo
oportuno del riesgo en pacientes embarazadas1, ya que
mediante ello se vigila la evolución del embarazo
y se prepara a la madre para el parto y la crianza de
su hijo. Se considera al control prenatal como un conjunto
de acciones y procedimientos sistemáticos y periódicos,
destinados a la prevención, diagnóstico
y tratamiento de los factores que pueden condicionar
morbi-mortalidad materna y perinatal, por lo cual el
control prenatal debe ser eficaz y eficiente. Esto implica
que el equipo de salud entienda la importancia de su
labor en esta etapa.
Las estrategias de control prenatal están orientadas
a la prevención, diagnóstico oportuno
y tratamiento de las patologías. Debe ser precoz,
para evitar el olvido de información por parte
de la embarazada, con esto podemos perfectamente lograr
los objetivos de una adecuada atención prenatal,
como son: identificar los factores de riesgo y diagnosticar
la edad gestacional, la condición fetal, así
como la condición materna.
En la población obstétrica que no tiene
factores de riesgo y presenta un embarazo sin complicaciones,
la evolución es altamente positiva. Entendemos
como embarazo sin complicaciones, al estado fisiológico
de la mujer que inicia con la fecundación y termina
con el nacimiento del producto a término y en
cuya evolución no se presentan factores que afectan
a la salud de la madre o del niño.2 Caso contrario,
tenemos el embarazo de alto riesgo, en el cual existe
un factor, ya sea materno o fetal, que afectará
de manera adversa los resultados de la gestación.
Aunque en embarazos de alto riesgo no es posible esperar
resultados favorables con certeza, éstos pueden
mejorar si se emplea un sistema que indique los factores
de riesgo y mitigue los problemas del embarazo. Son
muchas las alteraciones que pueden presentarse, por
lo cual, como lo mencionamos anteriormente, es de vital
importancia saber identificarlos al principio del período
prenatal, y sobre los riesgos que no se pueden anticipar,
como son aquellos que se presentan sólo al progresar
el embarazo (embarazos múltiples y preeclampsia),
el médico debe vigilar su aparición.3
La “Conferencia Internacional sobre Atención
Primaria de Salud”, realizada en Alma Ata, Kasajistán,
organizada por la Organización Mundial de la
Salud (OMS) en 1978, definió y otorgó
reconocimiento internacional al concepto de Atención
Primaria de Salud (APS). Su lema fue: “Salud para
todos en el año 2000”. Dentro de los ocho
elementos más importantes para lograr ésta,
se mencionó la asistencia materno-infantil.4
Se debe entender como APS materno-infantil, al conjunto
de acciones tendentes a preservar la salud del binomio
madre-hijo enfocado fundamentalmente a que los riesgos
presentes no se conviertan en daño
para ambos.5
Las afecciones más comunes que inciden en la
mortalidad perinatal son: padecimientos de la madre
que afectan al feto o recién nacido; complicaciones
propias del embarazo que repercuten en el producto;
bajo peso al nacer (2 500 gr) y prematuros; hipoxia,
asfixia y otros problemas respiratorios del feto o recién
nacidos antes, durante y después del parto, aunque
estas causas han sido reducidas últimamente en
los países desarrollados junto con las anomalías
congénitas, aún continúan ocupando
en nuestro país uno de los principales lugares
como causa de muerte, ya que en 1995 existía
una tasa de 7.37 por cada 1000 nacidos vivos registrados
(N.V.R.). Por su denominación, es claro que la
mayor parte de las muertes ocurren durante o muy cercanas
al nacimiento; así el 80% de las defunciones
por afecciones perinatales corresponden a niños
de menos de 7 días de edad, lo cual significa
el 33.8% de toda la mortalidad infantil y el 77.2% de
todas las muertes neonatales tempranas.6 En 1996, en
el estado de Veracruz, se registró una tasa de
mortalidad perinatal de 14.1 x 1000 N.V.R. y una tasa
de mortalidad neonatal de los años 1996 y 1997
de 6.8 x 1000 N.V.R. (Fuente: S.S.A.)
Podemos definir la mortalidad materna como toda defunción
de una mujer ocurrida durante el embarazo, el parto,
o los cuarenta y dos días siguientes a la terminación
de la gestación, por causas relacionadas o agravadas
por ésta, pero no por causas accidentales o incidentales.7
En el año de 1995, la Universidad de John Hopkins,
la OMS y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
(UNICEF) determinaron que debido a complicaciones del
parto y embarazo (toxemias y hemorragias del embarazo,
entre algunas de ellas), “hay cada año
en el mundo 585 000 defunciones maternas”. (UNICEF
1996).
En México se han realizado diversos estudios
para detectar los factores asociados a la muerte materna,
un ejemplo de ello fue el realizado en el estado de
Morelos en 1994, cuyos resultados nos indican la necesidad
de fortalecer el esquema de detección de complicaciones
en el embarazo mediante un control prenatal temprano,
y de promover estrategias de carácter intersectorial
para brindar atención oportuna a estas complicaciones.
Es importante hacer mención que en las instituciones
de salud del estado de Morelos se cuentan con historias
clínicas que aportan poca información,
siendo ésta además, de calidad cuestionable.8
Entre 1994-1995, la tasa de mortalidad materna registrada
a nivel nacional fue de 4.8 x 10000 N.V.R. En el estado
de Veracruz se registró una tasa de 5.1 x 10000
N.V.R. en 1996 y de 4.5 x 10000 N.V.R. en 1997. (Fuente
S.S.A.). Las principales causas de mortalidad materna
en el estado, son: hemorragia y toxemia en el embarazo,
complicaciones en el parto y puerperio.
El Hospital Escuela de la Universidad Veracruzana (H.E.U.V.)
cuenta con servicio de Gineco-Obstetricia tanto en su
consulta externa como en hospitalización, que
brinda servicio a los trabajadores de la misma universidad,
así como a la población abierta de escasos
recursos.
En los años de 1996-97, en este hospital se otorgaron
un total de 30,377 consultas, de las cuales 15,232 (50.14%)
correspondieron a control prenatal y 1,306 (8.57%) a
alto riesgo, el resto se otorgó en pediatría
y planificación familiar (41.29%).
La atención prenatal se lleva a cabo por médicos
generales en tres consultorios, de lunes a viernes de
8:00 a 14:00 hrs., con una carga de trabajo de 10.5
pacientes por día aproximadamente.
La consulta la llevan a cabo apoyándose en la
historia clínica perinatal simplificada.
Las pacientes clasificadas como de riesgo bajo o medio,
son atendidas sin ningún problema. Las consideradas
como de alto riesgo, pueden o no ser canalizadas al
consultorio correspondiente, depende del médico
tratante.Con la finalidad de disminuir los índices
de riesgo, una de las soluciones que se han intentado
en el pasado dentro de los servicios de salud, fue propuesta
por el Centro Latinoamericano de Perinatología
y Desarrollo Humano (CLAP), el cual detectó que
a pesar de que la historia clínica es fundamental
en el sistema de salud, eran notorias las deficiencias
en la mayoría de los países de América.
En respuesta a ese problema, en la década de
los 70’s el CLAP propuso un modelo de historia
clínica perinatal, la cual fue adoptada por muchos
países del continente.
A pesar de la gran aceptación que tuvo inicialmente,
los resultados no respondieron a las expectativas que
los autores del proyecto se habían planteado.
Una de las causas fue el excesivo número de formularios,
ante el cuál el personal que integra el equipo
de salud mostró resistencia, lo cual es muy común,
manifestándose en un llenado incompleto.9
Es por eso que en el área de consulta externa,
donde se otorga el servicio de control prenatal del
H.E.U.V., decidimos realizar un programa de intervención
para modificar el control y vigilancia del embarazo,
buscando contribuir a la identificación oportuna
de los factores de riesgo e incidir oportunamente en
los mismos.
OBJETIVO
Contribuir a la disminución de la morbi-mortalidad
perinatal y materna a través de la identificación
adecuada y oportuna de los factores de riesgo.
METODOLOGIA
Se trata de un estudio longitudinal de intervención,
en el que se considera posible la presencia de amenazas
que harían imposible discernir si fue la intervención
la que produjo el impacto dando conclusiones no verdaderas,
por ejemplo: pérdida diferencial del sujeto en
los diversos grupos; el tipo de pacientes que se ausentan
durante el estudio.
La población en estudio fueron pacientes embarazadas
residentes en Xalapa y lugares circunvecinos, que acudieron
a control prenatal en el H.E.U.V.
La herramienta a utilizar fue elaborada por el Centro
de Investigaciones Materno Infantil Gen. (CIMIGen).
Se conoce como Semáforo de Riesgo. Es un sistema
que se aplica fácilmente y con mínimos
recursos, consiste en una serie de preguntas sencillas
y específicas, las cuales se clasifican en tres
niveles que se identifican con los colores de un semáforo
vial, considerando su simbología: 10
Nivel I Riesgo Bajo = Verde
Nivel II Riesgo Medio = Amarillo
Nivel III Riesgo Alto = Rojo
Se integró a cada expediente clínico una
cédula de resumen integral de riesgo perinatal,
que fue llenada por cada médico de acuerdo a
lo observado en la consulta, apoyándose con el
Semáforo de Riesgo, y llenando la tarjeta de
registro para formar un archivo.
Se verificó la calidad del proceso, en cuanto
al llenado del formato, la aplicación de tratamiento,
la realización de referencia de embarazo de alto
riesgo y la existencia de contrarreferencia de pacientes.
Se procesaron y analizaron los datos obtenidos, auxiliados
con la creación de una base de datos que permite
el cruce de variables y la aplicación de un auxiliar
como el programa Epi-Info, con la obtención de
frecuencias y presentación de tablas.
RESULTADOS
Los resultados se presentan de acuerdo a dos vertientes
importantes: datos obtenidos de la Evaluación
Inicial del Riesgo Prenatal (PREVIGen II) y de la Valoración
en Consulta Subsecuente del Embarazo (PREVIGen III).
Resultados obtenidos de la detección oportuna
del embarazo de riesgo medio y alto y de su referencia
al ginecoobstetra.
Se proporcionó un total de 2813 atenciones prenatales.
Hubo una disminución progresiva ya que solamente
una paciente asistió a la consulta número
8 (Cuadro 1). El promedio de atenciones perinatales
por paciente embarazada fue 2.87.
La confiabilidad
de los registros pudo determinarse con la estimación
de la fecha probable de parto en el 96.51% de la población.
Así también, los registros de la cita
programada para la próxima consulta, a 828 pacientes
(84.71%).
Al inicio de la atención prenatal, el promedio
fue de 21.8 semanas de gestación incrementándose
éste progresivamente .
Evaluación Inicial del Riesgo Prenatal (PREVIGen
II).
Los factores de riesgo identificados en la evaluación
inicial del riesgo prenatal con el PREVIGen II fueron
los que a continuación se mencionan:
Datos
generales
Edad.- El número de pacientes del grupo de 15
a 19 años y de 31 a 35 años considerados
de riesgo medio fue de 129 y de 70 respectivamente con
un 20.36% de manera conjunta. Las pacientes del grupo
de edad de 14 años o menos y de 36 años
o más considerados de riesgo alto fueron 3 y
24 respectivamente con un 2.76%. La media estuvo conformada
por 751 pacientes que correspondió al grupo de
edad de 20 a 30 años considerado de riesgo bajo
o sin riesgo (76.86%).
Peso al inicio del embarazo.- El número de pacientes
con factores de riesgo medio por peso de 65 a 75 kg.
y de 41 a 50 kg., fue de 79 y 158 respectivamente en
conjunto el 24.25%. Las pacientes con riesgo alto por
peso de 76 kg. ó más y de 40 kg. o menos
fueron 21 y 5 respectivamente con el 2.66%. La media
la conformaron 714 pacientes sin riesgo o de riesgo
bajo con peso de 51 a 64 Kg. (73.08%).
Estatura.- Las pacientes con talla de 145 a 149 cm consideradas
de riesgo medio, fueron 156 (15.96%) y las de riesgo
alto con talla menor a 144 cm fueron 153 (15.66%). El
resto de las pacientes sin riesgo o de riesgo bajo por
talla de 150 cm o más, la media fue de 572 (58.54%).
Estado civil.- Las pacientes solteras consideradas de
riesgo medio fueron 82 y viudas 1 con un 8.39%, con
riesgo alto por estar sin cónyuge sólo
5 pacientes (0.5%) y la media considerada sin riesgo
o de riesgo bajo, lo conformaron las casadas y en unión
libre 889 (90.9%).
Antecedentes
Gineco-obstétricos
Paridad.- Entre los factores de riesgo directamente
relacionados con la gestación, con riesgo medio
fueron 355 las nulíparas y 24 las pacientes con
4 y 6 partos anteriores, conjuntamente representan el
38.8%. Las pacientes sin riesgo o de riesgo bajo por
antecedente de 1 a 3 partos, fueron 598, que representan
el 61.2%. En parto anterior, 31 pacientes con riesgo
medio por parto difícil, y sólo una paciente
con antecedente de parto traumático.
Abortos.- Las pacientes con el antecedente de este factor
fueron 10 clasificadas como de riesgo medio (1.02%)
por 2 o más abortos consecutivos.
Cesáreas previas.- Este factor estuvo presente
en 111 pacientes con antecedente de una cesárea,
clasificadas como riesgo medio (18%) y sólo 13
pacientes con riesgo alto por antecedente de 2 ó
más cesáreas anteriores (2%). Un total
de 498 pacientes no presentaron este factor (80%).
Parto pretérmino.- El número de pacientes
que tuvieron como antecedente un parto de estas características,
fue de 9, considerado de riesgo medio (1.44%) y sólo
una paciente con dos o más considerada de riesgo
alto (0.16%).
Preclampsia – eclampsia.- Este factor considerado
de riesgo medio, sólo lo presentaron 6 pacientes
(0.96%).
Hijos de 2 500 gr o menos.- Un total de 26 pacientes
tuvieron el antecedente de un hijo con este peso considerado
riesgo medio (4.1%) y 3 pacientes el antecedente de
2 ó más hijos como riesgo alto (0.48%).
Hijos de 4 000 gr o más.- Fueron 6 las pacientes
que presentaron el antecedente de un hijo con este peso
(0.96%), considerado factor de riesgo medio. Con 2 ó
más hijos con este peso fueron 3 pacientes (0.48%).
Muertes perinatales.- Con el antecedente de una muerte
perinatal se encontraron 9 pacientes (1.44%) clasificadas
como riesgo medio y sólo 3 pacientes con riesgo
alto (0.48%) con 2 ó más muertes perinatales
previas.
Hijo malformado.- Solo una paciente refirió este
factor considerado de riesgo alto.
Cirugía ginecológica previa.- Este factor
de riesgo lo presentaron 3 pacientes como riesgo alto
por antecedente de cirugía uterina previa (0.48%)
y 2 pacientes como riesgo medio.
Consanguinidad.- 3 pacientes (0.3%) presentaron antecedentes
de consanguinidad, siendo clasificadas como de riesgo
alto.
Factor Rh.- Pacientes con Rh negativo no controladas
fueron 2 clasificadas como riesgo medio y Rh negativo
2 pacientes consideradas de riesgo alto.
Hemoglobina.- Las pacientes que en su momento presentaron
exámenes de laboratorio con Hb de 8 a 10 grs.
catalogadas como riesgo medio fueron 40 (4.1%) y sólo
5 pacientes (0.5%) con riesgo alto con 8 o menos gramos
de hemoglobina.
Tabaquismo y alcoholismo.- Como un factor de riesgo
medio el tabaquismo estuvo presente en 15 pacientes
(1.5%) y el alcoholismo de igual forma como factor de
riesgo medio en 5 pacientes (0.5%). Se encontró
una toxicomanía no especificada en una paciente,
clasificada como de riesgo medio.
Dentro de las condiciones del embarazo, se encontraron
algunos factores de riesgo en la valoración inicial:
Amenaza de aborto.- 29 pacientes presentaban antecedentes
de amenaza de aborto controlada (2.9%) clasificada como
riesgo medio y 2 pacientes con amenaza de aborto activa
por lo que corresponde a riesgo alto.
Amenaza de parto pretérmino.- Un total de 12
pacientes presentaron este factor de riesgo (1.2%) controlado
y clasificado como riesgo medio.
Hemorragia ginecológica.- Este factor de riesgo
lo presentaron 4 pacientes (0.4%) como hemorragia ginecológica
controlada, clasificada como riesgo medio.
Ruptura de membranas.- En la valoración inicial,
una paciente presentaba ruptura de membranas en forma
activa, considerada como riesgo alto.
Cardiopatía, nefropatía, diabetes, hipertensión
crónica, hipertensión del embarazo.- Estos
factores de riesgo para el embarazo no fueron mencionados
por las pacientes en la valoración inicial, ni
en forma controlada ni activa.
Evaluación
Subsecuente del Riesgo Prenatal (PREVIGen III).
La aplicación del PREVIGen III permitió
identificar los factores de riesgo presentes en la evolución
de cada embarazo, de las pacientes que acudieron a control
subsecuente, los factores de riesgo identificados fueron
los siguientes:
Se identificó un total de 288 embarazos de riesgo
alto, por tener uno o más factores asociados.
Un total de 11 pacientes presentaron factores de riesgo
asociados, por lo que se consideró únicamente
un factor para su registro como embarazo de riesgo alto
(Gráfica 1).
Los factores de riesgo que se registraron con mayor
incidencia se describen a continuación:
Infección urinaria activa.- Factor de riesgo
con mayor frecuencia, registrándose 142 casos,
es decir, el 48.3%. Destaca como problema de salud habitual
en la consulta prenatal.
Aumento de peso de 3 kg o más.- El número
de ocasiones que se registró este factor, es
86 (29.86%) y estuvo presente principalmente en las
etapas finales del embarazo.
Disminución de peso.- Similar al factor de riesgo
anterior, se registró en 34 ocasiones (11.8%)
y generalmente asociado a factores de riesgo medio.
Aumento del F.U. 8 cm o más.- Presente en 9 ocasiones
como factor de riesgo alto con el 3.12% y en 2 ocasiones
asociado al aumento de peso.
Sin aumento del F.U. Registrado en 10 ocasiones (3.4%)
y asociado a incremento de peso.
T.A. sistólica 140 a 160 mm Hg y diastólica
91 a 109 mm Hg.- Presente en una paciente que fue derivada
en su oportunidad al consultorio de embarazo de alto
riesgo.
Aborto en evolución.- Esta situación clínica
como factor de riesgo estuvo presente en 6 pacientes,
que se derivaron al consultorio de embarazo de alto
riesgo para atención inmediata.
Los factores de riesgo medio, se presentaron con mayor
frecuencia que los de riesgo alto, ya sea solos o asociados,
siendo necesaria la intervención del médico
para evitar que se transformaran en riesgo alto (Gráfica
2).
Se alcanzó
un 17.8% de efectividad por el número de factores
modificados, y son los siguientes:
Movimientos fetales moderados.- Identificado por el
médico, este factor se registró con mayor
frecuencia, 336 ocasiones. Representa un 40.77 % de
la consulta.
Aumento de peso.- Estuvo presente en 177 ocasiones,
segundo en frecuencia, (21.48%).
Sin aumento de peso.- Registrado en 79 ocasiones (9.58%).
Infección urinaria controlada.- Factor de riesgo
medio, cuyo registro de mayor objetividad y basado en
apoyos de estudios paraclínicos fue de los más
frecuentes, registrándose en 98 ocasiones. Representa
el 11.89%.
Amenaza de aborto.- Estuvo presente en 21 ocasiones
(2.54%), generalmente asociado a factores de riesgo
como:
Hemorragia genital mínima.- la cual se presentó
en 10 ocasiones.
T.A. sistólica 140-160 mm Hg.- Fue identificada
en 6 ocasiones y en dos de ellas asociada a T.A. diastólica
de 91 a 109 mm Hg. Juntas representan el 1% del total.
Parto de pretérmino.- Un total de 28 registros
(2.8%) en pacientes del tercer trimestre del embarazo.
Ruptura de membranas.- Una paciente presentó
ruptura de membranas de menos de 12 hr de evolución.
En su oportunidad fue canalizada para atención
especializada en alto riesgo.
DISCUSION
En este proceso, es imperativo resaltar la manera focalizada
de buscar los factores de riesgo, los cuales de presentarse
individualmente, pudieran pasar inadvertidos, pero al
encontrar uno, dos o más en forma simultánea
o agrupados, se facilitó la identificación
de embarazos de riesgo alto y con ello, se dio inicio
al proceso de reducción de los factores de riesgo
y/o se canalizaron a la sección de embarazo de
riesgo alto. Pudo observarse que durante el desarrollo
de la intervención, conforme se suceden las consultas,
se modifican los factores de riesgo.
La asistencia a control prenatal, se inició en
promedio en las semanas 21-22 del embarazo, lo cual
reduce las posibilidades de un adecuado control. Las
condiciones que ocasionan esto, generalmente son de
tipo socioeconómico, a pesar que los costos de
atención son accesibles y existe disponibilidad
del servicio durante las veinticuatro horas los trescientos
sesenta y cinco días del año.
La implementación de este sistema, permitió
la unificación de criterios de los médicos
adscritos a la consulta prenatal, al establecerse parámetros
de evaluación con los que no se contaba anteriormente,
esto mejoró la calidad de la atención
médica.
La aplicación de instrumentos como el PreviGen,
facilitó la identificación temprana del
embarazo con riesgo, siendo importante la referencia
de pacientes hacia embarazo de riesgo alto, lo que evita
cesáreas urgentes que ponen en peligro la vida
del binomio madre-hijo.
De esta manera se establecen parámetros de referencia
hacia Riesgo Alto, los cuales no existían, mejorando
la calidad y la oportunidad en la atención médica.
Fueron identificadas pacientes con embarazos de riesgo
alto en la evaluación inicial y en la subsecuente,
algunas de las cuales se controlaron en la consulta
prenatal, bajo estrecha vigilancia del médico
general.
La infección urinaria activa y controlada, estuvo
presente con una frecuencia muy importante, siendo uno
de los factores que requieren de la vigilancia permanente
del médico, por estar asociada y ser causa de
partos de pretérmino y productos de bajo peso;
además de ser frecuente origen de aborto, en
el primer trimestre del embarazo.Otros factores como
el aumento o la disminución de peso, generalmente
asociados a bajos ingresos, madres solteras o sin cónyuge,
son origen de deserción y/o abandono de la atención
y vigilancia perinatal.
Un número importante de pacientes con el antecedente
de cesárea previa, nos dio la oportunidad de
estrechar la vigilancia en la etapa final del embarazo.
El conocer los factores de riesgo presentes durante
la evolución del embarazo, realizar su vigilancia
y control, modificarlos o hacerlos desaparecer, además
de ser gratificante, generó una motivación
a los médicos y los miembros del equipo de salud,
para continuar con el programa.
Este sistema, implementado inicialmente en el CIMIGen
es susceptible de mejoras o adecuaciones para lograr
un funcionamiento de calidad en el proceso de atención
médica, tanto en la consulta prenatal con el
médico general, como en el control de riesgo
alto con los especialistas, hubo mejora en la relación
con estos médicos que atienden el embarazo de
riesgo alto, al referirles pacientes mejor clasificadas
y con mayor oportunidad, todo a favor de la resolución
adecuada del embarazo y la disminución de la
morbilidad y mortalidad materno fetal.
CONCLUSIONES
Y RECOMENDACIONES
Dentro del hospital escuela, específicamente
en el área de consulta externa, no existían
parámetros de clasificación de riesgo
prenatal, por lo que al implementar este programa se
estandarizaron los procedimientos de evaluación
de
riesgo prenatal.
Es importante mantener la calidad en los procesos de
atención clínicos hacia el embarazo de
riesgo medio y alto y unificar criterios de manejo para
algunos de los procesos clínicos como la infección
de vías urinarias, factor de mayor incidencia
en la evolución del embarazo, así como
el manejo y control del estado nutricional y la hipertensión
arterial. Se recomienda incrementar apoyos mediante
trabajo social médico cuando se localicen embarazos
de riesgo alto en adolescentes, madres solteras o sin
cónyuge, así como apoyar a embarazadas
de nivel socioeconómico bajo, a través
de trabajo social, para evitar deserciones o embarazos
complicados que terminen en urgencias, provocando alta
morbilidad de la madre y el producto de la gestación.
Debemos también establecer mecanismos de coordinación
dentro de la institución con el servicio de nutrición,
por la incidencia de variaciones de peso durante el
embarazo y la identificación de embarazadas de
muy bajo peso, además con el servicio de psicología
para definir y establecer verdaderamente una atención
integral del embarazo, conjuntando equipos de trabajo
multiprofesionales.
Efectuar un adecuado seguimiento estadístico
del programa y darlo a conocer a todo el personal del
hospital.
Establecer protocolos de manejo en patologías
presentadas en las usuarias así como actualización
continua de estos procedimientos.
Dar a conocer a las usuarias, la aplicación de
este programa en el control de su embarazo.
Realizar sesiones periódicas de control y seguimiento
con el personal médico y de enfermería
que intervienen en la realización del programa.
Lograr la identificación idónea del personal
que interviene en la aplicación del programa
para su correcta utilización y seguimiento.
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