Plan de acción
para regular el uso de ácidos grasos trans
en México
José
Luis Castillo Hernández, María Magdalena
Álvarez Ramírez
René Espinosa Gómez, Rosa Guadalupe Herrera
Lee
Catalina Cervantes Ortega, Concepción Sánchez
Rovelo
Dora González Aguilar, Virginia del Socorro Mateu
Armand
María del Carmen Acosta Cervantes, Ana Alicia
Riaño Díaz
Edith Yolanda Romero Hernández, Idalia Illescas
Nájera
Marcela Rosas Nexticapa
Facultad de Nutrición de la Universidad
Veracruzana, Campus Xalapa
RESUMEN
La participación de las instituciones académicas
como políticas en la elaboración de propuestas
de ley, dirigidas a prevenir y controlar las enfermedades
asociadas al consumo de alimentos, es fundamental. Por
tal motivo, académicos y políticos compartieron
experiencias, conocimientos e intereses para elaborar
el plan de acción para regular el uso de los
ácidos grasos trans (agt) en la industria alimentaria
en México, a través del taller internacional
Propuesta de iniciativa de ley para la reglamentación
de la utilización de los ácidos grasos
trans en la industria alimentaria, organizado por la
Facultad de Nutrición de la Universidad Veracruzana
en Xalapa, Veracruz. Se analizó el concepto de
“ácidos grasos trans”, efectos sobre
la salud, relación con las enfermedades crónico-degenerativas
y utilización en la industria alimentaria, así
como la legislación vigente. Finalmente, se presentan
puntos de acuerdos sobre las gestiones realizadas en
el Senado de la República.
Palabras Claves: ácidos grasos
trans (agt).
ABSTRACT
The participation of the academic institutions as well
as the political ones in the elaboration of law proposals,
directed to the prevention and control of the illnesses
associated with the food consumption is fundamental.
For that reason, academics and politicians shared experiences,
knowledge and interests to carry out the Action Plan
for the regulation and usage of trans-fatty acids in
the Food industry in Mexico, through the international
Law initiative proposal to regulate the usage of trans-fatty
acids in the Food industry: organized by the Nutritionist
Faculty of the Universidad Veracruzana of the Fatty
Acids Trans in the alimentary industry, organized by
the Faculty of Nutrition of the Universidad Veracruzana,
in Xalapa, Veracruz. The concept Trans fatty acids was
analyzed, the effect on health, the relationship with
the chronic-degenerative illnesses, their usage in the
alimentary industry as well as in the current legislation.
Finally, agreement advances on the carried out gestations
in the Senate are presented.
Key words: Trans Fatty Acids Trans
INTRODUCCION
Las grasas son imprescindibles en nuestra alimentación,
debido a que aportan nutrientes esenciales para nuestro
organismo, nos proporcionan energía, además
de ser un componente básico para mantener la
estructura de nuestras células. Por esta razón,
es importante destacar que entre 30 y 35% de la energía
diaria necesaria debe proceder de las grasas. Existen
dos tipos de grasas: las saturadas y las insaturadas.
Las grasas saturadas son las que encontramos mayoritariamente
en los alimentos de origen animal, como carnes, lácteos
enteros y derivados (como la mantequilla o la nata).
Las insaturadas son un tipo de grasas que encontramos
principalmente en los alimentos de origen vegetal como
los aceites vegetales (de oliva, girasol, etcétera),
los frutos secos o las margarinas. Al contrario de las
anteriores, las insaturadas contribuyen al cuidado de
la salud cardiovascular. Sin embargo, dentro de los
insaturados se encuentran los ácidos grasos trans,
que son compuestos generados durante la fabricación
de algunas grasas (como la mayoría de las margarinas)
durante un proceso conocido como “hidrogenación
parcial” de los aceites vegetales. Además,
estos compuestos también se forman en los aceites
utilizados para freír, como los que han sido
calentados durante largos períodos de tiempo,
así como los que se emplean para elaborar comercialmente
papas fritas, papas a la francesa y productos empacados.1
Así, la industria alimentaria ha desempeñado
un papel relevante, al presentarle al consumidor grasas
con una mejor textura y estabilidad, modificando los
ácidos grasos contenidos en los triacilglicéridos
naturales durante los procesos de extracción
y purificación de los mismos, como un efecto
secundario al proceso. Estos ácidos grasos producen
transformaciones indeseables que alteran las propiedades
biológicas y químicas de dichos triacilglicéridos.
En este proceso, los dobles enlaces son saturados y
los isómeros trans y cis de los ácidos
oleicos y linoleicos son formados. Es importante mencionar
también que una ingesta de agt es provista por
fuentes naturales en pequeñas cantidades y está
presente en el rumen de ganado.2
En la década de los años sesenta, comenzó
a haber una gran preocupación por cuanto a los
efectos que sobre la salud producía el consumo
de grasas de origen animal, dado que se empezó
a encontrar que un consumo por arriba de los niveles
recomendados producía enfermedades como la arterosclerosis
y colesterolemia, por lo cual se recomendó disminuir
su consumo y dar preferencia a las grasas de origen
vegetal; es en esta forma que la industria alimentaria
saca al mercado margarinas y otros productos alimenticios
considerados como “libres de colesterol”
o bien como productos “light” y que se consideraban
como alimentos protectores de la salud, estos productos
alimenticios están elaborados a base de grasas
vegetales parcialmente hidrogenadas.
Existe suficiente evidencia científica sobre
el impacto del consumo de alimentos con alto contenido
de ácidos grasos trans (agt) en el desarrollo
de las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares
como para que las instituciones de salud tomen conciencia
y gestionen leyes y reglamentos ante los gobiernos para
que controlen aquellos alimentos o ingredientes que
tengan efectos negativos en la salud, como es el caso
de los agt en la industria alimentaria, además
de que promuevan la información sobre el riesgo
que existe al consumirlos. El legislar en este sentido
seguramente ayudará a limitar el consumo de estos
compuestos; esto dará como resultado una población
más informada y sana.
En términos generales, los ácidos grasos
saturados dietarios producen aumentos de la colesterolemia,
en tanto que aquéllos con uno o más dobles
enlaces (configuración cis) ejercen el efecto
opuesto. Con respecto a los isómeros trans de
los ácidos grasos, a pesar de ser insaturados,
tienen efecto similar a la de los ácidos grasos
saturados.3
Estudios recientes han reportado un efecto indeseable
de los agt en los perfiles de lípidos en suero2,
4 y niveles de triglicéridos; esto es en lo que
concierne a los riesgos de enfermedades coronarias.
Los ácidos grasos trans (agt) muestran la misma
correlación positiva con el riesgo de enfermedades
coronarias que los ácidos grasos saturados. Varios
mecanismos contribuyen a incrementar el riesgo de enfermedades
coronarias con el consumo de ácidos grasos trans:
ante todo, estos ácidos incrementan el colesterol
low-density lipoprotein (ldl) y al mismo tiempo disminuyen
el colesterol high-density lipoprotein (hdl). A nivel
del metabolismo celular, estos ácidos producen
variadas modificaciones en la actividad de enzimas,
en particular aquéllas vinculadas con el metabolismo
de los ácidos grasos esenciales y eicosanoides.
Este último podría resultar en disturbios
del balance de la prostaglandina e incrementar la trombo
génesis.5
En este sentido, alimentos ricos en ácidos grasos
trans han sido motivo de discusión al tratar
de buscar respuestas de cómo optimizar su consumo
en la dieta para lograr el máximo de sus beneficios.6
La investigación nos permite continuamente reflexionar
sobre las repercusiones de nuestro entorno y las mejores
condiciones que propician un nivel de vida, con mayor
calidad y bienestar físico. Ante estas situaciones,
existen numerosas razones que justifican la premura
para legislar el uso de dichos ácidos grasos.
Recordemos que nuestra población se encuentra
en transición y para el 2020 seremos más
gente pertenecientes a la etapa del adulto mayor, y
de no ser atendida de una forma preventiva la nutrición
humana, en específico el abuso de ácidos
grasos trans, tendremos mayores problemas de salud como:
enfermedad cardiovascular, infarto al miocardio, resistencia
a la insulina, diabetes mellitus, algunos tipos de cáncer,
depresión de la respuesta inmune, los cuales
se convertirán en problemas de salud pública
muy severos, y difícilmente podrán ser
atendidos por el sector salud.
MATERIAL
Y METODO
En la Universidad Veracruzana, con sede en la ciudad
de Xalapa, Veracruz, se realizó el taller internacional
para la elaboración del plan de acción
para regular el uso de ácidos grasos trans (agt)
en la industria alimentaria en México; para este
fin se convocó al cuerpo académico Nutrición,
Salud y Educación de la Facultad de Nutrición-Xalapa,
quienes acordaron hacer extensiva la invitación
a representantes de la Facultad de Nutrición
de la Universidad Autónoma Metropolitana, Facultad
de Salud Pública y Nutrición de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, Asociación
Mexicana de Miembros de Facultades y Escuelas de Nutrición
(ammfen), Instituto Nacional de Salud Pública,
el Senado de la República Mexicana, la Facultad
de Nutrición de Harvard (Estados Unidos), Facultad
de Nutrición de la Universidad de Costa Rica
y la representación del Instituto de la Nutrición
para Centroamérica y Panamá con sede en
Costa Rica, integrantes del cuerpo académico
de la Facultad de Nutrición-Xalapa y el Instituto
de Salud Pública de la Universidad Veracruzana.
En el mes de junio del año 2005, en las instalaciones
de la Unidad de Servicios Bibliotecarios e Informática
(usbi) de la Universidad Veracruzana, se llevó
a cabo el taller Propuesta de iniciativa de ley para
la reglamentación de la utilización de
los ácidos grasos trans en la industria alimentaria,
para la revisión y análisis de conceptos
y unificación de criterios con respecto a: 1.
La definición, usos y asociación de algunas
enfermedades crónico degenerativas. 2. Revisión
de la legislación vigente. 3. Elaboración
del plan de acción para regular el uso de ácidos
grasos trans por parte de la industria alimentaria en
México.
RESULTADOS
Una vez revisada y analizada la información,
se acordó que para definir el concepto de ácidos
grasos trans es necesario aclarar que, en la naturaleza,
existen ácidos grasos con diferente configuración,
comúnmente conocidos como cis y trans, siendo
estos últimos generados en los procesos de refinación
de aceites, principalmente durante la deodorización,
cuando las temperaturas no son controladas adecuadamente,
y si estos mismos son utilizados posteriormente para
obtener mantecas vegetales por medio de un proceso de
hidrogenación parcial o total, donde se puede
generar un mayor porcentaje.
Además, estos compuestos también se forman
en los aceites utilizados para freír, calentados
durante largos períodos de tiempo.
El uso de las margarinas en la industria alimentaria
surge como una necesidad de sustituir grasas animales,
altas en colesterol, por aceites vegetales sólidos
a temperatura ambiente y lograr las características
deseadas en la industria, tales como untabilidad, cremosidad
y una mayor vida de anaquel de los productos.
Las principales industrias que utilizan estos aceites
hidrogenados son: la galletera y panificación,
repostería y confitería, botanas y frituras,
específicamente en alimentos que en la tabla
nutrimental contienen grasas vegetales, parcialmente
hidrogenados con las especificaciones que se detallan
en el cuadro 1.
La evidencia
científica a nivel internacional indica que los
agt tienen efectos negativos sobre la salud. Éstos
aumentan el colesterol ldl o lipoproteínas de
baja densidad, conocido comúnmente como colesterol
malo, y disminuyen las proteínas de alta densidad
o hdl, considerado colesterol bueno. Los agt presentan
una alta correlación con enfermedades cardiovasculares.
Dado que ellos favorecen el aumento de los principales
factores de riesgo vinculados con la enfermedad cardiaca
coronaria.7, 8
Algunas de las alteraciones de procesos metabólicos
que han podido demostrarse por aporte de agt son: disminución
de la función mitocondrial, inhibición
de la glicólisis y estimulación de la
lipogénesis en adipositos, alteraciones de los
receptores ldl, estímulo de la agregación
plaquetaria, aumentos de la cetogénesis, inhibición
del metabolismos de los ácidos grasos polinsaturados
(agp), por inhibición de la 6 y 5 desaturasas,
aumento en la síntesis de colesterol. También
están asociados a la resistencia a la insulina
porque favorecen desórdenes metabólicos
tales como una actividad anormal de la hormona insulina
(principal reguladora de varios procesos en el organismo);
es la base de diferentes enfermedades como la diabetes
mellitus tipo ii.9
Lo anterior tiene una gran trascendencia sobre la situación
económica y de salud de la población;
de acuerdo con análisis recientes de encuestas
y estadísticas nacionales, México está
experimentando cambios importantes en su perfil epidemiológico,
caracterizados por un rápido incremento de la
obesidad y las enfermedades crónico no-transmisibles
asociadas con la nutrición; al mismo tiempo,
se observa una disminución importante en las
enfermedades infecciosas y transmisibles; a este fenómeno
se le conoce como transición epidemiológica.
Las estadísticas muestran que las tasas de mortalidad
por infarto agudo del miocardio, hipertensión
y diabetes han aumentado aproximadamente en 160% en
los últimos 18 años, y la prevalencia
de obesidad en adultos ha aumentado cerca de 165% en
los últimos 11 años, y ha llegado a ser
mayor a 40% en adultos mayores de 40 años de
edad.10
Estos cambios se asocian a modificaciones en los patrones
de alimentación y estilos de vida de los mexicanos.
Durante los últimos 20 años, las encuestas
nacionales han mostrado una disminución aproximadamente
de 30% en el consumo de alimentos saludables, tales
como las frutas y verduras, y a la vez un incremento
de 40% en el consumo de refrescos y alimentos industrializados
con alto contenido calórico y ricos en grasas
saturadas, que se presentan sin distinción de
edad, sexo o condición social. Aunada a esto,
existe una disminución importante en la actividad
física en general. Todos éstos contribuyen
como factores causales en la aparición de la
denominada epidemia obesidad, así como en el
incremento de enfermedades crónicas degenerativas
que se vive en nuestro país.11
A esta problemática, se sumará el incremento
del envejecimiento de la población mexicana que
en el censo de 1990 fue de 6.2%; para el año
2020, alcanzará un total de 11.6%, y para el
año 2030, la población podría fluctuar
entre 15 y 18 millones de ancianos, correspondiente
a 18.3% del total de la población.12
Los hábitos alimentarios actuales de los jóvenes
van a afectar los porcentajes estimados en forma importante,
ya que a temprana edad pueden padecer de enfermedades
crónico-degenerativas, como es el caso actual
de los adultos mayores, como se ha podido apreciar en
el aumento de la tasa de morbilidad y mortalidad; este
hecho conduce a suponer que para el 2030 van a existir
tanto jóvenes como adultos mayores con las mismas
problemáticas de salud; es por ello que se considera
un asunto urgente y de máxima prioridad el emprender
acciones destinadas a controlar esta problemática,
la cual está afectando de manera importante la
salud de los mexicanos y pone en riesgo la seguridad
financiera de los sistemas nacionales de salud, y por
tanto el bienestar general de la nación.
Acciones
para la regulación de los ácidos grasos
trans
Al revisar y analizar la Ley General de Salud, así
como el Reglamento correspondiente al Control Sanitario
de Actividades, Establecimientos, Productos y Servicios,
de la Secretaría de Salud, los participantes
en el taller llegaron a la conclusión de que
no existe una normatividad que regule el uso de los
ácidos grasos trans en forma específica,
pero sí la manera de cómo lograr su control,
como lo refieren los siguientes artículos: 29,
34, 35, 37, 52 y 53; este último se refiere al
etiquetado, no precisa de una forma específica
el tipo de grasas permitidas, la cantidad máxima
y el proceso que deba seguirse en su elaboración;
además, no exige un etiquetado, ni la leyenda
que debe contener el producto con el fin de orientar
a la población sobre los beneficios o daños
a la salud por el consumo del mismo.13, 14
Plan de acción
Objetivo:
Contribuir a la prevención de enfermedades crónico-degenerativas
no transmisibles relacionadas con la nutrición
para favorecer la salud de la población y reducción
de costos en la atención médica en México.
Propósito:
Incluir, en la legislación vigente, normas en
torno al uso de los ácidos grasos trans, presentes
en los alimentos industrializados, además de
promover la inserción de este tema en los programas
y planes de estudio de la formación de recursos
humanos para la salud y principalmente en los medios
masivos de comunicación para la orientación
y educación de la población en general.
Para lograr una legislación y reglamentación
específica sobre ácidos grasos trans en
la industria alimentaria, se deben de considerar los
siguientes puntos:
1. Contenido
máximo permisible de agt
• Revisar la legislación vigente en materia
de procesamiento y comercialización de productos
alimenticios.
• Establecer el límite máximo permitido
de ácidos grasos trans en los alimentos.
• Cuantificar el contenido de ácidos grasos
trans en los alimentos industrializados de acuerdo con
la metodología establecida en la norma oficial
vigente.
• Incluir en el etiquetado el origen, tipo de
grasas y aceites, porcentaje de la mezcla que se está
utilizando, el porcentaje de ácidos grasos trans.
La etiqueta debe incluir una leyenda que informe los
riesgos que el consumo de este producto representa para
la salud.
• Implementar un programa sistemático y
permanente de orientación y educación
a la población en general sobre los ácidos
grasos trans y sus efectos en la salud.
2. El procesamiento
permitido en la elaboración, declaración
en el etiquetado del contenido de
los agt
• Implementar en la educación programas
de estudio que incluyan información sobre alimentación
saludable y específicamente sobre aquellas sustancias
dañinas para el organismo como son los agt.
• Se debe impulsar investigaciones en México
sobre el uso en la industria alimentaria de los ácidos
grasos trans y el efecto en la salud de las personas.
• Elaborar contenidos claros y sencillos para
el sistema educativo formal que permitan conocer y difundir
los conceptos relacionados con los ácidos grasos
trans y su efecto en la salud. Contenido máximo
permisible de ácidos grasos trans.
• Desarrollar investigaciones epidemiológicas
en la población mexicana para determinar el efecto
del consumo de los ácidos grasos trans en la
salud para la toma de decisiones tanto en la industria
alimentaria como para la reorientación de políticas
públicas.
• Difundir los resultados de las investigaciones
epidemiológicas a través de los distintos
medios y canales de comunicación.
• Estandarizar la metodología analítica
de ácidos grasos trans en alimentos industrializados
en los laboratorios altamente especializados.
3. Leyenda
de advertencia de los efectos nocivos para la salud
• Convocar a los actores involucrados en programas
de educación para la salud y el consumidor.
• Implementar la estrategia mas adecuada para
la difusión de programas de orientación
y educación para la discriminación de
alimentos de consumo que contengan ácidos grasos
trans.
• Sistema de seguimiento y evaluación del
programa de orientación y educación para
el consumo de ácidos grasos trans.
En sesión
celebrada el 13 de octubre de 2005, en el Senado de
la República se presentó, ante el Pleno
de la H. Cámara de Senadores, el Punto de Acuerdo
para el etiquetado para regularizar el consumo de los
ácidos grasos trans. La Mesa Directiva del H.
Senado de la República turnó, para su
estudio y posterior dictamen, dicho Punto de Acuerdo
a la Comisión de Salud y Seguridad Social, la
cual responde:
La Comisión de Salud y Seguridad Social coincide
con promover el Punto de Acuerdo con relación
a que nuestro país, como el resto del mundo,
atraviesa por una transición epidemiológica
y nutricional; ello ha ocasionado cambios importantes
en su perfil de morbilidad, caracterizados “por
un rápido incremento de la obesidad y las enfermedades
crónico-degenerativas asociadas a la nutrición”.
De acuerdo con los últimos datos publicados por
la Secretaría de Salud, seis de cada diez mexicanos
padecen de sobrepeso, lo que convierte a este país
en el sexto del mundo en ese aspecto, informó
hoy la Secretaría de Salud. Los cambios en los
perfiles de morbilidad y mortalidad en México
están asociados, indiscutiblemente, con las modificaciones
en los patrones de alimentación y el estilo de
vida de la población; muestra de ello es que,
en los últimos 20 años, se ha observado
una disminución de 30% en el consumo de alimentos
saludables. En contraposición, se han elevado
los niveles de consumo de alimentos y bebidas industrializados
con un alto contenido calórico y ricos en grasas
saturadas, situación que la Comisión de
Salud y Seguridad Social ha hecho notar en diversas
ocasiones, pues de igual forma, existe una importante
disminución en la actividad física de
la población mexicana.
La Comisión Dictaminadora coincide con el Punto
de Acuerdo en cuanto a la necesidad de conocer la regulación
de la información y etiquetado de los productos
que contienen ácidos grasos trans, en razón
de que al día de hoy no existen recomendaciones
oficiales respecto al consumo de grasas con isómeros
trans y, aún más, diversos científicos
recomiendan limitar su consumo por considerarlos más
perjudiciales que otros ácidos grasos insaturados.
También consideró la importancia de señalar
que en Estados Unidos, país con el más
alto índice de población obesa, la Administración
de Alimentos y Medicamentos (fda) ha concluido, a partir
de diversos estudios clínicos, que el uso de
agt debe ser controlado a través de una regulación
de etiquetado, especificándose, dentro de la
señalización de grasas las saturadas,
y agt.
Punto de Acuerdo. Esta soberanía exhorta a la Secretaría de Economía, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación y la Secretaría de Salud para que, en el ámbito de sus respectivas competencias, informen el tipo de regulación que tiene como objetivo la información y etiquetado de los ácidos grasos trans en los productos que el pueblo mexicano consume.
Respuesta
de la Comisión Federal para la protección
contra riesgos sanitarios de la Secretaría de
Salud al Congreso (junio de 2006):
Actualmente no se tiene una normatividad aplicable para
este tipo de grasas, sin embargo dentro del Programa
Nacional de Normalización 2006 se tiene contemplada
la revisión de la nom-086-ssa1-1994 Bienes y
Servicios. Alimentos y Bebidas no alcohólicas
con modificaciones en su composición, publicada
en el Diario Oficial de la Federación el 28 de
octubre de 1995, en dicha norma será analizado
detalladamente lo correspondiente a los ácidos
grasos trans y de considerarse necesario se incluirán
disposiciones a este respecto. Aunque concluyen que
no descartan la posibilidad de establecer una política
regulatoria para el manejo de este riesgo, asimismo,
se revisa la nom-051-sf1-1994. Especificaciones generales
de etiquetado para alimentos y bebidas no alcohólicas
preenvasados.
Respuesta
de la Secretaría Técnica de Planeación,
Comunicación y Enlace de la Secretaría
de Economía al Senado (julio de 2006):
La Secretaría en el ámbito de su competencia,
menciona utiliza la nom-051-scf1-1994, como la que regula
y obliga a declarar la lista de ingredientes en la etiqueta
de los productos preenvasados cuya comercialización
se haga en forma individual. Es opinión de esa
Secretaría que cuando los agt formen parte de
un producto, deben declararse como parte de los ingredientes,
y si son nutrientes del mismo, se deben declarar cuando
se haga referencia de ellos en las propiedades nutrimentales
de los alimentos.
Instituciones
participantes
Facultad de Nutrición de la Universidad Autónoma
Metropolitana, Facultad de Salud Pública y Nutrición
de la Universidad Autónoma de Nuevo León,
Asociación Mexicana de Miembros de Escuelas y
Facultades de Nutrición (ammfen), Instituto Nacional
de Salud Pública, el Senado de la República
Mexicana, la Facultad de Nutrición de Harvard
(Estados Unidos), Facultad de Nutrición de la
Universidad de Costa Rica y la representación
del Instituto de la Nutrición para Centroamérica
y Panamá con sede en Costa Rica, integrantes
del cuerpo académico de la Facultad de Nutrición-Xalapa
y el Instituto de Salud Pública de la Universidad
Veracruzana.
CONCLUSIONES
Desde el momento de la elaboración del Plan de
Acción de la Regulación de los Ácidos
Grasos Trans, hubo una respuesta positiva de las instituciones
académicas y políticas para trabajar en
conjunto y a favor de la salud de la población.
El Senado de la República favoreció el
proceso e invitó a las comisiones involucradas
a ocuparse en la revisión de la normatividad
vigente y la reglamentación de nuevas disposiciones
para el uso de los agt.
Es importante destacar el papel de las universidades
como gestoras de la implantación de políticas
públicas para el beneficio de la salud de la
población y disminuir los costos onerosos para
la atención a la salud que representan algunos
padecimientos crónico-degenerativos como es el
caso de los asociados al consumo de los ácidos
grasos trans.
Agradecimientos
A los académicos del Cuerpo Académico
Salud, Nutrición y Educación de la Facultad
de Nutrición, Campus Xalapa, e investigadores:
Hernán Delgado, Luz Natalia Berrún de
Támez, Hannia Campos, Sandra Murillo, Rafael
Díaz García, Enrique Hernández
Guerson, Mario Flores y a la senadora Silvia Asunción
Domínguez López por su colaboración
en la elaboración del plan de acción y
su presentación ante el pleno del Senado de los
Estados Unidos Mexicanos.
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